miércoles, 27 de julio de 2016

ACTIVIDADES NACIONALISTAS

Visita del Secretario General de la CAN

 En los últimos días el Secretario General de la Confederación de Agrupaciones Nacionalistas, Víctor Faloni, ha visitado Buenos Aires. Procedente de Santa Fe, ha llegado para mantener diversas reuniones que hacen al funcionamiento de la organización. Durante las mismas se han manifestado la comunión de ideales, especialmente de los miembros del Consejo Consultivo, algunos de ellos con asiento en Buenos Aires, para con el Secretariado General. Este último está conformado por su Secretario y los Adjuntos (miembros de Córdoba y Santiago del Estero). Prosiguen los trabajos de estructuración y los acuerdos en vistas a seguir ampliando el radio territorial de su influencia. Su federalismo y los deseos de devolver al nacionalismo a la lucha política han quedado nuevamente ratificados.

Cdas. Rojas, Capizzano, Faloni y militantes de Lacebrón Guzmán Buenos Aires
 
Cdas. Diaz, Capizzano, Alonso y Rojas miembros del Concejo Consultivo

martes, 26 de julio de 2016

EL PODER EN EL PODER GLOBALIZADO

Las bases locales y estatales del poder sionista en EE.UU.
 
Por James Petras
 
 
 
Introducción

Todo esfuerzo serio por comprender la extraordinaria influencia de la configuración del poder sionista sobre la política exterior de EE.UU. debe examinar la presencia de operadores claves en posiciones estratégicas en el gobierno y las actividades de organizaciones sionistas locales afiliadas a organizaciones judías dominantes y órdenes religiosas.

Hay por lo menos 52 importantes organizaciones judías estadounidenses involucradas activamente en la promoción del orden del día de la política exterior, la economía y la tecnología de Israel en EE.UU. (vea el Apéndice). Los miembros de base varían entre varios cientos de miles de militantes en las Federaciones Judías de Norteamérica (JFNA, por sus siglas en inglés) y cien mil acaudalados donantes, activistas y traficantes de influencias en el Comité EE.UU.-Israel de Asuntos Públicos (AIPAC). Además numerosas fábricas de
propaganda, denominadas think tanks, han sido establecidas con subsidios de millones de dólares de sionistas multimillonarios, incluidos el Brookings Institute (Haim Saban) y el Hudson Institute entre otros. Numerosos comités de acción política (PAC) financiados por los sionistas han intervenido en todas las elecciones nacionales y regionales, controlando candidaturas e influenciando los resultados de las elecciones. Fanáticos sionistas se han apoderado literalmente de editoriales, incluidas prensas universitarias; el ejemplo más indignante es Yale University, que publica los folletos más tendenciosos que repiten como loros parodias sionistas de la historia judía (sección de crítica literaria del Financial Times 28/29 de agosto de 2010). Nuevos proyectos sionistas con considerable financiamiento, hechos para capturar a jóvenes judíos y convertirlos en instrumentos de la política exterior israelí incluyen “Taglit-Birthright” que ha gastado más de 250 millones de dólares durante la última década enviando a más de un cuarto de millón de judíos (entre 18 y 26 años) a Israel durante 10 días de intenso lavado de cerebro (Boston Globe 26 de agosto de 2010). Multimillonarios judíos y el Estado israelí pagan la cuenta. Se somete a los estudiantes a una fuerte dosis de militarismo al estilo israelí ya que son acompañados por soldados israelíes como parte de su adoctrinamiento; en ningún momento visitan Cisjordania, Gaza o Jerusalén Este (Boston Globe, 26 de agosto de 2010). Se les insta a convertirse en ciudadanos de doble nacionalidad e incluso se les alienta a servir en las fuerzas armadas israelíes. En resumen, las 52 organizaciones miembros de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses en cuestión constituyen sólo la punta del iceberg de la Configuración Sionista del Poder: tomadas en conjunto con los PAC, las fábricas de propaganda, las editoriales comerciales y universitarias y los medios de masas, nos vemos ante una estructura de poder para comprender la tremenda influencia que tienen en la política exterior e interior de EE.UU. en la medida en que afectan a Israel y al sionismo estadounidense.

Mientras toda su actividad se dedica antes que nada a asegurar que la política de EE.UU. en Oriente Próximo sirva a la expansión colonial de Israel en Palestina y sus objetivos belicistas en Oriente Próximo, lo que B’nai B’rth llama eufemísticamente “foco en Israel y su lugar en el mundo”, muchos grupos se ‘especializan’ en diferentes esferas de actividad. Por ejemplo, los “Amigos de la Fuerza de Defensa de Israel” [ejército israelí, N. del T.] se preocupan primordialmente, según sus propias palabras, “de velar por las FDI”, en otras palabras proveer recursos financieros y promover voluntarios estadounidenses para un ejército extranjero (una actividad ilegal, excepto cuando se trata de Israel). Hillel es el brazo estudiantil de la configuración del poder sionista que afirma que está presente en 500 colegios y universidades, con afiliados que defienden todos y cada uno de los abusos contra los derechos humanos del Estado israelí y organizan giras con todos los gastos pagados para estudiantes reclutas judíos para que viajen a Israel, donde se les somete a una fuerte propaganda y se les alienta a ‘migrar’ o a convertirse en ‘ciudadanos de doble nacionalidad’.

Método: estudiando el poder sionista

Hay diversos métodos para medir el poder del conjunto de organizaciones sionistas e influyentes que ocupan posiciones estratégicas en el gobierno y la economía. Incluyen 

(a) el método basado en la reputación 
(b) sus propias afirmaciones 
(c) el análisis de la toma de decisiones 
(d) inferencias estructurales. 

La mayoría de estos métodos suministran algunas pistas sobre el potencial poder sionista. Por ejemplo, expertos en la prensa y periodistas se basan frecuentemente en personas informadas de Washington, personal del Congreso y notables para concluir que AIPAC tiene la reputación de ser uno de los grupos de presión más poderosos en Washington. Este método apunta a la necesidad de examinar empíricamente las operaciones de AIPAC en la influencia de votos en el Congreso, la presentación de candidaturas, la derrota de los que ocupan cargos y no apoyan incondicionalmente la línea israelí. En otras palabras, el análisis del proceso de toma de decisiones del Congreso y del ejecutivo es una clave para medir el poder sionista. Pero no es la única. El poder sionista es el producto de un contexto histórico, en el cual la propiedad de los medios y la concentración de la riqueza y otras palancas institucionales del poder tienen un papel y conforman el actual marco de la toma de decisiones. El poder acumulativo con el transcurso del tiempo y a través de las instituciones crea un fuerte prejuicio en los resultados políticos favorables a los agentes organizados de Israel en EE.UU. Una vez más, la mera presencia de judíos o sionistas en posiciones de poder económico, cultural y político no nos dice cómo utilizarán sus recursos y si tendrán el efecto deseado. El análisis estructural, la ubicación de sionistas en la estructura de clase, es necesario pero insuficiente para comprender el poder sionista. Hay que proceder y analizar el contenido de decisiones hechas y no hechas respecto al orden del día de los patrocinadores de Israel que operan en EE.UU. Las 52 principales organizaciones sionistas son muy francas respecto a sus reivindicaciones de poder, su lucha por la agenda de Israel y su servilismo respecto a todos los regímenes israelíes sin excepción.
Noam Chomsky
Los que niegan el poder sionista sobre la política exterior en Oriente Próximo de EE.UU. son sionistas de izquierda, como Noam Chomsky y sus acólitos. Nunca analizan el proceso legislativo, la toma de decisiones del poder ejecutivo, las estructuras y actividad de la base sionista de un millón de miembros, y los nombramientos y antecedentes de responsables políticos clave que deciden políticas estratégicas en Oriente Próximo. En su lugar recurren a generalizaciones superficiales y a demagogia política, imputando la política al “Gran Petróleo” y al “complejo militar-industrial” o al “imperialismo de EE.UU.”. Categorías carentes de contexto empírico y de contexto histórico sobre la política realmente existente respecto a Oriente Próximo.

La construcción del poder sionista en el gobierno de EE.UU.

Para comprender la sumisión estadounidense a las políticas belicistas israelíes en Oriente Próximo hay que mirar más allá del papel de lobbies que presionan al Congreso y del papel de comités de acción política y de donantes sionistas acaudalados en las campañas electorales. Un fundamento muy descuidado pero absolutamente esencial del poder sionista sobre la política exterior, económica, diplomática y militar de EE.UU. es la presencia sionista en posiciones políticas cruciales, incluyendo los Departamentos del Tesoro y de Estado, el Pentágono, el Consejo Nacional de Seguridad y la Casa Blanca.

