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sábado, 28 de mayo de 2011

Cda. Tte. ROBERTO NESTOR ESTEVEZ

MUERTO HEROICAMENTE EN LA NOCHE DEL 28 DE MAYO DE 1982 EN MALVINAS
CAISTE EN EL CAMPO DEL HONOR PERO ESTAS VIVO EN NUESTROS CORAZONES 
¡ VIVA LA PATRIA!  ¡VENCEREMOS! 

domingo, 22 de agosto de 2010

PROHIBIDA LA NO CONCURRENCIA

Si la Argentina quiere “ser lo que debe ser” y no lo que los demás desean que sea, es preciso reconocer, en principio, que su primer y verdadero “acto o hecho fundacional” lo constituye el “Triunfo Argentino” (Poema de Vicente López y Planes-1806) en las Invasiones Inglesas.
La eliminación física de Santiago de Liniers, artífice, conductor, caudillo y jefe de ese “Triunfo Argentino”, implicó y continúa significando la destrucción de la “memoria colectiva” de los argentinos, así como la simultánea falsificación de la “verdadera historia de la Patria”.
Anular el recuerdo y el homenaje al “Triunfo Argentino” en las dos Invasiones Inglesas y, consecuentemente, de sendas derrotas británicas, representa un hecho deliberado y perverso. Por eso es que, desde hace décadas, no hay festejos ni honores oficiales ni privados para honrar la Reconquista ni la Defensa, y mucho menos para quien fue su Jefe. A tal punto esto es así, que ni siquiera en la actualidad se argumenta su conmemoración para justificar un día feriado y, con ello, un día más para hacer turismo.
En este contexto, las auténticas fuerzas de la tradición y del nacionalismo argentino son casi inexistentes, en parte por sus propios errores, su debilidad, defección y decadencia; y en parte, también, por la acción disolvente de la confusión; por la destrucción intelectual y moral promovida por los vientos triunfantes del modernismo religioso y cultural; las perversas ideas liberal-masónicas; el progresismo en todas sus manifestaciones; la imposición del engañoso internacionalismo o mundialismo, de la globalización, del nuevo orden y del gobierno mundial; etc., todas ellas emanaciones del inicuo poder del imperialismo internacional del dinero.
Recordar, rendir homenaje y reivindicar la memoria del héroe de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires don Santiago de Liniers - en el Bicentenario de su asesinato - y a todos los argentinos que murieron, derramaron su sangre y combatieron en esas gestas, no es otra cosa que la expresión más pura y genuina del amor a la Patria, de justicia y piedad hacia esos acontecimientos y personas gloriosas de nuestro pasado.
En consecuencia, la causa de esta celebración es más que fundada y propicia para constituirse en un motivo, en un punto de referencia y de encuentro, de todos los que aún intentamos batallar en la lucha por la Reconquista definitiva de la Nación Argentina.
De esta manera, a través de este gesto grande y piadoso que se pretende realizar, respecto a Dios y a nuestro pasado, otros compatriotas podrán comprobar que la verdadera Argentina todavía existe, que vive en la voluntad e inteligencia de por lo menos un puñado, que resistir es posible y que ese propósito puede ser acompañado también por ellos.
Y esta finalidad es especialmente válida, particularmente para quienes aún no están quebrados ni quieren rendirse; para los que todavía no se entregaron y mantienen alto el espíritu de lucha y de sacrificio; para los que no se venden ni se dejan comprar y para todos los que son conscientes de que en esta hora aciaga para el mundo y especialmente para la Argentina, tienen obligaciones que cumplir, resistiendo dónde y cómo se pueda, a pesar de la carencia de los más elementales recursos materiales y de medios de comunicación.
Sabemos que la tarea será extremadamente difícil. Los obstáculos y dificultades a enfrentar serán tremendos y mucho más, si a ello le sumamos el miedo que inspira el “enemigo de la humanidad y de la Patria”. Con nuestras solas fuerzas humanas, la victoria no será posible. Únicamente podremos alcanzarla a través de Dios y con Dios, si es que somos dóciles a su voluntad, dado que ¡para Él nada es imposible! Para ello es imperioso reavivar y mantener la Fe, poner nuestras intenciones y esfuerzos en las manos de Dios, abrazarnos a la Cruz de Cristo, Rey y Señor de la Historia, y confiar en el auxilio e intercesión de María Santísima, sabiendo que, finalmente, la victoria no será nuestra sino de Dios.
Los que así pensamos, los que vivimos conforme a lo que pensamos, los que queremos Reconquistar la Argentina definitivamente para los argentinos, a pesar del festín de corruptos y traidores, junto con la multitud de confundidos que nos rodea, tenemos la oportunidad de ponernos de pie, reunirnos e iniciar la larga marcha con la reivindicación de la memoria del héroe de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, don Santiago de Liniers -paradigma del hombre ejemplar y del héroe - y de todos los argentinos que murieron, derramaron su sangre y combatieron en esas gestas en las que se fundó la Nación Argentina.
Es la hora de volver a ser lo que debíamos y debemos ser, no nos queda mucho tiempo ni oportunidades para reaccionar y despertar. Tal vez mañana, o dentro de unos meses o el año que viene sea demasiado tarde. En caso contrario, seremos los que otros poderes quieren que seamos.
Usted decide.

