martes, 17 de enero de 2017

"SEDUCIENDO" CAPITALES

Los seductores de Mauri

 A través del decreto 29/2017 publicado hoy en el Boletín Oficial, el Gobierno autorizó la emisión de deuda por hasta 20 mil millones de dólares y estableció jurisdicciones a favor de los tribunales estaduales y federales de Nueva York y Londres, renunciando a “oponer la defensa de inmunidad soberana”.

El decreto lleva las firmas del presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el flamante ministro de Finanzas, Luis Caputo. El texto señala también las excepciones a la “renuncia de la inmunidad soberana” e indica que las colocaciones que se hagan por hasta 20.000 millones de dólares quedarán sujetan a las cláusulas “de acción colectiva” y “pari passu”.

El decreto autoriza a incluir en las emisiones que se efectuarán “cláusulas para la prórroga de jurisdicciones a favor de tribunales estaduales y federales de Nueva York y Londres” y dispone “la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana, exclusivamente respecto a reclamos que se pudieran producir en la jurisdicción que se prorrogue y con relación a los acuerdos que se suscriban y a las emisiones de deuda pública que se realicen con cargo al presente decreto”.

En tanto, confiere importantes facultades a la cartera de Caputo. Deja en manos del Ministerio de Finanzas “determinar épocas, plazos, métodos y procedimientos de la emisión”, así como también a “designar instituciones financieras para la colocación” y a suscribir acuerdos con bancos colocadores, “previendo el pago de las comisiones”, con agentes fiduciarios, de pago, de información, de custodia y de registración, y con agencias calificadoras de riesgo.

La norma aclara asimismo que “la renuncia a la inmunidad soberana” no implica “renuncia a oponer defensa sobre ejecución” de Reservas del Banco Central, de cualquier bien localizado en la Argentina o que esté dentro de su territorio y preste un servicio público esencial, o los alcanzados por privilegios e inmunidad diplomática. También quedan excluidos “efectivo, depósitos bancarios, valores, obligaciones de terceros o cualquier otro medio de pago de la Argentina, sus agencias gubernamentales y otras entidades gubernamentales relacionadas con la ejecución del presupuesto”.

Además, se excluyen de la posibilidad de embargo por falta de pago de las obligaciones contraídas los bienes utilizados por misiones diplomáticas, consulares y gubernamentales, los de carácter militar o de agencias de Defensa, los que representen la “herencia cultural” de la Argentina y otros bienes protegidos por “cualquier ley de inmunidad soberana que resulte aplicable”.


http://www.politicargentina.com/notas/201701/18824-el-gobierno-autoriza-emitir-deuda-por-us20-mil-millones-y-renuncia-a-la-inmunidad-soberana-ante-eeuu-y-reino-unido.html