Operando desde las máximas posiciones de decisión política, los funcionarios sionistas han mantenido consistentemente políticas alineadas con las políticas militaristas de Israel, orientadas a debilitar y eliminar a cualquier país que cuestione la ocupación colonial de Palestina por el Estado Judío, su monopolio nuclear regional, su expansión de asentamientos sólo para judíos y sobre todo sus estridentes esfuerzos por seguir siendo la potencia dominante en el Oriente árabe. Los responsables políticos sionistas en el gobierno están en constantes consultas con el Estado israelí, asegurando la coordinación con el comando militar israelí (FDI), ministerio de exteriores y su policía secreta (MOSSAD) y el cumplimiento de la línea política del Estado Judío. Durante los últimos 24 meses ni un solo responsable político sionista ha expresado alguna crítica de los más horrendos crímenes de Israel, que van desde el feroz ataque contra Gaza a la masacre de la flotilla humanitaria y la expansión de nuevos asentamientos en Jerusalén y en Cisjordania. Un récord de lealtad a una potencia extranjera que sobrepasa incluso el servilismo de los compañeros de ruta estalinistas y nazis en Washington durante los años treinta y cuarenta.

Hillary Clinton con AIPAC

Los responsables políticos sionistas en posiciones estratégicas dependen del respaldo político y del trabajo en estrecha colaboración con sus contrapartes en los “lobbies” (AIPAC) en el Congreso y en las organizaciones judías sionistas nacionales y locales. Muchos de los principales responsables políticos sionistas llegaron al poder mediante una estrategia deliberada de infiltración en el gobierno para conformar una política que promueve el interés de Israel más allá de los intereses de la población de EE.UU. Aunque un grado de cohesión resultante de una lealtad común hacia Tel Aviv puede explicar un presunto nepotismo y selección, también resulta que los poderosos lobbies judíos pueden jugar un papel en la creación de posiciones claves en el gobierno y asegurar que uno de los suyos ocupe esas posiciones e impulse la agenda israelí.

Stuart Levey: el principal operador de Israel en el gobierno de EE.UU.

En 2004, AIPAC presionó exitosamente al gobierno de Bush para que creara la oficina del Subsecretario para Terrorismo e inteligencia financiera (UTFI) y que nombrara a su protegido, el graduado de Princeton Stuart Levey para ese puesto. Antes, pero especialmente después de su nombramiento, Levey colaboró estrechamente con el Estado israelí y fue conocido como un insuperable fanático sionista con ilimitada energía y una adoración ciega por el Estado israelí.

Dentro de los confines de sus anteojeras ideológicas sionistas, Levey aplicó su inteligencia a la singular tarea de convertir su oficina en un importante emplazamiento para el establecimiento de la política estadounidense hacia Irán. Levey, más que cualquier otro funcionario nombrado en el gobierno o legislador elegido, formula e implementa políticas que influencian profundamente las relaciones económicas de EE.UU., de la UE y de la ONU con Irán. Levey elaboró las políticas de sanciones que Washington impuso a la UE y al Consejo de Seguridad. Levey organiza a todo el personal bajo su control en el Tesoro para investigar políticas comerciales y de inversión de todas las principales corporaciones manufactureras, bancarias, navieras, petroleras y comerciales del mundo. Luego viaja por todo EE.UU. y presiona exitosamente a fondos de pensión, firmas de inversión, compañías petroleras e instituciones económicas para que desinviertan de cualquier compañía que tenga que ver con la economía civil de Irán. Ha globalizado sus actividades, amenazando con sanciones y exclusiones a compañías disidentes en Europa, Asia, Oriente Próximo y Norteamérica que se niegan a renunciar a oportunidades económicas. Todas han comprendido que Levey opera por cuenta de Israel, servicios que Levey ha rendido con orgullo.

Levey coordina su campaña con los dirigentes sionistas en el Congreso. Obtiene legislación de sanciones en línea con sus campañas. Sus políticas violan evidentemente el derecho internacional y la soberanía nacional, presionando los límites de la imposición extraterritorial de sus órdenes administrativas contra una economía civil. Su violación de la soberanía económica está en un plano paralelo con el anuncio de Obama de que las Fuerzas Especiales de EE.UU. operarán en violación de la soberanía política en cuatro continentes. Desde todo punto de vista, Levey formula la política de EE.UU. hacia Irán. En cada caso establece la escalada de sanciones y luego la pasa a la Casa Blanca, que la impone al Consejo de Seguridad. Una vez que se fijan nuevas sanciones aprobadas por Levey su personal está ubicado para imponerlas: identificando a los quebrantadores e implementando penalidades. El Tesoro se ha convertido en un puesto avanzado de Tel Aviv. Ni una sola publicación izquierdista, liberal o socialdemócrata destaca el papel de Levey o incluso el terrible dolor económico que este fanático del Antiguo Testamento inflige a 75 millones de trabajadores civiles y consumidores iraníes. Por cierto, como los rabinos judeofascistas de Israel que predican una “solución final” para los enemigos de Israel, Levey anuncia nuevos y más duros “castigos” contra el pueblo iraní (Stuart Levey, “Iran’s New Deceptions at Sea Must be Punished” [Los nuevos engaños de Irán en el mar deben ser castigados] FT 16/08/2010, p. 9). Puede que el Estado Judío bautice en el momento apropiado una importante avenida en Cisjordania con su nombre por sus extraordinarios servicios para ese Estado racista extremadamente perverso.

El papel estratégico del poder local

El Archivo del Lobby de Israel publicó recientemente documentos desclasificados del Consejo Sionista Estadounidense (AZC) obtenidos por emplazamiento legal durante una investigación del Senado de EE.UU. entre 1962 y 1963. Los documentos revelan cómo el Estado israelí a través de sus conductos judíos estadounidenses –las organizaciones sionistas dominantes– penetró los medios de masas de EE.UU. y propagó su línea política, sin conocimiento del público estadounidense. Historias escritas por un sinnúmero de periodistas y académicos judíos sionistas fueron solicitadas y colocadas en medios nacionales como The Readers Digest, The Atlantic Monthly, Washington Post, entre otros, incluyendo periódicos y estaciones de radio regionales y locales (Israel Lobby Archive, 18 de agosto de 2010). Mientras las organizaciones sionistas nacionales procuraban los periodistas y los escritores y editores académicos, los afiliados locales transmitían el mensaje e implementaban la línea. El nivel de infiltración revelado por los documentos sionistas obtenidos por el Senado en los años sesenta se ha multiplicado por cien durante los últimos 50 años en términos de financiamiento, funcionarios pagados y militantes comprometidos y sobre todo en poder estructural y capacidad coercitiva.

Mientras los dirigentes nacionales, en estrecha consulta con funcionarios israelíes, reciben instrucciones sobre cuáles temas son de alta prioridad, la implementación sigue una ruta vertical hacia dirigentes regionales y locales, políticos, y notables que por su parte se dirigen a los medios locales y religiosos, académicos y a otros dirigentes de la opinión. Cuando dirigentes nacionales aseguran la publicación de propaganda pro israelí, los locales la reproducen y circulan a los medios locales y a personas influyentes no sionistas en su “periferia”. Campañas de cartas, orquestadas desde arriba, son implementadas por miles de doctores, abogados y empresarios sionistas militantes. Elogian a escribidores pro israelíes y atacan a los críticos; presionan a periódicos, editoriales y revistas para que no publiquen a los disidentes. Los dirigentes nacionales y locales promueven reseñas hostiles de libros que no van en la línea israelí, influencian decisiones de las bibliotecas para que llenen sus estanterías con libros pro israelíes y censuren y excluyan historias más equilibradas o críticas. Militantes locales en coordinación con cónsules israelíes saturan al público con miles de reuniones públicas y oradores apuntando a iglesias cristianas, audiencias académicas y grupos cívicos; al mismo tiempo militantes sionistas locales y especialmente millonarios influyentes, presionan a sitios locales (administradores de universidades, autoridades eclesiásticas y asociaciones cívicas) para que no inviten a ningún crítico de Israel y sus partidarios para que hable. En última instancia, sionistas locales exigen que se otorgue el mismo tiempo a un propagandista pro israelí, algo inaudito cuando se programa que hable un apologista de Israel.

Organizaciones sionistas locales hacen valiosos esfuerzos para reclutar a alcaldes, gobernadores, celebridades locales, editores, eclesiásticos y promisorios jóvenes dirigentes étnicos y de minorías ofreciéndoles giras de propaganda a Israel con todos los gastos pagados para que luego escriban o den entrevistas repitiendo lo que aprendieron de los funcionarios israelíes. Dirigente locales movilizan a miles de activistas sionistas militantes para que ataquen a judíos antisionistas en público y en privado. Exigen que se les excluya de cualquier mesa redonda mediática sobre Oriente Próximo.

Funcionarios sionistas locales forman comités de reacción rápida para visitar y amenazar a cualquier editor local y personal editorial que publique editoriales o artículos que cuestionen la línea oficial israelí. Dirigentes locales controlan (“monitorean”) todas las reuniones locales, invitaciones a oradores, así como los discursos de comentaristas públicos, dirigentes religiosos y académicos para detectar cualquier “alusión antisionista” (que etiquetan de “antisemitismo encubierto”). La mayoría de las principales órdenes religiosas judías están alineadas como la espina dorsal de la recolección de fondos israelí local, incluyendo el financiamiento de nuevos asentamientos “sólo para judíos” en la Cisjordania palestina.