MISA POR LA RECONQUISTA Y EL BICENTENARIO DEL FUSILAMIENTO DE   SANTIAGO DE LINIERS

El día 26 de agosto a las 19.15 horas en la Iglesia San Juan Bautista ubicada en Alsina y Piedras. Lugar donde descansan los restos de los combatientes de aquella inolvidable gesta patriótica criolla

Auspician

Centros Civicos Patrióticos
Diario Patria Argentina
Red Patriótica Argentina

martes, 17 de agosto de 2010

CARTA SOBRE EL LIBERTADOR

Hoy recordamos un nuevo aniversario de la muerte del General San Martín. Para los argentinos, más que una fecha para honrar al “Padre de la Patria”, se trata de un día para recordar a quien tuvo el sueño de la libertad de América. A ciento sesenta años de su muerte, debemos contemplar con dolor cómo gran parte de nuestro territorio nacional, especialmente la región patagónica, se encuentra “vendida” a capitales extranjeros.
Ese sueño de libertad que tanto defendió son su propia vida, se ha ido diluyendo a través de los años .
Hoy, 17 de Agosto, le vamos a explicar a nuestros hijos que hubo un hombre con sólidos principios morales, que luchó, arriesgando su propia vida, para lograr la soberanía del territorio nacional.
Pero al mismo tiempo, y con gran decepción, debemos reconocer que San Martín nos ha dejado un sueño que los argentinos de generaciones posteriores no supimos defender.
No obstante, es necesario concientizar a los ciudadanos argentinos, la importancia del legado que nos ha dejado: “Seamos libres, lo demás no importa nada”.
Margarita Mega
 mmega41@hotmail.com
Clarín.com "Cartas al Pais"

domingo, 1 de noviembre de 2009

RECORDANDO A UN GRANDE


"El Nacionalismo camaradas, no tiene otra misión que la que se ha impuesto. Ha proclamado que deben cambiarse las instituciones políticas de la República, y no puede aceptar ingresar en ellas, cuando ya están cayéndose a pedazos, para salvarlas. Ha proclamado que deben darse vuelta todo el sistema económico del país y no puede ahora, apuntalar un sistema que está dando sus últimas boqueadas. Ha proclamado que deben concluir todos los partidos políticos, absolutamente todos, y no puede ahora acollararse con ninguno. Ha proclamado que tiene una fuerza popular, que tiene un elenco de hombres nuevos, que tiene su conducta, que tiene la solución integral a los males de la Patria y no puede colaborar con el pasado ni con este presente,
porque eso sería traicionarnos a nosotros mismos y traicionar la integridad de nuestra doctrina.
No necesitamos alianzas con nadie".
Enrique P. Oses

sábado, 31 de octubre de 2009

RAMIRO


Ramiro Ledesma nació el 23 de mayo de 1905 en Zamora, fue un estudiante modelo ya que se licenció en Filosofía y Letras y Ciencias Físicas y Matemáticas, licenciándose en ambas por la Universidad de Madrid.

Muy pronto comenzó su vida política, tenía veinticinco años al ocupar la dirección de la revista «La Conquista del Estado» (14 de marzo de 1931), coincidiendo este momento con su irrupción en la política activa.

El 25 de julio (1931) es suspendido el periódico no reanudando la publicación hasta el mes de octubre, en cuyo número, se anunciaba la próxima fundación de la organización política (J. O. N. S.). Las J. O. N. S., cuyo espíritu respondía a una profunda inquietud social y a una actitud Nacional Sindicalista, se fundaron el 30 de noviembre de 1931.

Según su fundador, equivalían al «abandono de las tácticas de aproximación a los intentos subversivos de los anarcosindicalistas. Un afán de crear la propia doctrina. Quieren la unidad intangible de España. Postulan el respeto a la tradición religiosa. Llaman de modo preferente a las juventudes, no admitiendo en su seno sino a los españoles menores de cuarenta y cinco años. Manifiestan su incompatibilidad radical con el marxismo. Y representan una demanda imperiosa de revolución social-económica, a base de la sindicación obligatoria, la intervención nacional de la riqueza y la dignificación plena de los trabajadores».

En el mes de octubre de 1933 asiste al acto fundacional de la Falange en el teatro de la Comedia de Madrid y los días 11 y 12 de febrero reúne al Consejo Nacional Jonsista, con el fin de discutir una posible unificación con Falange. Una vez perfiladas y aceptadas las bases del acuerdo, éste fue firmado por los máximos dirigentes Ledesma Ramos y Primo de Rivera.Desde entonces ésta se llamó Falange Española y de las JONS y tuvo a la cabeza, hasta septiembre de 1934, un triunvirato dirigente formado por Ruiz de Alda, Primo de Rivera y Ledesma Ramos. Debido al resurgimiento de ciertas discrepancias, en el mes de septiembre, el triunvirato delegó sus funciones ejecutivas en Primo de Rivera, que convocó el primer Consejo Nacional de F. E. y de las JONS. En éste, y a propuesta de Sánchez Mazas, fue nombrado jefe Nacional José Antonio y Presidente de la junta política a Ledesma Ramos, que previamente había aceptado la jefatura de aquél.