lunes, 9 de enero de 2017

EL FASCISMO NACE A LA IZQUIERDA

Reseña del libro “El nacimiento de la ideología fascista” de Zeev Sternhell, Mario Sznajder y Maia Asheri; (traducción de Octavi Pellisa). – 1ª ed. – Madrid : Siglo XXI, 1994, 418 p.
Que Mussolini fue miembro del partido socialista es un hecho conocido. Hecho problemático, en especial para una de las interpretaciones dominantes del fascismo; a saber, que éste fue la reacción alentada o dirigida por el gran capital contra el avance del proletariado. En tal evento, aquel hecho y la evolución consecutiva debían ser entendidos como oportunismo, incoherencia o, en el mejor de los casos, como una cuestión de conversión que no deja huellas en el pasado de un hombre. La obra de Zeev Sternhell -profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalem- y sus colaboradores ha puesto toda esta materia bajo otra luz. En su interpretación, la comprensión histórica del fascismo no puede disociarse esta ideología de sus orígenes de izquierda.
Desde luego, toda una pléyade de historiadores y filósofos abordó hace ya tiempo el problema del fascismo: cada uno según sus particulares orientaciones espirituales, con sus propios puntos de vista y sus personales prejuicios, pero no sin altura: Ernst NolteRenzo de FeliceJames A. GregorStanley PayneGiorgio Locchi, y “last but not least”, el joven investigador hispano-sueco Erik Norling, entre otros. No es que la “vulgaris opinio” aludida arriba goce hoy de autoridad intelectual. Pero Sternhell viene a aportar la valorización de fuentes hasta aquí tal vez descuidadas y, con ellas, la novedosa interpretación que es objeto de este comentario. Estudioso en particular del nacionalismo francés (suyas son “Maurice Barrés et le nationalisme français”, “La droite revolutionarie” y “Ni droite ni gauche, L´ideologie fasciste en France”), el profesor israelí no se cuida de los criterios de la corrección política. Es notable leer sobre el tema páginas en las que está ausente la edificación moral, en las que no se ha estimado oportuno advertir al lector que se interna en terrenos peligrosos; en los que no hay,en suma, demonización ni tampoco el afán de achacar polémicamente a la izquierda una incómoda vecindad.
¿Qué es, pues, el fascismo en la interpretación de Sternhell? Ni anomalía en la historia contemporánea, ni “infección” (Croce), ni resultado de la crisis de 1914-1918, ni reflejo o reacción contra el marxismo (Nolte). El fascismo es un fenómeno político y cultural que goza de plena autonomía intelectual (p.19); es decir, que puede ser estudiado en sí mismo, no como producto de otra cosa o epifenómeno. Por cierto, y de partida, para Sternhell es preciso distinguir el fascismo del nacional-socialismo (Sternhell dice “nazismo”, acomodándose al uso, contra lo cual, sin embargo, se rebela honestamente un Nolte). Con todos los aspectos que uno y otro tienen en común, la piedra de toque está en el determinismo biológico: un marxista puede convertirse al nacional-socialismo, más no así un judío (en cambio, hubo fascistas judíos). El racismo no es elemento esencial del fascismo, aunque contribuye a la ideología fascista. Y unas páginas más adelante el autor apunta que uno de los elementos constitutivos del fascismo es el nacionalismo tribal; esto es, un nacionalismo basado en el sentido de pertenencia, la “tierra y los muertos” de Barrés, la “Sangre y suelo” del nacional-socialismo. Este sentido organicista lo comparte con los nacionalismos desde finales del siglo XIX, germanos y latinos, Maurras y CorradiniVacher de Lapouge Treitschke. El mismo Sternhell debilita así la distinción que acaba de hacer (reparemos, de paso, en la delicadeza del adjetivo “tribal”: ¿sería poco oportuno por nuestra parte recordar que una traducción de “tribal” es “gentil”)
El fascismo entonces es una síntesis de ese nacionalismo “tribal” u “orgánico” y de una revisión antimarxista del marxismo. Sternhell se extiende explicando que a finales del siglo XIX las previsiones de Marx no se han cumplido: el capitalismo no parece derrumbarse, ni la pauperización es la señal característica de la población, mientras que el proletariado se integra política y culturalmente en las sociedades capitalistas occidentales. De aquí la aparición del “revisionismo”. Siguiendo el ejemplo del SPD, el partido socialdemócrata alemán, el conjunto del socialismo occidental se hace reformista; esto es, sin renunciar a los principios teóricos del marxismo, acepta los valores del liberalismo político, y en consecuencia, tácticamente, el orden establecido. Mas una minoría de marxistas va a rehusar el compromiso y querrá permanecer fiel a la ortodoxia -cada uno a su modo-; son los Rudolf Hilferding y los Otto Bauer, los Rosa Luxemburgo y los Karl Liebknecht, los Lenin y los Trotsky, todos de Europa del Este. Al mismo tiempo, en Francia y luego en Italia surgen quienes, desde dentro del marxismo, van a emprender su revisión en sentido no materialista ni racionalista, sin discutir la propiedad privada ni la economía de mercado, pero