Funcionarios locales están en la vanguardia de campañas para negar a académicos independientes especializados en Oriente Próximo y en política pública, titularidad o promoción, independientemente de su erudición. Por otra parte, escritorzuelos académicos que acatan la línea pro israelí y publican libros con ataques generalizados contra críticos de Israel entre cristianos y musulmanes y países como Turquía, Irán o quienquiera sea un objetivo de la política israelí, son promocionados, elogiados y colocados en la lista de éxitos editoriales. Cualquier libro o escritor crítico del poder sionista o de Israel es colocado en un “índice” local y nacional y sometido a una inquisición mediante calumnias por una manada de Torquemadas judíos.

Conclusión

El poder de Israel en EE.UU. no reside sólo en la influencia y liderazgo de poderosos “lobbies pro israelíes” basados en Washington, como AIPAC. Sin los cientos de miles de dentistas, podólogos, corredores de bolsa, agentes inmobiliarios, profesores y otros, el “lobby” sería incapaz de sostener e implementar su política entre cientos de millones de estadounidenses fuera de las principales metrópolis. Como hemos visto en los documentos desclasificados del Senado, las organizaciones sionistas locales comenzaron hace medio siglo una campaña sistemática de penetración, control e intimidación que llegó a su apogeo en la primera década del Siglo XXI. No es por accidente o mera coincidencia que funcionarios universitarios en el norte de Minnesota o en el norte del Estado de Nueva York sean objeto de campañas para excluir a oradores o despedir a miembros de la facultad críticos de Israel. Los sionistas locales tienen bases de datos informatizadas que operan con un índice de oradores prohibidos, como admiten y alardean los propios sionistas en contraste con sionistas “liberales” que tienden a etiquetar como “antisemitas” o “teóricos de la conspiración” a escritores que citan documentos oficiales sionistas que demuestran su sistemática perversión de nuestras libertades democráticas.

Durante decenios, ha desaparecido virtualmente la distinción entre el poder sionista ejercido por un “lobby” fuera del gobierno y operadores “dentro” del gobierno. Como hemos visto en nuestro análisis, AIPAC obtuvo el puesto del subsecretario en el Tesoro, dictó el nombramiento de un operador sionista clave (Stuart Levey) y acompaña su cruzada global para sancionar a Irán hasta la hambruna y la pobreza. La colocación de operadores dentro de posiciones claves para Oriente Próximo en el gobierno no es el simple resultado de decisiones de carrera individuales. El ascenso de tantos sionistas pro Israel a puestos en el gobierno forma parte de su misión de servir el interés de Israel durante por lo menos unos pocos años de sus carreras. Su presencia en el gobierno obvia toda investigación por el Senado o el Congreso de organizaciones sionistas que actúan como agentes de una potencia extranjera como las que tuvieron lugar en los años sesenta.

La oposición pública aumenta ante la acumulación de poder y el abuso del ejercicio del poder por las principales organizaciones y personajes influyentes sionistas, por cuenta de un Estado racista cada vez más ensangrentado que alardea de su dominación sobre las instituciones públicas de EE.UU. La campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones gana en fuerza incluso en EE.UU. (vea desinversión de Harvard en compañías israelíes). El apoyo público a Israel en EE.UU., desde todo punto de vista, ha disminuido a menos de un 50%, mientras los sondeos en Europa Occidental muestran un pronunciado aumento de la hostilidad hacia el régimen ultra derechista de Israel. Los judíos antisionistas aumentan su influencia especialmente entre jóvenes judíos que están horrorizados ante la matanza israelí en Gaza y el ataque contra la flotilla humanitaria. De igual importancia es la presencia de judíos antisionistas en paneles y foros que ha dado aliento a numerosos no judíos otrora intimidados quienes hasta ahora temían que los calificaran de “antisemitas”.

La configuración del poder sionista se fundamenta en una base cada vez más débil en la población: la mayoría de los jóvenes judíos se casan fuera de los confines del nexo etno-religioso judío-israelí y es muy probable que muchos de ellos no formen la base para campañas fanáticas por cuenta de un Estado racista. La alta intensidad y el esfuerzo fuertemente dotado de la dirigencia sionista por cercar a jóvenes de ascendencia judía a través de escuelas privadas, “programas de verano” subvencionados en Israel, etc., tienen tanto que ver con miedo y reconocimiento del alejamiento del chovinismo clerical como con un intento de reclutar una nueva generación militantes de “Israel Primero”.

El peligro es que el apoyo sionista en EE.UU. para el régimen ultra derechista y racista en Israel los lleve a unir sus fuerzas con la extrema derecha en EE.UU. Actualmente los patanes judíos y cristianos de Manhattan hacen fermentar el odio masivo contra los musulmanes (la llamada “controversia por la mezquita”) como distracción de las crisis económicas y del aumento del desempleo. La promoción sionista de la islamofobia masiva tan cerca de Wall Street, donde muchos de sus ricachones se benefician con el saqueo de los activos de EE.UU., es un juego peligroso. Si las mismas masas enfurecidas alzan la vista hacia los ricos y poderosos en lugar de mirar hacia abajo a los negros y musulmanes, podrían tener lugar algunas sorpresas desagradables e imprevistas, no sólo contra los operadores de Israel, sino contra todos a quienes se identifique erróneamente como relacionados con una patria judía malinterpretada.

Apéndice

Conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías de EE.UU.

Organizaciones miembro

1. Ameinu
2. American Friends of Likud
3. American Gathering/Federation of Jewish Holocaust Survivors
4. America-Israel Friendship League
5. American Israel Public Affairs Committee
6. American Jewish Committee
7. American Jewish Congress
8. American Jewish Joint Distribution Committee
9. American Sephardi Federation
10. American Zionist Movement
11. Americans for Peace Now
12. AMIT
13. Anti-Defamation League
14. Association of Reform Zionists of America
15. B’nai B’rith International
16. Bnai Zion
17. Central Conference of American Rabbis
18. Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America
19. Development Corporation for Israel/State of Israel Bonds
20. Emunah of America
21. Friends of Israel Defense Forces
22. Hadassah, Women’s Zionist Organization of America
23. Hebrew Immigrant Aid Society
24. Hillel: The Foundation for Jewish Campus Life
25. Jewish Community Centers Association
26. Jewish Council for Public Affairs
27. The Jewish Federations of North America
28. Jewish Institute for National Security Affairs
29. Jewish Labor Committee
30. Jewish National Fund
31. Jewish Reconstructionist Federation
32. Jewish War Veterans of the USA
33. Jewish Women International
34. MERCAZ USA, Zionist Organization of the Conservative Movement
35. NA’AMAT USA
36. MCSK” Advocates on behalf of Jews in Russia, Ukraine, the Baltic States & Eurasia
37. National Council of Jewish Women
38. National Council of Young Israel
39. ORT America
40. Rabbinical Assembly
41. Rabbinical Council of America
42. Religious Zionists of America
43. Union for Reform Judaism
44. Union of Orthodox Jewish Congregations of America
45. United Synagogue of Conservative Judaism
46. WIZO
47. Women’s League for Conservative Judaism
48. Women of Reform Judaism
49. Workmen’s Circle
50. World ORT
51. World Zionist Executive, US
52. Zionist Organization of America

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

lunes, 25 de julio de 2016

GOBERNAR EN EL CAOS

Carise y de Benoist
  
Para alejarnos de las interpretaciones simplistas y anacrónicas sobre el tema de la destrucción de la cultura y de la generalización del caos en las sociedades actuales, sobre el empleo de las técnicas de la Escuela de Frankfurt por el capitalismo global o de la ideologia de genero entre otras manifestaciones disolventes. hemos decidido subir este interesante reportaje de Alain de Benoist

"EL SISTEMA NOS QUIERE DISOLVER

El caos no es el mayor enemigo de las clases dominantes. El caos se ha convertido en la estrategia privilegiada por el sistema. Esta es la tesis desarrollada por Lucien Cerise, ensayista proveniente de la extrema izquierda y autor señalado de un ensayo, Gouverner par le chaos [Gobernar por el caos], que describe la orquestación racional y metódica de esta guerra de todos contra todos.