A finales de diciembre de 1934, el Partido está en crisis y la junta Política se reúne sin encontrar un remedio a la situación. Las JONS habían incorporado obreros a las filas de la Falange, pero aún estaba en plena elaboración la vertebración sindicalista, cuando se había llegado a la fusión de las dos fuerzas. Manuel Hedilla había creado la primera y muy limitada organización sindical de la Falange. El rompimiento entre José Antonio y Ramiro Ledesma fue más por la presencia en la Falange de dos tendencias extremas en los escalones de mando inmediatamente a ellos, que por una intransigencia personal de ambos. Efectivamente estas tendencias se manifestaban por una parte, entre elementos procedentes de las JONS que veían en los falangistas hombres más preparados intelectualmente pero que les producían reservas en cuanto a su capacidad revolucionaria, procedentes como eran de capas burguesas y acomodadas. Recelaban a su vez los falangistas de los jonsistas, que al ser en su mayoría de origen obrero podrían proletarizar en extremo peligroso a la Falange y especialmente por la presencia, de entre aquellos, exmilitantes de la izquierda que pretendían conservar modos y tácticas troskistas.

A la salida de la reunión decide, junto con Onésimo Redondo, Sotomayor y Manuel Mateo, separar a las fuerzas jonsistas del partido; escisión que se llevó a efecto en enero de 1935. Ledesma intentó recrear las JONS, mas nunca logró tener un número suficiente de miembros para hacerlas viables, mientras que por su parte la Falange aumentaba progresivamente sus filas.

Pocos días después del Alzamiento del 18 de julio de 1936, es detenido e ingresado en la prisión de Ventas, de donde fue sacado, junto con Ramiro de Maeztu, para ser fusilado en Aravaca el 29 de octubre de 1936. Le fue otorgado a título póstumo la Palma de Plata del Movimiento.

Ramiro fue un revolucionario de su época ,un revolucionario que luchó siempre por sus ideales y por España, nosotros los jóvenes de hoy en día debemos seguir su ejemplo, debemos salir a la calle a luchar por lo que creemos, a dar la vida por España si es necesario, porque como dijo un día Ramiro:”La política no es actividad propia de intelectuales sino de hombres de acción”.

Por ello animamos a todos los jóvenes de España a acudir este domingo día 1 a las 11 y media al cementerio de Aravaca donde descansan los restos de Ramiro Ledesma Ramos,a rendirle el homenaje que se merece.

¡NO PARAR HASTA CONQUISTAR!
¡RAMIRO LEDESMA RAMOS, PRESENTE!
¡ARRIBA ESPAÑA!

(Bárbara Febrel militante de S.E.U.)

Juventudes de La Falange: http://www.jfe.es/

martes, 27 de octubre de 2009

GENTA


Misa en el 35º aniversario de la muerte de Jordán B. GENTA

La Santa Misa se celebrará el Martes 27 de Octubre de 2009 a las 20 horas en la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias (Paraguay 1204) Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

miércoles, 16 de septiembre de 2009


15 de Septiembre

1934-2009

JACINTO LACEBRÓN GUZMÁN

Caído a manos del comunismo en la defensa de la Patria y el Nacionalismo Argentino

"Hasta que la muerte nos separe de la lucha"

Que seas para nosotros la vanguardia de nuestro espíritu combatiente

lunes, 17 de agosto de 2009

LIBERTADOR


“La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres y sino anda remos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Compañeros juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje”. Gral. SAN MARTÍN

Orden General al Ejército de Los Andes - 27 de julio de 1819.

miércoles, 12 de agosto de 2009

RECONQUISTA


Jacques Antoine Marie de Liniers y Bremond. Caballero de la Orden de San Juan, Caballero de la Orden de Montesa, Capitán de Navío de la Real Armada Comandante General de Armas de Buenos Aires y Virrey del Río de la Plata. Insigne vencedor de la primer batalla de una guerra aun inconclusa. Heroico aun en la peor de las adversidades. Víctima de la saña liberal.

Seguiremos su ejemplo ¡¡ VIVE EN NUESTROS CORAZONES !!

lunes, 3 de agosto de 2009

PADRE JULIO


1.- Al celebrar este solemne funeral en sufragio del alma del Padre Meinvielle, queremos ante todo agradecer a los que han invitado en esta oportunidad, recordando a los que lo hicieron hace 10 años con el mismo propósito, muchos de ellos muertos lo mismo que l Padre en la paz del Señor. Recordemos también que durante estas dos décadas siempre se lo ha recordado a este querido Padre, maestro y amigo entrañable rezando por él la Santa Misa, y que un tiempo funcionó una “Comisión de Homenaje”, por cierto nunca de suyo extinguida, que supo organizar conferencias relacionadas con la personalidad sacerdotal y la doctrina del Padre Meinvielle. A todos, agradecidos, los tendremos muy presentes en el Memento de los Vivos y los Muertos de este Santo Sacrificio.