conservando el objetivo del derrocamiento violento del orden burgués: son los sorelianos, los discípulos de Georges Sorel, el teórico del sindicalismo revolucionario, autor de las célebres “Reflexiones sobre la violencia”. Las diferencias entre los dos sectores revolucionarios son grandes. Los primeros, casi todos miembros de la “intelligentsia” judía, destaca Sternhell, mantienen el determinismo económico de Marx, la idea de la necesidad histórica, el racionalismo y el materialismo, mientras los sorelianos comienzan por una crítica de la economía marxiana que llega a vaciar el marxismo de gran parte de su contenido, reduciéndolo fundamentalmente a una teoría de la acción  Los primeros piensan en términos de una revolución internacional, “tienen horror de ese nacionalismo tribal que florece a través de Europa, tanto en el campo subdesarrollado del Este como en los grandes centros industriales del Oeste… No se arrodillan jamás ante la colectividad nacional y su terruño, su fervor religioso, sus tradiciones, su cultura popular, sus cementerios, sus mitos, sus glorias y sus animosidades” (p. 48). Los segundos, comprobando que el proletariado ya no es una fuerza revolucionaria, lo reemplazarán por la Nación como mito en la lucha contra la decadencia burguesa y así confluirán finalmente en el movimiento nacionalista.
Tal es la tesis fundamental de Sternhell. En el desarrollo de “El nacimiento de la ideología fascista”, el capítulo I está dedicado al análisis de la obra de Sorel: tal vez no propiamente un filósofo ni autor de un corpus ideológico cerrado, su verdadera originalidad, señala Sternhell, reside en haber constituido una especie de “lago viviente”, receptor y fuente de ideas en la gestación de las nuevas síntesis ideológicas del siglo XX. NietzscheBergson y William James lo marcaron sin duda más hondamente que Marx, con ánimo de juzgar lo que consideraba un sistema inacabado. El autor de “Reflexiones sobre la violencia”, de “Las ilusiones del progreso”, de “Materiales de una teoría del proletariado”, etc., se sublevaba contra el marxismo vulgar (que pone énfasis en el determinismo económico) y sostenía que el socialismo era una “cuestión moral”, en el sentido de una “transvaluación de todos los valores”. La lucha de clases era para él cuestión principal y, por consiguiente, el saber movilizar al proletariado en la guerra contra el orden burgués.
En un contexto social en el que los obreros muestran un alto grado de militantismo sindical (1906, el año de edición de “Reflexiones sobre la violencia”, es también en Francia el del record de huelgas que muy a menudo suponen enfrentamientos sangrientos con las fuerzas del orden), pero también donde una economía en crecimiento permite a la clase dirigente hacer concesiones que aminoran la combatividad obrera, no bastan el análisis económico ni la previsión del curso racional de los acontecimientos.  Sorel descubre entonces la noción del “mito social”, esa imagen que pone en juego sentimientos e instintos colectivos, capaz de suscitar energías siempre nuevas en una lucha cuyos resultados no llegan a divisarse. Como el mito del apocalipsis para los primeros cristianos, el mito de la huelga general revolucionaria será para el proletariado esta imagen movilizadora y fuente de energías.. Con fervor análogo al de las órdenes religiosas del pasado, con un sentimiento parecido al del amor a la gloria de los ejércitos napoleónicos, los sindicatos revolucionarios, armados del mito, se lanzarán a la lucha contra el orden burgués. Así, a la mentalidad racionalista, que el socialismo reformista comparte con la burguesía liberal, Sorel opone la mentalidad mítica, religiosa incluso. Su crítica al racionalismo que se remonta a Descartes y Sócrates y, contra los valores democráticos y pacifistas, reivindica los valores guerreros y heroicos. De buena gana reivindica también el pesimismo de los griegos y de los primeros cristianos, porque sólo el pesimismo suscita las grandes fuerzas históricas, las grandes virtudes humanas: heroísmo, ascetismo, espíritu de sacrificio.
Sorel ve en la violencia un valor moral, un medio de regenerar la civilización, ya que la lucha, la guerra por causas altruistas, permite al hombre alcanzar lo sublime. La violencia no es la brutalidad ni la ferocidad, no es el terrorismo; Sorel no siente ningún respeto por la Revolución Francesa y sus “proveedores de guillotinas”. Es, en suma y en el fondo, contra la decadencia de la civilización que dirige Sorel su combate; decadencia en la que la burguesía arrastra tras sí al proletariado. Y no será sorprendente encontrar a los discípulos de Sorel reunidos con los nacionalistas de Charles Maurras en el “Círculo Proudhon”, que lleva el nombre del gran socialista francés anterior a Marx. Tampoco será extraño que en sus últimos años Sorel lance su alegato “Pro Lenin”, anhelando ver la humillación de las “democracias burguesas”, al mismo tiempo que reconocía que los fascistas italianos invocaban sus propias ideas sobre la violencia.
LA SÍNTESIS NACIONAL Y SOCIAL