Alain de Benoist - Después de los estudios en el dominio de las ciencias sociales, en particular la comunicación y la semiótica, usted publicó en 2010, en Max Milo, un libro que no tenía firma: Gouverner par le chaos (del que una nueva edición debe aparecer estos días). El mismo está consagrado fundamentalmente a la aplicación de una serie de técnicas propias de la "ingeniería social". ¿Qué entiende usted por eso? ¿Gobernar por el caos es el nuevo nombre del Sistema? ¿Qué lo diferencia de las antiguas teorías de la vigilancia, de Jeremy Bentham a Michel Foucault?
Lucien Cerise - En primer lugar, preciso que yo no inventé nada. La noción de ingeniería social aparece en el siglo XX de la pluma de investigadores anglosajones versados en las ciencias de la gestión (management, marketing, cibernética, sistémica, psicología del comportamiento), para designar un enfoque mecanicista y constructivista de la sociedad, y sobre todo orientado hacia la transformación de algo dado, como en la ingeniería genética, la construcción y las finanzas. Luego, la ingeniería social experimenta un segundo impulso venido de los círculos de la piratería informática en 2002, cuando el famoso hacker Kevin Mitnick le dedica un libro, modificando un poco la noción por la insistencia en el sigilo o la invisibilidad. Yo llego en tercer lugar para hacer la síntesis de las dos oleadas que me precedieron, explicitar la continuidad de la una a la otra y unificar el concepto.
Propongo pues la siguiente definición: la ingeniería social es la modificación planificada, sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente. Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de modo que él no sea consciente de la transformación. En efecto, la mayoría de los seres sociales se han adaptado a su medio ambiente como resultado de una evolución lenta y natural. Por lo tanto, no sienten ninguna necesidad de ver sus prácticas y valores modificados artificial y definitivamente desde el exterior por una injerencia exterior. Tan pronto como él siente que se le quiere hacer cambiar a la fuerza y ​​contra su naturaleza, el ser social se pone a la defensiva y su nivel de vigilancia aumenta; para eludir estos mecanismos de autodefensa y engañarlos, se debe pasar por la puerta de atrás, tomar una backdoor [1], y luego lanzar un anzuelo, hacer un phishing [2] en la jerga informática de la piratería. En todos los casos, el pirata no debe ser visto. La base del hacking es la disociación del par "ver" y "ser visto". Piratear un cerebro, realizar una infiltración cognitiva, significa que yo veo las ideas a cambiar, pero sin ser visto mientras las veo. Esta estructura asimétrica de la percepción y de la recopilación de información es la del Panóptico estudiado por Bentham y Foucault, cuyas teorías de la vigilancia pueden ser consideradas como proto-teorías de piratería social. Estos autores expusieron bien esta nueva forma de control social ejercido por una instancia que lo ve todo, pero que uno no ve, de tal manera que uno ni siquiera sabe que existe. Esta invisibilidad del poder contemporáneo lo distingue de la figura tradicional del poder patriarcal y fálico que, a contrario, existe en la total visibilidad y en la simetría "ver" y "ser visto".
Además, la ingeniería social no se limita a la vigilancia solapada y al robo de contenidos, sino que también procede a la transformación furtiva de la naturaleza de aquello que está vigilando. Sin embargo, se constata que la utilización de esta transformación es la mayoría de las veces hostil al ser social pirateado y apunta a su destrucción. ¿Cómo destruir solapadamente? Aumentando las contradicciones internas del sistema atacado mediante la triangulación de un conflicto entre dos de sus partes. Esta es la orquestación racional y metódica de la guerra de todos contra todos, el gobierno por el caos, expresión que encontré para calificar el ambiente general del Sistema.

AdB - El capitalismo globalizado está en el centro de sus comentarios. Desde el siglo XVIII - afirma - el mismo funciona en el registro de la "destrucción creadora" y de la "demolición controlada". Hoy es el mayor beneficiario de la manipulación de la opinión pública destinada a lograr el pleno consentimiento de las masas. ¿Para ir dónde?
LC - Lo que anima el capitalismo es una visión del mundo cabalística y numerológica, la gematría [3], donde la totalidad de la existencia puede ser reducida a números. Aquí, la sustancia del mundo es cuantitativa, las matemáticas son el lenguaje de Dios y los valores numéricos superan los valores éticos. Es el gran mercado cósmico, donde todo se vende y se compra, y donde usted es completamente reducible a su cuenta bancaria. Los medios cabalistas neoyorquinos de Wall Street, que Darren Aronofsky pone en escena en su primera película llamada Pi (del número 3,14) [4], estos medios ven una continuidad perfecta entre su mística y el capitalismo financiero más inmundo. Para ellos, la especulación bursátil es una forma de oración. El presidente de Goldman Sachs llegó a decir un día que los banqueros estaban haciendo la obra de Dios. En cuanto a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), se dedica a "recortes numerológicos" y habla del "Magic 7" en conferencias públicas y en platós de televisión donde también se refiere a un "reset" de la economía mundial, una reinicialización, un reinicio desde cero. Esta asociación del esoterismo y de la robótica también aparece en Norbert Wiener, el matemático fundador de la cibernética, que publicó en 1964 God & Golem, Inc. [5], con el subtítulo: "Un comentario de ciertos puntos en los que la cibernética choca con la religión".
La oligarquía capitalista necesita un suplemento del alma, que va a buscar en este espiritualismo numérico que suprime las diferencias cualitativas para dejar subsistir sólo las diferencias cuantitativas. La Cábala consiste en adoptar el punto de vista de Dios, es decir, situado antes de las diferencias. Realizar este punto de vista divino en el mundo consiste en destruir el mundo dado y sus diferencias naturales para volver a la "sopa primordial" indiferenciada, el caos informe y primitivo, que es una masa plástica de modelar hecha de cifras. Es entonces lícito reconstruir el mundo sobre nuevas bases y nuevas diferenciaciones. Esta combinación tecno científica infinita impuso el fórceps, lo que Heidegger llama el Gestell [6], al que Peter Sloterdijk opuso el Gewächs, concepto ilustrado por el crecimiento de las plantas, proceso lento y discreto, pero natural y equilibrado.
En el mundo del Gestell, las formas sólidas se licuan, de forma que mezcla sus sustancias y luego las re-solidifica según una nueva síntesis y un nuevo plan. La máxima hermética "Disolver y coagular" resume bien esta gran obra de ingeniería mundial: reiniciar la Creación, hacer un reset ontológico global, recomenzar todo desde cero. Esta destrucción creadora del mundo supone una demolición controlada y racional, a fin de no ser destruido en el proceso. Hay que encontrar la distancia adecuada. Cuando dinamitamos los cimientos de un edificio, se tiene cuidado de no ser dinamitado uno mismo, el principio de la prueba de impacto en el retorno y del cálculo de contragolpe (efecto de retroceso en balística). ¿Por qué la Cábala persigue este programa de tabla rasa global? Porque el dinero no está en el origen del mundo. Por tanto, hay que destruir este mundo cuyo origen no debe nada al Capital para reemplazarlo por un mundo que deberá su origen al Capital. El dinero debe convertirse en el origen del mundo. En tiempos normales la cima del Capital no es la cima de la Creación, debido a que todavía debe someterse a lo Real, o a Dios. Pero después del reinicio global, una nueva jerarquía emerge. El Nuevo Orden Mundial es cuando el dinero lo decide todo, ya que se ha convertido en el origen de todo después de haber destruido el mundo dado naturalmente. De un mundo dado, pasamos a un mundo producido. ¿Producido por quién? Por la cima de la pirámide del Capital, que se convierte entonces en la cima de la pirámide de la Creación. El propietario del Capital se vuelve divino, es el productor demiúrgico del mundo. El dinero que maneja el mundo no basta, debe "hacer" el mundo totalmente, crearlo, producirlo desde el origen, por lo tanto definir la sustancia, la esencia, la naturaleza. Cuando absorbemos este pensamiento para comprenderlo desde el interior, se siente que la energía que lo anima es el odio. No hace falta decir que es la ideología más peligrosa de todos los tiempos.