2.- Dice la liturgia de los Difuntos que “los que mueren en el Señor son bienaventurados y descansan ahora de sus trabajos, y que sus obras los acompañan eternamente” (Apoc. 14, 15). Es manifiesto que se trata de las obras acreedoras de la Vida Eterna: las que Nuestro Señor nos permitió libremente hacer ayudados de su gracia y cuya misericordia corona con el premio que no se pierde, ni marchita, y que es Él mismo. Valga esta consideración para recordar, evaluar y ponderar la obra ingente del Padre Meinvielle durante los casi 69 años de su vida aquí en la tierra.

Todos en su medida lo recuerdan y valorizan, algunos –muchos- con un sentido y cabal agradecimiento. Y ahora no se trata de enumerarla ni siquiera sucintamente. No hay faltado ni faltarán oportunidades de hacerlo y reiterarlo. Es amplia y profunda, es inagotable y perenne, es fecunda como la vida sana, limpia, verdadera, buena y hermosa, toda transida e iluminada de Dios, de su Madre Santísima, de su Iglesia y de su Patria, a quienes sirvió con fidelidad infatigable, con amor desinteresado y con alegría rebosante de humilde magnanimidad.

Por eso cada uno de los presentes y de tantos otros presentes espiritualmente tiene su recuerdo, su imagen del Padre Meinvielle. Muchos de los aquí reunidos, por ejemplo, con un conocimiento más amplio y más sabroso –diríamos- que el mío. Guardémoslo y revivámoslo en el corazón.

Me permito, entre tantos recuerdos y personas que constelan esta alma sacerdotal –que rogamos que Dios traiga felicísima consigo –memorar los de aquellos sacerdotes que tanto le han debido y le siguen debiendo, sobre todo los ya fallecidos, entre los que menciono a ese sacerdote de la Patria, el Padre Alberto Ezcurra, que hace poco entregó su alma a nuestro Creador.

3.- Al decir estas cosas creemos que este homenaje religioso por excelencia al celebrar la Santa Misa, razón esencial de todo sacerdote –al decir de S. Tomás de Aquino – es el corto pago de una gran deuda. Corto pago que ha de agradarle mucho al Padre Meinvielle, que ha de empeñarse para pedirnos, cara a Dios, las mejores bendiciones divinas para nuestras personas y, por ende, para nuestra Santa Iglesia Católica y nuestra querida Patria, pues todos somos argentinos católicos como lo ha sido él.

4.- Pensamos, sin embargo, que es oportuno señalar: 1º) que el Padre Meinvielle fue un teólogo, un teólogo dogmático tras las huellas de su maestro Santo Tomás, cuya luz lo inducía a elucidar con el razonamiento filosófico –que en este menester debe tener los mejores quilates metafísicos – la Verdad Revelada, con la plena conciencia de que jamás se la supera, pues sobrepuja cualquier inteligencia creada, y que, por lo tanto, debe exponerla con la fidelidad más plena, agradecimiento y amor. Esta fue al Verdad Fontal que buscó, asimiló, amó y brindó a raudales el Padre Meinvielle. Enseñó lo que recibió, desde la fe su bautismo, y gracias al esfuerzo sostenido del estudio arduo se hizo, con el tiempo, sabiduría en su persona. “Bienvenido el hombre que encuentra la sabiduría, y la tiene en abundancia y la hace correr con prudencia” (Proverbio de Salomón 3, 12). Por eso fue defensor de esta verdad de Dios frente al mero asomo de su tergiversación. “No se innove nada fuera de lo que es de tradición“ (Nihil innovatur nisi quod traditum est)”, como le escribiera en el año 254 el Papa y Mártir S. Esteban I a S. Cipriano, según lo enseña la lección del Breviario de este día.

Pero la pasión de esta Verdad, la sabiduría buscada y encontrada, por ser cabal y sin falacias, estuvo maridada con temor de Dios. Dice S. Ambrosio comentando los Proverbios de Salomón, que “el mismo temor de Dios si no es conforme a la sabiduría no sirve para nada, incluso es un fortísimo obstáculo” (Ipse timor Domini, nisi secundum scientiam sit, nihil prodest, immo obest plurium”.

¿Podemos decir –sin abundar más en esto- que el Padre Meinvielle fue en este siglo el teólogo mayor de Hispanoamérica? Así como quizá pueda ser considerado el Padre Luis Billot el teólogo más grande de este siglo –teólogo dogmático, aclaremos- de la teología católica, así podemos aventurar la afirmación respecto del Padre Meinvielle como el teólogo más grande de la Cristiandad, hoy tan menguada y eclipsada, tan en decadencia: Cristiandad que él esperaba ver reverdecida, pero Dios lo arrebató a su gloria para que desde allí, si es conforme a los planes de la Providencia, ruegue para que sea pronta realidad.