Estos discípulos son también estudiados por Sternhell (capítulo II). Son los “revisionistas revolucionarios”, la “nouvelle école” que ha intentado hacer operativa una síntesis nacional y social, no sin tropiezos y desengaños. Allí está Edouard Berth, quien junto a Georges Valois, militante maurrasiano (futuro fundador del primer movimiento fascista francés, muerto en un campo de concentración alemán), ha dado vida al “Círculo Proudhon”, órgano de colaboración de sindicalistas revolucionarios y nacionalistas radicales en los años previos a 1914. Aventada esa experiencia por la guerra europea, Berth pasará por el comunismo antes de volver al sorelismo. Está también Hubert Lagardelle, editor de la revista “Mouvement Socialiste”, hombre de lucha al interior del partido socialista, donde se ha esforzado por hacer triunfar las tesis del sindicalismo revolucionario (por el contrario, en 1902 han triunfado las tesis de Jaurés, que presentan el socialismo como complemento de la Declaración de Derechos del Hombre). Ante la colaboración sorelista-nacionalista, Lagardelle se repliega hacia posiciones más convencionales; pero en la postguerra se le encontrará en la redacción de “Plans”, expresión de cierto fascismo “técnico” y vanguardista -en ella colaborarán nada menos que Marinetti y Le Corbusier- y, durante la guerra, terminará su carrera como titular del ministerio de trabajo del régimen de Vichy. Trayectorias en apariencia confusas pero que revelan la sincera búsqueda de “lo nuevo”. De Alemania les viene el refuerzo del socialista Roberto Michels, quien, a la espera de construir su obra maestra “Los partidos políticos”, anuncia el fracaso del SPD, el partido de EngelsKautskyBernstein y Rosa LuxemburgMichels observará también que el solo egoísmo económico de clase no basta para alcanzar fines revolucionarios; de aquí la discusión sobre si el socialismo puede ser independiente del proletariado. El ideal sindical no implica forzosamente la abdicación nacional, ni el ideal nacionalista comporta necesariamente un programa de paz social (juzgado conformista), precisa a su vez Berth, quien espera de un despertar conjunto de los sentimientos guerreros y revolucionarios, nacionales y obreros, el fin del “reinado del oro”. En fin, la “nueva escuela” desarrolla las ideas de Sorel, por ejemplo en la fundamental distinción entre capitalismo industrial y capitalismo financiero. Resume Sternhell su aporte: “…a esta revuelta nacional y social contra el orden democrático y liberal que estalla en Francia (antes de 1914, recordemos) no falta ninguno de los atributos clásicos del fascismo más extremo, ni siquiera el antisemitismo” (p. 231).. Ni la concepción de un Estado autoritario y guerrero.
Sin embargo, en general, los revisionistas revolucionarios franceses fueron teóricos, sin experiencia real de los movimientos de masas. De otro modo ocurre con el sindicalismo revolucionario en Italia (capítulos III y IV de la obra de Sternhell). Allí Arturo Labriola encabeza desde 1902 el ala radical del partido socialista; con Enrico Leone y Paolo Orano llevan adelante la lucha contra el reformismo, al que acusan de apoyarse exclusivamente en los obreros industriales del norte, en desmedo del sur campesino, y por el triunfo de su tesis de que la revolución socialista sólo sería posible por medio de sindicatos de combate. De Sorel toman esencialmente el imperativo ético y el mito de la huelga general revolucionaria. La experiencia de la huelga general de 1904, de las huelgas campesinas de 1907 y 1908, foguean a los dirigentes sindicalistas revolucionarios, entre los cuales la nueva generación de Michele BianchiAlceste de AmbrisFilippo Corridoni. Al margen del partido socialista y de su central sindical, la CGL -anclados en las posiciones reformistas-, los radicales forman la USI (Unión Sindical Italiana), que llegará a contar con 100.000 miembros en 1913.
A su vez, los sindicalistas revolucionarios animan periódicos y revistas. Labriola y Leone emprenden la revisión de la teoría económica marxiana, especialmente la teoría del valor, siguiendo al economicista austríaco Böhm-Bawerk; he ahí, dice Sznajder, el aspecto más original de la contribución italiana a la teoría del sindicalismo revolucionario. Ahí se encuentra también la noción de “productores” (potencialmente todos los productores), contrapuesta a la clase “parasitaria” de los que no contribuyen al proceso de producción. Por fin la tradición antimilitarista e internacionalista, cara a toda la izquierda europea, no será más unánimemente compartida por los sindicatos revolucionarios. En 1911, la guerra de Italia con el Imperio Otomano por la posesión de Libia producirá una crisis en el sindicalismo revolucionario: unos dirigentes (LeoneDe AmbrisCorridoni), fieles a la tradición socialista, se oponen enérgicamente a esta empresa -y por mucho que les disguste estar junto a los socialistas reformistas-; otros (LabriolaOlivettiOrano) están por la guerra, tanto por razones morales (la guerra es una escuela de heroísmo) como por razones económicas (la nueva colonia contribuirá a la elevación del proletariado italiano), y así coinciden con los nacionalistas de Enrico Corradini, a quienes los ha acercado ya la crítica al liberalismo político. Mas en agosto de 1914 aun quienes -en el seno del sindicalismo revolucionario- habían militado en contra de la guerra de Libia, están a favor de la intervención en el conflicto europeo al lado de Francia y contra Alemania y Austria; al combate contra el feudalismo y el militarismo alemán se agrega la posibilidad de completar gracias a la guerra la integración nacional y de forjar una nueva élite proletaria que desplazará del poder a la burguesía. En octubre de 1914, un manifiesto del recién fundado Fascio Revolucionario de Acción Internacionalista, suscrito por los principales dirigentes sindicalistas revolucionarios, proclama: “…No es posible ir más allá de los límites de las revoluciones nacionales sin pasar primero por la etapa de la revolución nacional misma… Allí donde cada pueblo no vive en el cuadro de sus propias fronteras, formadas por la lengua y la raza, allí donde la cuestión nacional no ha sido resuelta, el clima histórico necesario al desarrollo normal del movimiento de clase no puede existir…” Nación, Guerra y Revolución... ya no serán más ideas contradictorias