AdB - ¿Cuál es el tipo de hombre que se quiere promover cuando se trata de cambiar el comportamiento humano mediante la producción intencionada de la imprecisión identitaria? ¿La psiquiatría y el psicoanálisis tienen algo que decir sobre esto?
LC - De hecho, no se busca promover un tipo de hombre. Lo que se pretende es el fin de lo humano, por lo tanto lo post-humano, lo transhumano, etc. La imprecisión identitaria viene de que las diferencias son atacadas en favor de una mezcolanza generalizada, un tipo de hiper mestizaje cabalístico mucho más allá de razas y culturas. Ninguna diferencia debe existir, como lo estipula la teoría de género para los sexos e, incluso más allá, el anti-especismo y el veganismo, que niegan una diferencia sustancial entre los humanos y las otras especies para prepararnos para el mestizaje entre los seres humanos y los animales, las "quimeras" genéticas que pronto saldrán de los laboratorios. Un paso más allá son los juristas y los abogados (Alain Bensoussan, Anthony Bem) que trabajan sobre el derecho de los robots, para dar personalidad jurídica a las máquinas y abolir así la distinción entre vivos y no vivos. Los identitarios no siempre entienden que la Gran sustitución [7] no es la de una raza o la de una cultura por otra, sino la de los seres humanos por las máquinas. Por ejemplo, he visto en una página de Facebook expresarse en estos términos a un defensor de la ecología profunda (deep ecology), rama de la ultra-izquierda patrocinada por fundaciones estadounidenses: "El ser humano es tan malo para la naturaleza que tal vez valdría más confiar la gestión de los recursos de la tierra a una inteligencia artificial". Razonamiento que reproduce "la voz de su amo", la de la cibernética social de Wiener, que quería confiar la organización de las sociedades humanas a los ordenadores, o la del Club de Roma y sus programas de decrecimiento demográfico.
En este punto, largamos las amarras del principio de realidad para entrar en un estado donde todos los límites han caído, induciendo una interpenetración del interior y del exterior, una confusión entre el Yo y el Otro y una imprecisión identitaria global donde las formas fijas desaparecen en beneficio de flujos numéricos en recomposición constante. Clínicamente, hablamos de un trastorno psicótico que se instala, una bouffée delirante crónica. De hecho, la psiquiatría y el psicoanálisis muestran que la salud mental necesita tener una percepción estable de los límites identitarios, con una clara demarcación del interior, Yo, y del exterior, el Otro. La fluidez, el estado líquido e incluso gaseoso, no son viables cuando se trata de definir una identidad viva, que escapa a la disolución, la precariedad y el caos. Todo el mundo necesita saber quién es, simplemente, lo que requiere una cierta permanencia y fijeza. Si yo soy un hombre, no soy una mujer; si soy el padre, no soy el niño, y viceversa. Este esquema a cuatro espacios distintos articulados por conectores booleanos "y/o" es el complejo de Edipo de Freud y Lacan, es decir, la matriz identitaria universal impuesta por el logos, la cuadrícula lógica, política, legalista y lingüística del Padre, quien nos arranca del ethnos, del mundo carnal, pre-político, fusionado y cambiante de la Madre.

AdB - ¿Podemos decir que la derecha liberal y la izquierda libertaria aspiran, la una y la otra, a promover la entropía? ¿Qué es lo que las aproxima fundamentalmente?
LC - Lo que identifica definitivamente a la derecha liberal y a la izquierda libertaria es que ambas trabajan para abrir los sistemas al máximo hasta su disolución entrópica y su muerte. Para entender bien la política, podemos traducirla en términos de cibernética y sistémica. La división fundadora en estas disciplinas se sitúa entre el sistema abierto y el sistema cerrado. Para mantener su estructura en el tiempo, un sistema necesita el intercambio de información con su entorno, por lo tanto ser abierto, pero también necesita del cierre, si no se disuelve en este entorno. La apertura alimenta, el cierre protege. Son el cierre completo y la apertura total lo que aumenta la entropía de los sistemas. En contraste, el buen equilibrio entre una semi-apertura y un semi-cierre aumenta la negantropía [8] y la organización, lo que es el principio de las "estructuras disipativas" observadas por Prigogine ya en la materia inanimada. Este justo medio en el control y la selección de los flujos entrantes y salientes es la condición para una buena gestión energética y de la información. Así es como un sistema conserva su estructura, su identidad, su forma típica y perdura. En la geopolítica, a esto se le llama las fronteras y los principios westfalianos. En biología, es la piel, la membrana epidérmica, necesaria para la integridad del ser vivo. En la psicología o en la ecología, hablamos de límites identitarios y comportamentales a interiorizar para no desarrollar una patología. Hay pues que relanzar la idea de un "cierre positivo", lo que hará aullar a todos los liberales-libertarios que juran por la apertura completa a los cuatro vientos y nos ordenan abrirnos siempre más al mundo, al Otro, a los romaníes, a las minorías, a los capitales extranjeros, a la competencia... Su táctica es maligna, porque es más fácil destruir un sistema abriéndolo por completo que cerrándolo totalmente. La apertura levanta las defensas del sistema, pero posee una connotación positiva que logra hacer de este debilitamiento algo atractivo, siendo el cierre más difícil de justificar moralmente. Pero debemos quitarnos los complejos sobre estas cuestiones y saber atacar el imperativo morboso de la apertura total de la derecha liberal y de la izquierda libertaria, porque no hay vida sin cierre y proteccionismo en un momento u otro.

AdB - ¿Qué representa a sus ojos internet? ¿Un nuevo espacio de libertad o un nuevo método de vigilancia encubierta?
LC - Durante una época, yo era completamente refractario a Internet, apoyado en una posición neo-ludita un poco primaria. Hoy creo que es salvador. El Pentágono considera Internet como parte del campo de guerra (war domain). Así es como hay que verlo. En efecto, es una herramienta de vigilancia encubierta, pero en ambas direcciones. Los servicios de inteligencia pueden espiarnos, pero a cambio también nosotros podemos hacerlo, y sin necesidad de ser un genio de la informática. De hecho, con una conexión a Internet y un buen método de búsqueda por palabras clave, cualquiera puede estar mejor informado que un jefe de Estado. El número de informaciones hoy en fuentes abiertas es increíble, basta con saber buscar. Operaciones clandestinas importantes, como los ataques terroristas bajo bandera falsa o los golpes de estado disfrazados de revolución popular (Libia, Siria, Ucrania), que antes engañaban a todo el mundo, hoy son desmontadas en directo. Por ejemplo, un memorando de la CIA filtrado por WikiLeaks mostró que el Presidente de Ucrania desde el golpe de Estado, Petro Poroshenko, trabajaba para los EEUU por lo menos desde 2006 (calificado como insider). Por lo tanto, Internet es un espacio de libertad y de democracia, ya que restablece la simetría de la información entre el poder y el pueblo.

AdB - No sería difícil hacer una interpretación conspiracionista de sus comentarios. Esto plantea el problema de la eficacia real de la ingeniería social, y también el de sus límites. ¿Qué podemos atribuirle con certeza? ¿Qué es lo que se le escapa?
LC - Las conspiraciones que salpican la Historia del Mundo obedecen todas a los métodos de información [inteligencia] profesionales, que se resumen así: disociación del par ver/ser visto y asimetría de la percepción y de la información. Estos métodos son aplicados en la seguridad de sistemas (vigilancia, piratería), en la inteligencia económica, la guerra cognitiva, las técnicas de influencia, el soft power, la consultoría de gestión, el marketing, los medios de comunicación, la política, etc. Mi lema es "Democratizar la cultura de la información", porque tan pronto como uno se familiariza con este marco conceptual y sus métodos de trabajo, estos adquieren relieve en la vida diaria y nos saltan a la vista. Podemos entonces distinguir lo que está pirateado de lo que no lo está y protegernos contra los intentos de infiltración cognitiva (neuro-piratería).
Dos profesores universitarios estadounidenses, Cass Sunstein y Adrian Vermeule R., publicaron en 2008 un artículo titulado Conspiracy Theories : Causes and Cures ["Teorías de la conspiración: causas y soluciones"] recomendando trabajar la infiltración cognitiva de los medios conspiracionistas a fin de neutralizarlos. Los anti-conspiracionistas conspiran por lo tanto ellos mismos, y a veces abiertamente, como H.G. Wells tituló su libro The Open Conspiracy: Blueprints for a World Revolution ["La conspiración abierta: planes detallados para una revolución mundial"]. Las operaciones de infiltración cognitiva de masas mejor documentadas son aquellas que utilizan la sensibilidad identitaria. Desde hace décadas, los grandes servicios de inteligencia anglosajones emplean a antropólogos, etnólogos, sociólogos, psicólogos, historiadores para elaborar culturalmente anzuelos narrativos adaptados a las mitologías identitarias culturales de los pueblos que quieren piratear y controlar. La ingeniería social es en cierto modo la metodología raíz de la información, que expone cómo piratear un ser social (Ucrania, el Islam) después de haber dibujado el modelo detallado, el blueprint, la maqueta 2D. Podemos por lo tanto atribuir a este método los fenómenos de piratería comportamental, que son legión en nuestro tiempo, pero que no podemos discernir caso por caso, así como los efectos sociales de cosificación inducidos por el trabajo de modelización esquemática de los comportamientos a piratear. Lo que escapa a la ingeniería social es dado forma ahí. Sin esto, tomamos por espontáneos fenómenos y acontecimientos que fueron en realidad orquestados, puestos en escena, provocados, hechos construidos de manera completamente artificial: crisis económicas, guerras, golpes de estado disfrazados de revoluciones... ¿No habló Camille Desmoulins en 1793 de "maquinistas" de la Revolución?