2º) Sin desmentirnos, no podemos soslayar, junto a la tarea ciclópea del Padre Meinvielle en la siembra y en al prédica fecunda de la cultura católica –ahí están sus casi 30 libros y otros escritos, sus revistas inmortales, sus conferencias, su participación en congresos dentro y fuera d e la Patria-, su obra material y espiritual como sacerdote con cura de almas, como párroco, hecho todo para todos, con una llaneza ejemplar que nos asombra y conmueve, edificando espiritualmente “los templos vivientes de Nuestro Señor que fueron sus feligreses y tantos otros” –al decir del arzobispo de Buenos Aires de esa época-, con la talla de un Pedro de Creon, o su querido “Club” inolvidable, el Ateneo Popular de Versailles. Y tantas obras en beneficio de los jóvenes y las familias cristianas de su parroquia y otros lugares. Con instituciones desde las Conferencias Vicentinas, los Scouts Católicos, la Acción Católica, la Juventud Obrera Católica, cuyo fundador también fue

Sí: dijimos que no era ésta la oportunidad de reseñar todo lo hecho por este sacerdote que cumplió a la letra lo del salmo: Sale el hombre a sus labores y a su labranza hasta llegar la tarde (Homo exit ad opus suum, et ad laborem suum usque ad vesperum). Por cierto con el aderezo de tantas anécdotas tan propias de su singularísima personalidad. No sólo en su Versailles parroquial, sino también cuando era capellán de la Santa Casa de Ejercicios donde lo conocimos y con él convivimos, día a día, durante más de 4 años, sus últimos años.

3º) Esta imagen del Padre Meinvielle, que pidió y se le dio la sabiduría del conocer y el hacer de un hombre de Dios-, que apreció por sobre todas las cosas, que “aprendió sin ficción y comunicó sin envidia y no ocultó su honestidad y belleza” (Prov. ., 7, 7-14), que al saber “mirar la verdad de hito en hito con los ojos de la esperanza, esa verdad hija de Dios, reinad el mundo y señora de la tierra” (J. Donoso Cortés), le permitió escudriñar esta historia profana de nuestros días subordinada a la historia sacra y al servicio de los itinerarios salvíficos de la divina Providencia, esta imagen –repetimos- pensamos que tiene una cifra. Por un lado, que “aquel que no tiene caridad para con otro –al decir de S. Gregorio Magno- no puede ejercer el oficio de la predicación”, cualquiera sea su índole y manera; es una enseñanza tácita del Evangelio. Por otro lado, la conciencia de que la lucha no es sólo un deber y un derecho, sino –en un vuelo más alto, más entrañable en las entrañas de Dios- una gracia. Tener conciencia de que luchar es una gracia, es ser un privilegiado de primer orden. Esto es muy profundo. Más que un sentimiento –que también lo es, y Dios, a veces, lo deja sentir hasta las lágrimas- es el efecto, el fruto de una convicción, fuerte y dulce a la vez, que brota del más hondo suelo del alma y, por ende, de una caridad singularísima para con Dios, para con el prójimo, para con la Iglesia, para con la Patria, para consigo mismo amando en sí cada uno lo que el buen Dios hace en nosotros con su gracia. Y no por cierto, tantas veces, sin agraces y acerbos sinsabores.

4º) Corto pago de una gran deuda, Padre Meinvielle, por su cabalidad de esta gracia de la lucha. En Ud. se ha cumplido meridianamente lo que Nuestro Señor Jesucristo dice a cada servidor fiel: “Ea! Siervo bueno y fiel porque fuiste fiel en pocas cosas, te encumbraré sobre muchas: entra el gozo de tu Señor” (Mateo, 25, 23). Y el Padre Meinvielle sabemos que fue fiel hasta la muerte en muchas cosas.

Y le llegó la tarde (salmo 103). Murió un 2 de agosto, fiesta de S. Alfonso María de Ligorio. ¡Qué coincidencia! Como él nunca perdió el tiempo rindiendo sus 5 talentos al ciento por uno, como él nunca dejó de enseñar y escribir, como él amó a los pobres con pobreza real material y espiritual, como él fue todo para todos, como él amó entrañablemente a la Madre de Dios, que esta benditísima Madre lo haya bendecido con creces y, por su intermedio, nos bendiga a todos, a nuestra Iglesia, a la Patria

Esa mañana del 2 de agosto de 1973, antes de ir a celebrar la Santa Misa en la Parroquia de la Concepción (Independencia y Tacuarí), visité por última vez al Padre Meinvielle, postrado en el lecho de sus últimas horas en el sanatorio San José, y le dije que ya que iba a morir en paz, yo le pediría a la Santísima Virgen que muriera con alegría. Me acercó su cabeza, y lo besé en la frente.

Continuemos lo mejor que estamos haciendo por él: la Santa Misa, para que la misericordia divina le conceda “la luz verdadera, la saciedad plena, el gozo sempiterno, el placer consumado y la felicidad perfecta”. (Misal Romano: Acción de gracias después de la Misa. Oración de S. Tomás de Aquino). ¡Ave María Purísima!

Sermón del RP. Raul Sanchez Abelenda

miércoles, 3 de junio de 2009

Natalicio de Manuel Belgrano

En el libro parroquial de bautismos de la Iglesia Catedral de Buenos Aires, iniciado en el año de 1769 y concluido en el de 1775, se lee al final de la página 43: “En 4 de junio de 1770, el señor doctor don Juan Baltasar Maciel canónigo magistral de esa santa iglesia Catedral, provisor y vicario general de este obispado, y abogado de las reales audiencias del Perú y Chile, bautizó, puso óleo y crisma a Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús, que nació ayer 3 del corriente: es hijo legítimo de don Domingo Belgrano Pérez y de doña Josefa González: fue padrino D. Julián Gregorio de Espinosa”.