Hacia el final de la guerra el sindicalismo revolucionario debe ser considerado ya un nacional-sindicalismo, en cuanto la Nación figura para ellos en primer término. Como sea, los nacional-sindicalistas aceptan que la guerra ha de traer transformaciones internas: desde 1917 De Ambris ha lanzado la consigna “Tierra de los Campesinos”; y acto seguido elabora un programa de “expropiación parcial” tanto en el sector agrícola como en el sector industrial, que se dirige ex propósito contra el capital especulativo y en beneficio de los campesinos y obreros que han dado su sangre por Italia. Se trata también de mantener y estimular la producción. El “productivismo” es uno de los factores que lleva a los sindicalistas revolucionarios a oponerse a la revolución bolchevique, que juzgan destructiva y caótica. Frente a la ocupación de fábricas del “biennio rosso” de 1920-21, Labriola, que ha llegado a ser Ministro de Trabajo en el gobierno del liberal Giolitti, presenta un proyecto que reconoce a los obreros el derecho a participar en la gestión de las empresas. Parlamento con representación corporativa, “clases orgánicas” que encuadren a la población, un Estado que sea quien asigne a los propietarios capaces de producir el derecho a usar los medios de producción, son, por otra parte, las bases del programa del “sindicalismo integral” que propone Panunzio en 1919. Por fin, el sindicalismo revolucionario vibra con la aventura del comandante Gabriele D´Annunzio en Fiume (1920-21). De Ambris participa en la redacción de la “Carta del Carnaro”, ese fascinante documento literario que es la constitución que el poeta y héroe de guerra otorga a la “Regencia de Fiume”. No es menos un proyecto político que, en consecuencia con el ideal del sindicalismo revolucionario, quiere resolver a la vez la cuestión nacional y la cuestión social.
En estas luchas de la inmediata posguerra, los sindicalistas revolucionarios han coincidido con los fascistas. Pero la toma del poder por el fascismo acarreará la disolución del sindicalismo revolucionario. De Ambris y su grupo pasarán a la oposición; el primero terminará por exiliarse. Labriola también partirá hacia el exilio, y sólo la guerra de Etiopía lo reconciliará con el régimen. Leone volverá al partido socialista y rehusará todo compromiso con el fascismo. En cambio, Bianchi aparece en 1922 como uno de los quadrumviri que organiza la Marcha sobre Roma, Panunzio se presenta junto a Gentile como uno de los intelectuales oficiales del fascismo, Orano (que era judío), alcanza altos puestos en el partido fascista, mientras que Michels, antaño miembro del SPD, profesor en la Universidad de Perusa, se inscribe como afiliado en el PNF.
LA ENCRUCIJADA MUSSOLINIANA