AdB - El sistema - declaró usted - "es todo lo que causa el desorden, la anomia, la entropía. El sistema busca disolvernos y desestructurarnos. Por lo tanto, resistir significa coaular, reestructurar, reordenar". ¿Puede haber una ingeniería social positiva?
LC - En este momento pienso en una ingeniería social positiva, que abrevio como IS+, para distinguirla de una IS-. En términos de sistémica, es el combate de la homeostasis contra el desequilibrio. Si las palabras clave de la IS- son desorden, anomia, entropía, desestabilización y producción de caos controlado, entonces las de la IS+ serán orden, regulación, negantropía y estabilidad. La negantropía en política, la IS +, se resume en una palabra: "cuidar". Aquí, me dejo inspirar de buena gana por la teoría del cuidado, del inglés to take care, fundada por Carol Gilligan. En mi opinión, todo está aquí en política, en el "cuidado", particularmente del país en el que se vive, lo que se llama también nacionalismo, soberanismo, patriotismo. De hecho, el individuo es una abstracción en el plano político, sólo los colectivos, las redes, las organizaciones pueden algo. El individuo existe sólo en las relaciones, en los vínculos. La IS- es un trabajo entrópico del vínculo social para disolver. La IS+ es un trabajo negantrópico del vínculo social para coagular. Ahora bien ¿cuál es la buena medida de coagulación del vínculo social? Sin lugar a dudas, la del Estado-nación, que ahora es la forma óptima de organización colectiva anticapitalista.
Entrevista publicada originalmente en la revista Éléments nº 153 (octubre-diciembre 2014).
(Traducción de Página Transversal).

Notas de la traducción:
[1] En informática: Puerta trasera.
[2] En informática, suplantación de identidad.
[3] Gematría: método y una metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico.
[5] Dios y Golem, S.A., en su edición española (pdf).
[6] Sobre el Gestell: Heidegger, Martin La pregunta por la técnica (pdf).
[7] La "Gran sustitución", expresión derivada de Le Grand Remplacement, obra del escritor y poeta francés Renaud Camus, una de las voces más escuchadas de la comunidad homosexual en los años 80/90 y políticamente situado en las cercanías del Frente Nacional, en la que ataca la inmigración masiva, fenómeno calificado por él de invasión y colonización. "La Gran sustitución" haría referencia al proceso de sustitución del pueblo francés (y, en general, del europeo), por pueblos extranjeros y al cambio de civilización que se derivaría de ello, con la complicidad de las élites políticas, financieras y mediáticas.
[8] Negantropía o neguentropía, también llamada entropía negativa o sintropía, de un sistema vivo, es la entropía que el sistema exporta para mantener su entropía baja; se encuentra en la intersección de la entropía y la vida. Para compensar el proceso de degradación sistémica a lo largo del tiempo, algunos sistemas abiertos consiguen compensar su entropía natural con aportaciones de subsistemas con los que se relacionan. Si en un sistema cerrado el proceso entrópico no puede detenerse por sí solo, en un sistema abierto, la neguentropía sería una resistencia sustentada en subsistemas vinculados que reequilibran el sistema entrópico."

sábado, 23 de julio de 2016

¿QUIÉN CONTROLA EL NEGOCIO DEL GAS?


El grupo financiero "Petroquímica SL", integrado por:
- La familia Sielecki (Anabel Sielecki es la mujer del ex canciller Héctor Timerman).
- La familia Werthein que acaba de comprar en US$ 241 M., a la firma "Pampa Energía" perteneciente a Marcelo Mindlin el 50% del paquete accionario de la "Compañía de Inversiones de Energía S.A." (CIESA), la compañía "Transportadora de Gas del Sur" (TGS).
Por esta noticia todos los argentinos sabemos:
- Quiénes son los que se aprovecharán del aumento exorbitante del gas, que aplicó el gobierno este último mes; y
- Quiénes son los principales beneficiarios de todos los aumentos desmesurados de gas que padecen hoy los hogares argentinos.
Son, entre otros, estos tres grupos:
- Sielecki,
- Werthein; y
- Mindlin.

Estos grupos están compuestos por argentinos de origen judío, que son descaradamente, por propia declaración, sionistas.
Esto quiere decir que priman, en ellos, los intereses del Estado de Israel por sobre el Estado argentino.
Así, los miles de millones de dólares, que manejan y poseen, hacen aparecer los nueve millones de López y los seis de Cristina como una cosa de niños, algo baladí sin ninguna importancia.
Los mass media nos atiborran hablando todo el día sobre esta noticia (también nefasta), pero sobre esta operación de US$ 241 M. no se habla.
Es que al corromperse hasta el tuétano la democracia, como gobierno del pueblo, el poder político se ha vuelto dependiente del poder económico y es, entonces, el poder económico quien crea poder político.
Así la función de este último consiste en convalidar los actos del poder económico.
Esta circularidad del poder deja de lado al sujeto primordial de la democracia que es el pueblo y sus necesidades.
Aquel apotegma de Evita: allí donde existe una necesidad hay un derecho, va a parar al traste.-
Alberto Buela

miércoles, 20 de julio de 2016

NUEVO LIBRO DE HERNAN CAPIZZANO


Un nuevo libro de Hernán M. Capizzano, editado por Memoria y Archivo, relata el recorrido, vivencia y experiencia de uno de los fundadores del Nacionalismo Argentino. Se trata de Enrique P. Osés, nacido en 1899 y fallecido en la ciudad de Buenos Aires en 1954.
En sus páginas puede leerse la trayectoria que Osés inicia como periodista católico y confesional, que sigue como periodista y pensador nacionalista y que finalmente se erige como dirigente del movimiento político más influyente por fuera de los partidos políticos del sistema.
Una obra necesaria para seguir conociendo la génesis del nacionalismo argentino.
Católico y Nacionalista, Memoria y Archivo, Buenos Aires, 168 pp.
Precio de venta al público $180.-
Pedidos a memoriayarchivo@gmail.com