Nació nuestro héroe, cuarenta años antes de la gran revolución que lo inmortalizó y a la que sirviera con abnegación ejemplar.

Manuel Belgrano fue el cuarto hijo de un matrimonio que tuvo ocho varones y tres mujeres. El padre, Domingo Belgrano y Peri, había llegado al Plata en 1751. Era genovés. En Buenos Aires prosperó; obtuvo la naturalización; integró el núcleo de comerciantes importantes; se casó en 1757 con doña María Josefa González Casero -de antiguo arraigo en la ciudad-, y dio a su numerosa familia, educación esmerada y vida cómoda. Los hijos correspondieron a la solicitud de los padres: sirvieron al Estado en la milicia, en la administración o el sacerdocio, con dedicación y brillo.

Quebrantos financieros en los últimos años de su vida -murió en 1795- motivados por un proceso en el cual se vio implicado sin razón, le crearon situaciones difíciles. Los hijos se hicieron cargo de las obligaciones pendientes, al abrirse la sucesión. Y la gloria de su cuarto vástago arrancó para siempre del anónimo a este esforzado comerciante ligur que tuvo confianza en la generosa tierra del Plata.

Sus comienzos

Belgrano cursó las primeras letras en Buenos Aires. En el Colegio San Carlos, bajo la dirección del Dr. Luís Chorroarín, estudió latín y filosofía, acordándosele el diploma de licenciado en esta última disciplina el 8 de junio de 1787, cuando ya se encontraba en España adonde lo había enviado su padre para instruirse en el comercio.

Sin embargo, fue en la Universidad de Salamanca, donde se matriculó, graduándose de abogado en Valladolid en 1793. Poco ha contado Belgrano de su paso por las aulas peninsulares. Más le interesaron las nuevas ideas económicas, las noticias de Francia y su revolución - filtradas a pesar de la rigurosa censura -, las discusiones de los cenáculos madrileños donde se hablaba de los fisiócratas - mágica palabra - y hacían adeptos Campomanes, Jovellanos, Alcalá GaIiano.

Conoció la vida de la Corte , viajó por la Península , leyó a sus autores predilectos en francés, italiano e inglés; cultivó, en fin, su espíritu.

Cercana la hora del regreso recibió a fines de 1793 una comunicación oficial en la que se le anunciaba haber sido nombrado Secretario perpetuo del Consulado que se iba a crear en Buenos Aires. En febrero de 1794 se embarcó para el Plata. Iniciaba, así, a los veinticuatro años de edad, su actuación pública. Hasta su hora postrera, estaría consagrado a servir a sus compatriotas.

Apoyó la creación de establecimientos de enseñanza, como las Escuelas de Dibujo y de Náutica. Redactó sus reglamentos, pronunció discursos, alentó las vocaciones nacientes y trató de dar solidez a estas escuelas, prontamente anuladas por la incomprensión peninsular.

Halló todavía tiempo para traducir un libro de Economía Política, redactar un opúsculo sobre el tema, contribuir a la fundación del “Telégrafo Mercantil”,. e interesar a un grupo de jóvenes que como él deseaba lo mejor para su patria, en los principios fundamentales de la economía política. No descuidó, sin embargo, su tarea específica de secretario del Consulado, donde, detallada y cuidadosamente, redactaba las actas. Durante una década - agitada ya por fermentos e inquietudes — se preparó para manejar a los hombres y encauzar los acontecimientos. El primer cañonazo del invasor inglés - que precipitó los hechos- alejará a Belgrano de su bufete, para lanzarlo a la acción.

Actitud durante las Invasiones Inglesas

El 27 de junio de 1806 fue un día de luto para Buenos Aires. Bajo un copioso aguacero desfilaron hacia el Fuerte los 1.500 hombres de Beresford, que abatieron la enseña real, mientras el virrey Sobremonte marchaba, apresurado, hacia Córdoba.

Belgrano - capitán honorario de milicias urbanas - había estado en el Fuerte para incorporarse a alguna de las compañías que se organizaron y que nada hicieron, luego, para oponerse al invasor. “Confieso que me indigné; me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominación y sobre todo en tal estado de degradación que hubiera sido subyugada por una empresa aventurera, cual era la del bravo y honrado Beresford, cuyo valor admiro y admiraré siempre en esta peligrosa empresa”.

Días más tarde los miembros del Consulado prestaron juramento de reconocimiento a la dominación británica. Belgrano se negó a hacerlo, y como fugado, pasó a la Banda Oriental , de donde regresó, ya reconquistada la ciudad, aunque habían sido sus propósitos participar en la lucha popular.