Señala Sternhell que siempre se ha tendido a subestimar el papel central que Mussolini ha jugado entre todos los revolucionarios italianos. El futuro Duce “aporta a la disidencia izquierdista y nacionalista italiana lo que siempre ha faltado a sus homólogos franceses: un jefe”. Un hombre de acción, un líder carismático, pero a su vez un intelectual capaz de tratar con intelectuales y de ganarse el respeto de hombres como Marinetti, el fundador del futurismo, Michels, el antiguo militante del SPD alemán devenido uno de los clásicos de la ciencia política, o aun Croce, representante oficioso de la cultura italiana frente al fascismo. Y Mussolini es toda una evolución intelectual, no el hallazgo repentino de una verdad, ni el oportunismo, ni siquiera la coyuntura de postguerra. Mussolini es ante todo el militante socialista, incluso como líder de los fascistas. De joven se tiene evidentemente por marxista, de un marxismo revisado por Leone y, sobre todo, por Sorel, en quien ve un antídoto contra la perversión socialdemócrata a la alemana del socialismo. Otra influencia decisiva es Wilfredo Pareto y su teoría de circulación de las élites (en cambio, Sternhell no destaca la influencia de Nietzsche, a quien Mussolini ha leído tempranamente en Suiza).. El joven socialista se sitúa pues en la órbita del sindicalismo revolucionario, aun cuando discrepa de las tácticas: duda de la virtud de las solas organizaciones económicas y ve en el Partido el instrumento revolucionario.
El joven Mussolini es el líder indiscutible que se opone a la huelga general contra la intervención en Libia, pues cree que el intento burgués de desencadenar una guerra puede generar una situación revolucionaria. En 1912 es el principal líder del partido socialista, imponiéndose sobre los reformistas y haciéndose con la dirección de su periódico oficial, “Avanti!”, el líder indiscutido de toda la izquierda revolucionaria italiana, pero al mismo tiempo el más fuerte crítico de la ortodoxia marxista. Mussolini publica desde las páginas de Avanti!” su profunda decepción acerca de la aptitud de la clase obrera para “modelar la historia”, valoriza la idea de Nación: “No hay un único evangelio socialista, al cual todas las naciones deban conformarse so pena de excomunión”. A finales de 1913 Mussolini lanza la revista “Utopia”, con la intención de proponer una “revisión revolucionaria del socialismo”. Allí reúne a futuros comunistas como BordigaTasca y Liebknecht; futuros fascistas como Panunzio, futuros disidentes del fascismo como su viejo maestro Labriola. En junio de 1914 Mussolini cree llegado el momento de la insurrección, comprometiéndose en la “Settimana Rossa”, en contra de la opinión del congreso del partido. Cuando estalla la guerra europea, las disidencias son ya tan palpables que Mussolini es desautorizado oficialmente por el partido, y no duda en romper con sus antiguos compañeros para unirse a los sindicalistas revolucionarios en la campaña por la entrada de Italia en la guerra.
Sternhell señala que el nacionalismo de Mussolini no es el nacionalismo clásico de la derecha.. Ocurre que ante las nuevas realidades nacionales y sociales el análisis marxista se ha demostrado fallido, pues las clases obreras de Alemania, Francia e Inglaterra marchan alegremente a la guerra. Mussolini no renuncia al socialismo, pero el suyo es un socialismo nacionalista, obra de los combatientes del frente: “Los millones de trabajadores que volverán a los surcos de los campos después de haber vivido en los campos de las trincheras darán lugar a la síntesis de la antítesis clase y nación”, escribe en 1917. Y no será la revolución bolchevique lo que lleve a Mussolini a la derecha, dado que lo esencial de su pensamiento se forjó antes de 1917: ideas de jerarquía, de disciplina, de colaboración de las clases como condición de la producción… Los Fasci Italiani di Combattimento, fundados en marzo de 1919 recogen todas las ideas del sindicalismo revolucionario y se sitúan incluso a la izquierda del partido socialista (sufragio universal de ambos sexos, abolición del senado, constitución de una Milicia Nacional, consejos corporativos con funciones legislativas, jornada laboral de 8 horas, confiscación de las ganancias de guerra… ). Pero con el biennio rosso las filas fascistas se desbordan con la afluencia de las clases medias, especialmente de jóvenes oficiales desmovilizados. El Partido Nacional Fascista, organizado como tal en 1921, va a conocer un éxito (electoral incluso) vetado a los primitivos “Fasci”: “Esta mutación no deja de recordarnos la de los partidos socialistas al alba del siglo: el viraje a la derecha constituye el precio habitual del éxito” (p.400). Mussolini, hombre de realidades que antepone la praxis a la teoría, ha visto fracasar la ocupación “roja” de fábricas como la gesta nacionalista de Fiume, decide llevar a cabo la revolución posible. Así, en la perspectiva de Sternhell, la captura del poder por el jefe fascista no es tanto el resultado de un golpe de Estado como de un proceso; es la simpatía de una amplia parte de la masa política, de los medios intelectuales, de los centros de poder, lo que permite a Mussolini instalarse y sostenerse en el gobierno. Para Sternhell es sintomática la actitud del senador Croce quien aun en junio de 1924 dio su voto de confianza al primer ministro cuando el caso Mateotti puso en crisis al gobierno y Mussolini estaba a punto de ser despedido por el rey, porque, pensaba Croce, “había que dar tiempo al fascismo para completar su evolución hacia la normalización”.
La idea de Estado, que parece ser sólo característica del fascismo, es, sin embargo, el último elemento que toma forma en la ideología fascista. En todo caso señala Sternhell que toda la ideología fascista estaba elaborada antes de la toma del poder: “La acción política de Mussolini no es el resultado de un pragmatismo grosero o de un oportunismo vulgar más de lo que fue la de Lenin” (p.410). El jurista Alfredo Rocco, proveniente de las filas nacionalistas, ha “codificado” y traducido en leyes e instituciones los principios fascistas y nacionalistas (visión mística y orgánica de la nación, afirmación de la primacía de la colectividad sobre el individuo, rechazo total sin paliativos de la democracia liberal). Pero es un Estado que, a la vez, se quiere reducido a su sola expresión jurídica y política; que quiere renunciar a toda forma de gestión económica o de estatalización, como anunciaba Mussolini desde 1921. No es, pues, o no es todavía, el Estado totalitario. El fascismo en el poder, en suma, no se asemeja al fascismo de 1919, menos aún al sindicalismo revolucionario de 1910. Pero, se pregunta Sternhell: “¿el bolchevismo en el poder refleja exactamente las ideas que, diez años antes de la toma del Palacio de Invierno, animaban a PlekhanovTrotsky o Lenin?” Ha habido una larga evolución, sin duda. Y con todo -concluye el autor-, el régimen mussoliniano de los años 30 está mucho más cerca del sindicalismo revolucionario o del “Círculo Proudhon” que lo que el régimen estaliniano está de los fundamentos del marxismo.
EL SECRETO ENCANTO DEL FASCISMO