LA REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA

Por Federico Rivanera
La República Social Italiana, surgida a raíz de los sucesos de Julio de 1943, constituye para la mayoría un fenómeno absolutamente desconocido. Lo propio acaece con no pocos partidarios sinceros del Fascismo. En lo que respecta a los círculos reaccionarios pseudofascistas, aquella es definida como una inexplicable desviación marxista del Duce.
Por su parte, la propaganda de los aliados plutocrático-bolcheviques, eludió hábilmente toda referencia a sus estructuras y objetivos revolucionarios, calificándola peyorativamente como la 'última aventura del dictador'. Sin embargo, la realidad histórica es otra: la República Social Italiana es la concreción definitiva y orgánica de los postulados nacionalistas y socialistas de la Revolución de los camisas negras. Para comprender esto debemos forzosamente analizar en forma sintética las condiciones en que se desarrolló el proceso fascista.
Los Fascios de Combate en su programa electoral de 1919 defendían la socialización, 'la entrega de la gran industria a las organizaciones obreras'. Hasta 1920 Mussolini incluso defendía el Fascismo como Socialismo.
Después de la Marcha sobre Roma, por consideraciones de orden táctico, el programa de socializaciones se dejó transitoriamente de lado. Que la supuesta tesis de la armonía entre patronos y obreros no era sino un planteamiento momentáneo está corroborado por el propio Mussolini que sostuvo, entonces, en varios discursos, que ambos sectores debían dejar de lado sus encontrados ante la gravísima situación en que se encontraba la Nación. En el año 1933, al declarar fundado el Estado Corporativo, el Duce pronunció una frase sugestiva que en ese momento no se entendió claramente y que hallaría explicación en la RSI: 'Esto no es un punto de llegada sino un punto de partida'.
A la táctica circunstancial, pero necesaria, de la etapa revolucionaria inicial del régimen fascista, se sumó, desgraciadamente, la postura de los círculos reaccionarios que intentaron transformarla en un estado definitivo, favorecidos por los graves problemas internacionales que debió afrontar desde sus comienzos la Italia Fascista. La táctica del Duce se convirtió en doctrina para los mismos. Así llegó el año 1943.
Pese a sus magníficas realizaciones sociales que suprimieron los efectos del sistema capitalista, las causas, esto es, las estructuras patológicas de éste no habían sido modificadas y la burguesía italiana aunque despojada del poder político conformaba todavía una clase y estaba dispuesta, obviamente, a reconquistar sus posiciones. El curso negativo de la contienda bélica permitió materializar los propósitos contrarrevolucionarios. Los conservadores enquistados en el Partido Nacional Fascista y algunos individuos sin honor, con el apoyo no disimulado del Vaticano y, por supuesto, de la masonería internacional, fueron los causantes de la infame traición del 25 de Julio de 1943.
Luego de su casi milagrosa liberación por el legendario comandante SS Otto Skorzeny, Mussolini decide no demorar más en llevar a cabo las transformaciones que exigía la hora. La Socialización dispuesta al crear la República Social reviste una extraordinaria importancia no tanto por sus estructuras formales (sólo un esbozo de la organización económica social venidera) sino porque revelan inequívocamente la voluntad revolucionaria del Fascismo de forjar una nueva sociedad, más allá del capitalismo estatal marxista y del capitalismo individualista burgués.
A los pseudofascistas -que desgraciadamente aún existen para desprestigio del verdadero Fascismo- que trataron de frenar desde siempre el proceso revolucionario, y que se hallaban escandalizados frente a este 'peligroso desviacionismo', Mussolini les respondió con toda claridad: ''es absolutamente inútil que los italianos de débil memoria adopten la actitud del que cae de las nubes y se ve arrastrado por las más auténticas de las sorpresas con respecto a la fundamental disposición de la socialización... el Fascismo, ahora, no reniega de los orígenes de hace veinte años, sino que se remite a sus más genuinas esencias, eliminados los obstáculos externos y las resistencias internas que se interponen a la realización de sus altísimos fines sociales.
Otras fuerzas contrarrevolucionarias, sin embargo comenzaron a operar. Aprovechándose de la debacle, los “fascistas” liberales trataron de desempeñar idéntico rol que el protagonizado antes por los reaccionarios con respecto al plano económico-social. Estos anhelaron un fascismo "nacionalista”, pero liberal en lo económico y los otros querían un fascismo “socialista”, pero liberal en lo político. Esto, felizmente, pudo ser evitado en gran medida gracias a los auténticos fascistas revolucionarios como Pavolini —Secretario General del PFR— que, marginados casi en el período anterior, no aceptaron de ninguna manera este nuevo intento de deformación del verdadero ideario fascista.
Una cuestión que consideramos conveniente aclarar es la denominación de “republicano” que utilizó Mussolini para definir al nuevo Estado. Se trata, en realidad, de una mera expresión formal para diferenciarse del período “monárquico” precedente y acentuar el carácter revolucionario del mismo. Es curioso: Mussolini define al nuevo régimen de “republicano” justamente cuando abatida la monarquía, él asume plenamente el poder unipersonal y, por lo tanto, monárquico. A quien cuadraba perfectamente el título de republicana —y no es un juego de palabras era a la Casa de Saboya cuyo espíritu burgués y decimonónico se puso de manifiesto antes de la Marcha sobre Roma y después de la traición del 25 de Julio. En ambos casos, el “rey” no fue sino un figurón de la decadente república partidocrática.
Los marxistas, furiosos y descolocados por las profundas medidas revolucionarias y socialistas del fascismo, frente a las cuales no podían aplicar sus gastados slogans prefabricados, al producirse la “victoria” —obtenida por el oro y los dólares y libras de los banqueros de Wall Street y Londres— no hallaron otro camino más apropiado para poder mantener su esquema subversivo, que enviar a sus brigadas de partisanos a las fábricas para asesinar a los trabajadores y arrancarles sus empresas que entregaron de nuevo a los capitalistas, para poder así después continuar jugando a la “revolución”.
El 28 de abril de 1945, Benito Mussolini cae vilmente asesinado por las bandas bolcheviques apoyadas descaradamente por la plutocracia internacional. Simultáneamente, son fusilados por los “Guerrilleros de la Libertad” los jerarcas fascistas entre los cuales se encuentra el ex-Secretario del Partido Comunista italiano, Nicola Bombacci, quien muere gritando “¡Viva el Duce!” “¡Viva el socialismo!”
De entre los sofismas y las deformaciones, urge rescatar la verdadera identidad del fascismo. Este no es un pseudonacionalismo conservador que pretende confundir la defensa de la Nación con el capitalismo, vale decir, precisamente con el régimen que la avasalla y explota, ni un “socialismo” que sostiene que la condición de la liberación de los trabajadores es la destrucción de la sustancia histórica comunitaria: el fascismo es una nueva síntesis revolucionaria que lucha por la liberación simultánea de la Nación y del pueblo de las estructuras opresoras.
Sólo puede calificarse legítimamente de nacionalista, socialista y revolucionario. Sólo él puede producir un Orden Nuevo que devuelva a la Comunidad, desquiciada por las clases económicas y los divisionismos artificiales de los partidos, a sus basamentos naturales. El Estado Fascista es justamente el Estado que, liberado de la ocupación burguesa, cumple su verdadera función de órgano, de síntesis, conciencia y mando de una Comunidad fuerte y libre donde el hombre es el sujeto de la economía y no el esclavo del capital.
La propaganda capitalista —democrática o bolchevique— seguirá lanzando al mundo sus mentiras. Pero, el orden natural no puede ser violado impunemente. La victoria del pensamiento nacional-revolucionario ha de llegar inexorablemente.
Extraído de la Introducción de su libro Fascismo Revolucionario

lunes, 18 de julio de 2016

¿FRANCO ERA FASCISTA?

 Con este articulo de Esparza, con mas aciertos que errores, algunos se sentiran contentos y aliviados, otros diremos "peor para Franco".En fin, sirve para recordar la fecha.

Franco no fue nunca fascista. Ni él ni su régimen, ni siquiera en los momentos en que más se parecían al fascismo sus formas externas. El fascismo, más allá de la retórica y de esa abusiva tendencia –de origen comunista- a calificar como “fascista” a cualquier régimen autoritario de derechas, es una etiqueta que corresponde a realidades ideológicas y políticas muy concretas, y apenas ninguna de ellas se da en el franquismo ni en la propia persona de Franco.
¿Qué quiere decir “fascismo”? Stanley Payne, en su Historia del fascismo (Planeta, Barcelona, 1995, p.15), utiliza materiales de Ernst Nolte, Giovanni Gentile y Juan José Linz para proponer una tabla muy completa de rasgos fundamentales. Basta repasarlos para constatar hasta qué punto el franquismo no fue un fascismo.
El fascismo, de entrada, se caracteriza por su adhesión a una filosofía idealista, vitalista y voluntarista, que implica normalmente la intención de crear una cultura moderna, secular y autodeterminada. Esto quiere decir que el fascismo bebe en las corrientes filosóficas de la segunda mitad del siglo XIX y años sucesivos, es decir, la modernidad tardía. Frente al mundo tradicional, que ponía a Dios en el centro de todas las cosas, la modernidad reivindica al hombre como motor del mundo. A partir de este esquema de pensamiento nacen formas de describir la realidad que pasarán a las teorías políticas. El fascismo es una de ellas. Idealismo, vitalismo, voluntarismo, dice Payne. ¿Qué quiere decir eso? Más o menos esto: el mundo no está cerrado ni ordenado, sino trágicamente abierto al caos; sólo se ordena con la fuerza de la idea, con la voluntad del hombre que imprime su sello a las cosas; esa voluntad corresponde a líderes superiores o a minorías egregias que encuentran en el ejercicio de su poder, de su voluntad (de su voluntad de poder), la legitimidad de su acción sobre la Historia. El fascismo en sentido estricto deriva de este concepto de las cosas. Es un movimiento profundamente moderno, arraigado en una visión del mundo sin causa divina ni orden natural.
¿Hay algo de eso en el franquismo? Ni por asomo, ni siquiera en las formulaciones teóricas de la Falange. Excluida la filosofía de Ramiro Ledesma y algunas intuiciones de Giménez Caballero –quizá los únicos nombres propiamente fascistas del entorno del régimen, anteriores en todo caso a la guerra civil-, la doctrina que vertebró al franquismo está en los antípodas del modernismo fascista. La visión del mundo franquista es profundamente religiosa, cristiana, tradicional. Eso es así incluso en los escritos más tempranos de teóricos falangistas como Eugenio Montes. Si el estilo fascista reivindica la voluntad trágica frente al mundo en caos, el estilo franquista prefiere la imagen del hombre de fe que ordena el mundo en nombre de Dios y de la tradición. Su bisabuelo no es Hegel, sino Menéndez Pelayo. No es moderno, sino reaccionario en el sentido filosófico de ambos términos.