Belgrano militar

Al organizarse las tropas para una nueva contingencia, Belgrano fue elegido sargento mayor del Regimiento de Patricios. Celoso del cargo, estudió rudimentos de milicia y manejo de armas, y asiduamente cumplió con sus deberes de instructor. Cuando quedó relevado de estas funciones fue adscripto a la plana mayor del coronel César Balbiani, cuartel maestre general y segundo jefe de Buenos Aires. Como ayudante de éste, actuó Belgrano en la defensa de Buenos .Aires.

A comienzos de 1815, Manuel Belgrano abandona completamente sus funciones militares y es enviado a Europa, junto a Rivadavia y Sarratea, en funciones diplomáticas. Conoce allí al célebre naturalista Amado Bonpland, y lo convence de venir a América, a estudiar la naturaleza y el paisaje de estas regiones.

También se destacará como diplomático, desarrollando una importante labor propagandística, cuya finalidad es que la revolución sea reconocida en el Viejo Continente.

Propuesta monárquica

Regresa al país en julio de 1816 y viaja a Tucumán para participar de los sucesos independentistas, donde tiene un alto protagonismo. Tres días antes de la declaración de la Independencia (9 de julio de 1816), declama ante los congresistas e insta a declarar cuanto antes la independencia. Propone una idea que contaba con el apoyo de San Martín: la consagración de una monarquía: “Ya nuestros padres del congreso han resuelto revivir y reivindicar la sangre de nuestros Incas para que nos gobierne. Yo, yo mismo he oído a los padres de nuestra patria reunidos, hablar y resolver rebosando de alegría, que pondrían de nuestro rey a los hijos de nuestros Incas.” No obstante, la propuesta monárquica de Belgrano no prospera, dado que habían corrido rumores de que incluía la cesión de la corona a la casa de Portugal.

Más tarde, Belgrano seguirá desarrollando una ardua actividad político-diplomática: por ejemplo, será el encargado de firmar el Pacto de San Lorenzo con Estanislao López que, en 1919, pondrá fin a las disputas entre Buenos Aires y el litoral. Además, volverá a encabezar el Ejército del Norte, en el cual, gracias a la fama que gozaba entonces como jefe y patriota, será vivamente admirado por la tropa.

Sus últimos días

Aquejado por una grave enfermedad que lo minó durante más de cuatro años, y todavía en su plenitud, el prócer murió en Buenos Aires el 20 de junio de 1820, empobrecido y lejos de su familia. Si bien no se casó, de sus amores con una joven tucumana nació su hija, Manuela Mónica, que fuera enviada por su pedido a Buenos Aires, para instruirse y establecerse. También tuvo un hijo con María Josefa Ezcurra. Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra, hermana de María Josefa, adoptan al pequeño, que pasa a llamarse Pedro Rosas y Belgrano.

Sólo un diario, “El Despertador Teofilantrópico” se ocupó de la muerte de Belgrano, para los demás no fue noticia.

Culminaba así una vida dedicada a la libertad de la Patria y a su crecimiento cultural y económico. En este sentido, se destaca de Belgrano que fue el promotor de la enseñanza obligatoria que el virrey Cisneros decretó en 1810. Se destaca también su labor como periodista (después de su actuación en el Telégrafo Mercantil), creó el Correo de Comercio, que se publicó entre 1810 y 1811, y en el cual se promovió la mejora de la producción, la industria y el comercio); y como fundador de la Escuela de Matemáticas (en 1810, costeada por el Consulado), y de la Academia de Matemáticas del Tucumán, que en 1812 instauró para la educación de los cadetes del ejército.

La Bandera Nacional

Belgrano es el creador de la bandera “azul y blanca” y no la “celeste y blanca” que impusieron Sarmiento y Mitre. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul. Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer.. El Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por “los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados”.

Tampoco fueron “celeste y blanca” las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o “argentino” que en la heráldica simboliza “la plata”. Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios. Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires.

Azul y blanca fue la bandera que flameó en el fuerte de Buenos Aires, en la Batalla de Ituzaingó durante la guerra con Brasil, y en la guerra del Paraguay. En 1813, José Gervasio de Artigas le agregaría una franja colorada (punzó) cruzada para distinguirse de Buenos Aires sin desplazar la “azul y blanca”. La bandera cruzada fue usada en Entre Ríos y Corrientes. La cinta punzó fue adoptada por los Federales, mientras los Unitarios, para distinguirse, usaron una cinta celeste, y no el azul de la bandera. Cuando Lavalle inició la invasión “libertadora” contra su patria (apoyado y financiado por Francia) también uso la bandera “celeste y blanca” para distinguirla de la nacional. ….. “ni siquiera enarbolaron (los libertadores) el pabellón nacional azul y blanco, sino el estandarte de la rebelión y la anarquía celeste y blanco para que fuese más ominosa su invasión en alianza con el enemigo” (Coronel salteño Miguel Otero en carta Rufino Guido, hermano de Tomas Guido, el 22 de octubre de 1872. Memorias. ed. 1946, pág. 165).