Como conclusión, Sternhell da una mirada a las relaciones entre el fascismo y las corrientes estéticas de vanguardia en el siglo XX. El futurismo, desde luego (futuristas y fascistas han dado justos la batalla por el “intervencionismo”, y Marinetti es uno de los fundadores de los Fasci), pero también el vorticismo, lanzado en Londres por Ezra Pound, que es en cierto modo una réplica al futurismo, aun cuando comparte con él rasgos esenciales. “Los dos atacan de frente la decadencia, el academicismo, el estetismo inmóvil, la tibieza, la molicie general… Tienen una misma voz de orden: energía, y un mismo objetivo: curar a Italia y a Inglaterra de su languidez” (p. 424). De Pound se conoce de sobra su opción política. Sternhell destaca también el papel de Thomas Edward Hulme, antirromántico, antidemócrata en política, traductor al inglés de Sorel. “revolucionario antidemócrata, absolutista en ética, que habla con desprecio del modernismo y del progreso y utiliza conceptos como el de honor sin el menor toque de irrealidad” (p. 429). Hulme es pues, para el autor, un representante de esa rebelión cultural que brota por doquier, antirracionalista, antiutilitarista, antihedonista, antiliberal, clasicista y nacionalista y que precede a la rebelión política.
Las generaciones de los años 20 y 30, que ya conocen la experiencia fascista, rehacen el camino del inconformismo. Así un Henri de Man, en 1938 presidente del partido socialista belga, uno de los grandes teóricos del socialismo en la época, seguido sólo ante Gramsci Lukacs, reemprende su propia revisión del marxismo y no será ilógico que, cuando su país capitule ante Alemania en 1940 llame a los militantes socialistas belgas a aceptar la nueva situación como un punto de partida para construir un nuevo orden: “La vía está libre para las dos causas que resumen las aspiraciones del pueblo: la paz europea y la justicia social”.. No muy diferente es en Francia el caso de Doriot.
¿Cómo ha podido surgir el fascismo en la historia europea y mundial? La explicación coyuntural no puede sino desembarcar en trivialidades. Se debe comprender al fascismo primero como un fenómeno cultural. Es, de partida, un rechazo de la mentalidad liberal, democrática y marxista; rechazo de la visión mecanicista y utilitarista de la sociedad. Mas expresa también “la voluntad de ver la instauración de una civilización heroica sobre las ruinas de una civilización  bajamente materialista. El fascismo quiere moldear un hombre nuevo, activista y dinámico”. No obstante presentar esta vertiente tradicionalista, este movimiento contienen en sus orígenes un carácter moderno muy pronunciado, y su estética futurista fue el mejor cartel para la captura de intelectuales, de una juventud que se agobia en las estrecheces de la burguesía. El elitismo, en el sentido de que una élite no es una categoría social definida por el lugar que se ocupa en el proceso de producción, sino un estado de espíritu, es otro componente mayor de esa fuerza de atracción. El mito, como clave de interpretación del mundo; el corporativismo, como ideal social que da a amplias capas de la población el sentimiento de que hay nuevas oportunidades de ascenso y de participación, constituyen también parte del secreto del fascismo, porque el fascismo reduce los problemas económicos y sociales a cuestiones, ante todo, de orden psicológico. Y, sobre todo, “servir a la colectividad formando un cuerpo con ella, identificar los propios intereses a los de la patria, comulgar en un mismo culto los valores heroicos, con una intensidad que desplaza al boletín de voto en la urna”. Es por todo esto que el estilo político desempeña un papel tan esencial en el fascismo. El fascismo vino a probar que existe una cultura no fundamentada en los privilegios del dinero o del nacimiento, sino sobre el espíritu de banda, de camaradería, de comunidad orgánica, de “Bund”, como se dijo en Alemania en la misma época.
Estos valores presentes en el fascismo tocan la sensibilidad de muchos europeos. Poco conocido es que en 1933 Sigmund Freud saludaba a Mussolini como un  “héroe de cultura”. Si esto era así, ¿por qué Croce hubiera debido votar contra él en 1924, por qué Pirandello hubiera debido rehusar el asiento que el Duce le ofreció en la Academia Italiana? Las realidades de los países europeos entre las dos guerras no son de una pieza: la cultura italiana está representada por MarinettiGentile y por Pirandello no menos que por Croce, y por Croce senador no menos que por Croce antifascista, del mismo modo que por la cultura alemana pueden hablar tanto SpenglerHeidegger, o Moeller van der Bruck tanto como los hermanos Mann, y la cultura francesa es tanto GideSartre o Camus tanto como Drieu la RochelleBrasillach o Céline
Así, “El nacimiento de la ideología fascista” otorga a su objeto una dignidad que no siempre se encuentra en los variados estudios sobre el tema. Ello sólo puede ser saludable para la historia de las ideas. Hagamos por nuestra parte algunas observaciones. Primero, que, como es evidente, Sternhell trata en su obra del fascismo latino, esto es, de las corrientes inconformistas surgidas en Francia y en Italia. Un tema de discusión es ver si el fascismo italiano y el nacional-socialismo alemán son cosas totalmente diferentes (esta es la tesis de De Felice), o bien si el nacional-socialismo es una especie dentro del fascismo genérico (tesis de Payne y Nolte). Del nacional-socialismo se ha discutido si fue “antimoderno” o si presentaba rasgos de una radical modernidad, dado que el innegable que el movimiento desarrolló un radicalismo antiburgués operativamente muy atractivo para los militantes comunistas.
El fascismo nace a la izquierda, a partir de una revisión del marxismo. Este revisionismo se desarrolla y se constituye en una corriente intelectual y política independiente a la cual concurren otras tendencias que cohabitan con el socialismo: NietzscheBergsonJames, y el nacionalismo integral. Al respecto es interesante comparar las diferentes evoluciones del marxismo que siguió siendo tal y las diferentes ramas “apóstatas”. El fascismo en una revisión del marxismo encontró que todos los partidos socialistas consideraban al marxismo una herencia a la que debían permanecer fieles. Sin embargo, en su evolución reciente todos esos partidos han renunciado a la herencia de Marx, acomodándose a la economía neoliberal. Siguen apegados, desde luego, a la matriz ilustrada, materialista e igualitaria. Al contrario, los fascistas, animados de otra cultura, mantuvieron siempre el espíritu revolucionario de ruptura con el orden burgués.
Sternhell insiste permanentemente en el respeto de los sindicalistas revolucionarios, de los socialistas nacionales, de los fascistas, por la propiedad privada y el capitalismo. ¿No habría que distinguir entre propiedad privada y capitalismo que, después de todo, históricamente no se identifican sin más? Todos los fascismos subrayaron siempre la diferencia entre la propiedad ligada al hombre y el gran capital financiero; entre el trabajo productivo y la servidumbre al interés del dinero (G. Feder). No parece adecuado pasarla por alto. Quizás Payne ha sido el autor más justo en este sentido.
Finalmente, es verdad que una cosa es reconocer el componente irracional de la vida humana y otra hacer del antirracionalismo una política. Sternhell, que durante toda su obra se ha mantenido alejado de toda afección moralizante, al final nos advierte del peligro del irracionalismo: “Cuando el antirracionalismo deviene un instrumento político, un medio de movilización de las masas y una máquina de guerra contra el liberalismo, el marxismo y la democracia; cuando se asocia a un intenso pesimismo cultural a la par de un culto pronunciado por la violencia, entonces el pensamiento fascista fatalmente toma forma” (p.451). La cuestión sería si sólo los valores políticos de la ilustración y del liberalismo son legítimos; si solo el chato optimismo hedonista puede pasar por perspectiva cultural, si las masas han de ser movilizadas sólo en nombre del deporte.
Aquí, obviamente, la ciencia no puede decir nada: estamos en el campo de la opción política.
 