Pragmatismo contra ideología
El segundo elemento específico del fascismo, según la tabla de Payne, es la creación de un nuevo Estado nacionalista autoritario, ajeno a modelos o principios tradicionales. Esto es transparente en los casos italiano o alemán: son, efectivamente, nacionalistas y autoritarios, y en ambos casos se proclama explícitamente la ruptura con el orden tradicional. La Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler son estados laicos, secularizados, integralmente modernos. ¿Y el franquismo? Lejísimos de eso. El Estado del 18 de julio es declaradamente confesional desde el principio, se coloca bajo la advocación de la Iglesia y le entrega parcelas no menores de poder político. El Estado de Franco fue moderno en su centralismo autoritario, pero fue tradicional en la legitimación del poder: el Caudillo lo era “por la gracia de Dios”.
¿Y en lo económico? ¿Fue fascista el franquismo en lo económico? Sólo un poco y sólo al principio; después, a partir de los años 50, en absoluto. El fascismo se caracteriza por crear una nueva estructura económica de ámbito nacional altamente reglamentada, multiclasista e integrada. Es el modelo del corporativismo nacional en Italia y del nacionalsocialismo en Alemania. El modelo teórico del nacionalsindicalismo, aportación de la Falange al régimen de Franco, pretendía seguir similares patrones; a ellos responde el Fuero del Trabajo, que convertía a los sindicatos verticales en pilar económico del Estado. Pero es un hecho que el nacionalsindicalismo sólo funcionó durante un cierto tiempo y, además, de manera incompleta. En 1941 es cesado como jefe de la organización sindical el falangista Gerardo Salvador Merino y su destierro a las Baleares pone punto final a la experiencia. A partir de ese momento, el sindicalismo vertical se transforma en un instrumento de pacificación de las relaciones laborales en beneficio de las empresas y, eso sí, bajo el control del Estado. Es verdad que el Fuero garantizará derechos importantes para los trabajadores, pero éstos quedarán lejos de conformar aquella base popular del régimen con la que soñaban los teóricos del nacionalsindicalismo. De manera que, en lo económico, el franquismo tampoco fue un fascismo. Las medidas de liberalización introducidas a partir de los años cincuenta terminarán de alejarlo del modelo, en provecho de un criterio estrictamente pragmático.
El fascismo se señala también por una evaluación positiva de la violencia y la guerra, que implica la disposición a recurrir efectivamente a ellas. No hay demostración más evidente que la realidad: todos los fascismos murieron en la guerra. ¿Y el franquismo? El franquismo, aun apoyado explícitamente en su origen por Hitler y Mussolini, funcionó al revés: nació de una guerra (civil) y permaneció alejado de los campos de batalla, sin más sobresaltos que los de Ifni y el Sáhara, donde tampoco se planteó una guerra. La intervención bélica en la segunda guerra mundial, la División Azul, no se enfocó como una guerra de Estado, sino de partido, es decir, de voluntarios. La retórica belicista de la posguerra civil evolucionó rápidamente hacia la imagen de Franco como pacificador y desembocó en la campaña de los “Veinticinco años de paz” en 1964. De manera que los ardores bélicos se templaron muy pronto, por más que la liturgia militar se mantuviera en determinadas manifestaciones públicas. Tampoco en esto el franquismo fue un fascismo. Ni lo fue en política exterior, donde el fascismo tiende al expansionismo, pero Franco, por el contrario, se limitó a contemporizar de la manera más pragmática posible con unos y con otros, tanto antes como después de la segunda guerra mundial. En materia territorial, el régimen de Franco se plegó a las condiciones generales de la descolonización en Marruecos y en Guinea. Y en materia diplomática, apostó por criterios geopolíticos completamente objetivos: alineamiento con la órbita de poder norteamericana y paciente espera en la puerta de Europa. Pragmatismo, una vez más.

Contra liberales y comunistas
Dentro del estilo filosófico e ideológico  sobre el que se asienta el fascismo, juegan un papel muy importante sus negaciones: antiliberalismo, anticomunismo, anticonservadurismo. El franquismo tuvo en común con los fascismos sus enemigos: el comunismo y el liberalismo, sin duda. Pero no todos sus enemigos, porque tanto el facismo italiano como el nacionalsocialismo alemán declararon igualmente enemigos a los conservadores –de hecho, conservadores serán los que intenten matar varias veces a Hitler-, mientras que Franco siempre tuvo en los sectores conservadores su apoyo principal. Y ello precisamente porque el franquismo no se inspiró en principios fascistas, sino tradicionales.
El franquismo fue, sí, un anticomunismo desde su mismo nacimiento, el 18 de julio de 1936 (cuando aún no había tal franquismo), hasta el testamento político del dictador, y en el comunismo halló el régimen una suerte de enemigo perpetuo. ¿Fue también un antiliberalismo? Lo fue, sin duda, en el aspecto filosófico, moral, pero no tanto por emulación fascista como por inspiración cristiana: los argumentos del régimen contra el liberalismo son los mismos que llevaron a Pío IX a condenarlo en el Syllabus de 1867. El franquismo fue también antiliberal en el aspecto político, pero con matices: siendo radicalmente ajeno a las formas del liberalismo democrático tal y como se impusieron en los regímenes parlamentarios, mantuvo sin embargo una estructura de división de poderes razonablemente moderna, en especial en lo que concierne al poder judicial. El franquismo no fue en nada, ciertamente, un liberalismo, pero se atuvo a determinados usos habituales en el espacio político de occidente, cosa que no ocurrió, por ejemplo, en la Alemania nazi. Y aún más ambiguas son las relaciones del franquismo con el liberalismo en el plano económico: siendo un régimen doctrinalmente a-liberal, partidario de la economía centralizada y dirigida, sin embargo su práctica de gobierno fue más bien la de un “capitalismo de Estado” cada vez más liberalizado a partir de los años cincuenta.
Pero, entonces, ¿y las camisas azules y los himnos y el partido único? ¿No es eso estilo fascista? Si. Y el fascismo, además de una ideología o una doctrina, es precisamente un estilo, como explicó ampliamente Armin Mohler. Ahora bien, toda esa liturgia es inseparable de una tentativa de movilización de las masas, con la militarización de las relaciones políticas y con el objetivo de crear una milicia de partido. Pero el franquismo, por el contrario, muy rara vez trató de movilizar a nadie, más bien al revés. En vano buscaremos en el franquismo ese aire de movilización permanente en magnas concentraciones uniformadas, al estilo italiano o alemán. Ni siquiera en las liturgias masivas de "coros y danzas". En cuanto a las relaciones políticas, al margen de la retórica falangista (confinada por otra parte a la estructura del Movimiento Nacional), nunca se militarizaron; más bien siguieron un patrón jerárquico de tipo ancien régime, lejos del tono directo de “camaradería vertical” que caracteriza a las formas militares. Y, por supuesto, de milicia del partido, nada de nada: cuando acabó la guerra, la Falange mantuvo milicias, pero bajo el mando de militares como Muñoz Grandes. Por otra parte, aquellas milicias, prontamente desaparecidas, nunca tuvieron una función semejante, ni de lejos, a las otorgadas a las SA o a las SS bajo el nacionalsocialismo. Y respecto a la liturgia de Estado, no fue una liturgia de partido, sino, con frecuencia, una liturgia eclesiástica, sobre todo en los años del “nacional-catolicismo”.

Caudillo
Hay un rasgo académico del fascismo donde el parentesco con el franquismo es más claro: la tendencia específica a un tipo de mando autoritario, carismático, personal. El fascismo es inseparable de la figura del líder, Duce, Führer, Caudillo o como se le quiera llamar. También el franquismo es inseparable de la figura de Franco. Ahora bien, los fascismos estaban concebidos de tal modo que el movimiento podría sobrevivir al líder, no se extinguiría con él, mientras que en el caso del Caudillo español, por el contrario, nadie pensó en un “franquismo después de Franco”: desde fecha tan temprana como 1947 el propio dictador arregló las cosas para un cambio de sistema que implicaría la coronación de un Rey. Y otra cuestión crucial: todos los líderes fascistas son dictadores, pero no todos los dictadores son fascistas ni su estilo de mando se corresponde con las características del fascismo. Aquí intervienen innumerables elementos, desde el origen de la investidura dictatorial hasta el sistema de controles efectivos del poder que sirvan de contrapeso al dictador. Franco, que fue evidentemente un dictador, en líneas generales carece de los elementos de carisma personal que caracterizan a los grandes líderes fascistas. En cuanto a su forma de ejercer el poder, resultó formalmente limitada por la progresiva institucionalización de consejos con funciones ejecutivas o consultivas específicas. Franco fue un dictador, sí, pero no un dictador fascista.
¿Hay que decir más? El fascismo implica una deificación del Estado, pero Franco nunca quiso hacer del Estado una religión. El fascismo se basa en la existencia de un partido único que actúa como vanguardia política y encarnación del pueblo-nación, pero el Movimiento resultante de la fusión de la Falange y el Requeté jamás gozó, ni siquiera en la primera época, de atribuciones de ese carácter. El fascismo es un totalitarismo que pretende encauzar por una sola vía todas las manifestaciones de la vida social, pero en la España de Franco siempre existió una pluralidad (ciertamente, controlada) de “vías”, desde las asociaciones católicas hasta el Ejército y el Movimiento, pasando por la burocracia del Estado o por las corporaciones económicas, por no hablar del poder fáctico de la Iglesia. El fascismo, en fin, como movimiento moderno que es, se asienta sobre una cultura de la movilización absoluta y permanente de las masas, pero el Movimiento rara vez buscó “movilizar” a masa alguna e, incluso al contrario, se le ha reprochado apoyarse sobre lo que Dionisio Ridruejo -falangista que acabó en el socialismo cristiano- llamó “el macizo inconmovible de la raza”.
En la retórica de la política cotidiana seguiremos escuchando, sin duda, que Franco fue “un nazi y un fascista”, como recientemente dijo la simpar Celia Villalobos, que, por cierto, antes de “progresista del PP” fue funcionaria de la Organización Sindical franquista. Pero si hablamos en serio, dando a cada cosa su apropiado concepto, la realidad es la que es. Franco no fue fascista jamás. Y su régimen –dictatorial, autoritario, sí- no fue un régimen fascista. Fue otra cosa. Por eso no es impropio hablar de "franquismo".
 
José Javier Esparza 
 
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