Juan Manuel de Rosas, para evitar que al desteñirse por el sol, se confundiera con la del enemigo, la oscurece más, llevándola a un azul-turquí. ¿Por qué Rosas eligió el azul turquí? Por varias razones: porque el “azul real” es más noble y resiste por más tiempo, al sol, a la lluvia, etc. Rosas pensó que el color argentino era el azul, porque así lo estableció el decreto de la bandera nacional y de guerra del 25 de febrero 1818, y también porque el celeste siempre fue el color preferido de liberales y masones. Fue la bandera que, sin modificarse la ley flameó en el fuerte, en la campaña al desierto (1833 – 1834) en el Combate de la Vuelta de Obligado y en Batalla de la Angostura del Quebracho (1845 – 1846), y la misma que fue saludada en desagravio por el imperio ingles con 21 cañonazos.

El 23 de marzo de 1846 Rosas le escribió al encargado de la Guardia del Monte, diciéndole que se le remitiría una bandera para los días de fiesta, agregando que “…Sus colores son blanco y azul oscuro con un sol colorado en el centro y en los extremos el gorro punzo de la libertad. Esta es la bandera Nacional por la ley vigente. El color celeste ha sido arbitrariamente y sin ninguna fuerza de Ley Nacional, introducido por las maldades de los unitarios. Se le ha agregado el letrero de ¡Viva la Federación ! ¡Vivan los Federales Mueran los Unitarios!”. La misma bandera se izó en el Fuerte de Bs. As. el 13 de abril de 1836 al celebrarse el segundo aniversario del regreso de Rosas al poder. La misma bandera que Urquiza le regala a Andrés Lamas y que hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional de Montevideo.

Rosas, quiso que las provincias usaran la misma bandera y evitaran el celeste, y con ese propósito mantuvo correspondencia, entre otros, con Felipe Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, entre abril y julio de 1836. “Por este motivo debo decir a V. que tampoco hay ley ni disposición alguna que prescriba el color celeste para la bandera nacional como aun se cree en ciertos pueblos.” (José Luis Busaniche) “El color verdadero de ella porque está ordenado y en vigencia hasta la promulgación del código nacional que determinará el que ha de ser permanente es el azul turquí y blanco, muy distinto del celeste.” Y le recordó que las enseñas nacionales que llevó a las pampas y la del Fuerte, tenían los mismos colores, y que las mismas banderas para las tropas fueron bendecidas y juradas en Buenos Aires.

Rosas usó la azul y blanco y le adicionó cuatro gorros frigios en sus extremos, según Pedro de Angelis, en honor a los cuatro acontecimientos que dieron nacimiento a la Confederación Argentina : el tratado del Pilar del 23 de febrero de 1820 (que adoptó el sistema Federal), el Tratado del Cuadrilátero (de amistad y unión entre Bs. As y las provincias), la Ley Fundamental de 23 de enero de 1825 (que encargó a Bs. As. las relaciones exteriores y la guerra) , y el Pacto Federal del 4 de enero de 1831 (creación de la Confederación , a la que se adherían las provincias).

Derrocado Juan Manuel de Rosas, Sarmiento adopta el celeste unitario en vez del azul de la bandera nacional. En su “Discurso a la Bandera ” al inaugurar el monumento a Belgrano el 24 de septiembre de 1873 señaló a la enseña de la Confederación como un invento de bárbaros, tiranos y traidores, y en su Oración a la Bandera de 1870, denigra la “blanca y negra” del Combate de la Vuelta de Obligado diciendo además que “la bandera blanca y celeste ¡Dios sea loado! no fue atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra”.

Mitre se basa en el “celeste” basándose entre otros argumentos en un óleo de San martín hecho en 1828, como si el color adoptado por un artista fuera argumento suficiente. El general Espejo, compañero de San Martín, en 1878 publicaba sus Memorias y recordaba como azul el color original de la bandera de los Andes conservada desteñida en Mendoza. Pero Mitre lo atribuyó a una “disminuida memoria del veterano”.

En 1908, ante la confusión existente y a pedido de la Comisión del Centenario, se estableció el color azul de la ley 1818 para la confección de banderas. Sin embargo, siguió empleándose el celeste y blanco, en lugar del la gloriosa “azul y blanca” La misma bandera que acompaño a San Martín en su gloriosa gesta y la misma que acompaño los restos del propio Juan Manuel de Rosas en Southampton.

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viernes, 29 de mayo de 2009

ESTEVES


En el día de ayer se cumplió un nuevo aniversario de la caída en combate contra las fuerzas del Imperio de nuestro Camarada el Tte. Roberto Nestor Esteves hecho ocurrido durante la Gesta de Malvinas, en la batalla de Ganso Verde. Publicamos a continuación la conmovedora carta que nuestro heroe le escribiera a su padre poco antes de partir al frente.

Querido papá:

Cuando recibas esta carta yo ya estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en cumplimiento de mi misión.

Pero fijate vos, ¡que misión? ¿no es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía?.

Dios, que es un Padre Generoso ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

Lo único que a todos quiero pedirles es: 1) que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. 2) que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza y, muy importante, 3) que recen por mí.

Papa, hay cosas que, en un día cualquiera, no se dicen entre hombres pero que hoy debo decírtelas: Gracias por tenerte como modelo de bien nacido; gracias por creer en el honor; gracias por tener tu apellido; gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite.

Un fuerte abrazo.

Dios y Patria ¡O muerte!

Roberto