 Erwin Robertson, para la revista Ciudad de los Césares
 
 
 http://puebloindomito.blogspot.com.ar/2013/11/el-fascismo-nace-la-izquierda.html?m=1

martes, 3 de enero de 2017

ISIS E ISRAEL

A confesión de parte...
Herzi Haleví, jefe de la inteligencia militar israelí: "La derrota de Estado Islámico en Siria e Irak no serviría a los intereses de Israel, ya que ello causaría que Israel se quede solo ante el poderío militar de Irán y Hezbolá, el movimiento de resistencia islámica del Líbano". 
La realidad resulta todavía peor y ya la hemos explicado en otros artículos: Estado Islámico, como Al Qaeda, es un artilugio de la oligarquía sionista mundial, afincada en EEUU y Gran Bretaña, además de Israel, para favorecer el expansionismo israelí. El plan genocida incluye debilitar primero a los pueblos árabes de Oriente Medio hasta sumirlos en el caos y exterminar a buena parte de los mismos. Estamos sólo en la primera fase. Quieren el Estado de Israel desde el Nilo al Eufrates como decia Ben Gurión
En este embuste que coloca a Israel como bastión de defensa de Occidente contra el Islam, ha caido una enorme cantidad de personas a causa de la prédica de los medios masivos de comunicación, gobernados en su mayoría por sionistas, que incluso han arrastrado a infinidad de cristianos  católicos ya influenciados por la actitud servil del Vaticano hacia los sionistas, el Estado Hebreo y su ariete cultural:el "dogma" del Holocausto. A tal extremo ha llegado la cosa que muchas veces hacer la critica de esa manera manipulada de pensar de infinidad de católicos acarree ser encasillado por algunos energumenos como "enemigo de la Fe" o "musulmán".

sábado, 31 de diciembre de 2016

ALTERNATIVIDAD INFORMATIVA Y CONTROL SOCIAL


Controlando al rebaño

 LA VERDAD QUE NADIE QUIERE OIR SOBRE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS DE INTERNET

Últimamente, estamos presenciando una guerra informativa alrededor de las posibles noticias falsas que circulan por Internet.
Determinados grupos de poder están utilizando la proliferación de supuestas bulos y noticias falsificadas, para iniciar una cruzada contra muchos medios alternativos y silenciar las noticias que les resultan incómodas. El caso del Pizzagate se ha convertido en el epicentro de toda esta maniobra, que podría calificarse como un primer paso para implantar una censura en Internet.
Pero, ¿todo es lo que parece a primera vista? ¿Hay realmente unos grupos de poder, representados por los “grandes medios de manipulación”, que luchan contra unos “medios alternativos defensores de la verdad auténtica” y que ejercen de resistencia?
¿O quizás la verdad es mucho más compleja, sucia y desalentadora de lo que muchos querrían creer?
Hoy vamos a decir algunas verdades molestas sobre los medios alternativos, para tratar de despertar a gran cantidad de personas que viven en una especie de cuento de hadas y que, por ingenuidad o por simple estupidez, han pasado de creerse ciegamente las mentiras de los grandes medios, a creerse ciegamente las mentiras que circulan por la red.
El primero paso que debemos dar, es eliminar de una vez por todas de nuestra mente esa visión maniqueísta de la realidad, mediante la cual, los medios de masas son “malvados” y “manipulan a favor de los poderosos“, mientras que los medios alternativos son los “buenos de la película”, y son la encarnación de “la resistencia”, que se “enfrenta al poder”.
Esa es una visión simplista e infantiloide, propia de gente inmadura y crédula. Esto no es la guerra de las galaxias, ni los que escribimos en blogs y webs somos unos valientes Jedi luchando contra el Imperio y Darth Vader
La realidad, es mucho más cruda: no tenemos ni idea de quién está detrás de cada uno de los medios alternativos, ni a qué intereses obedecen cada uno de ellos, de forma premeditada o de forma involuntaria.
Es ridículo, por no decir patético, creer que la mayoría de los medios alternativos que forman parte de grandes corrientes de opinión (es decir, que comparten informaciones, posicionamientos y teorías similares), no están infiltrados y controlados por las mismas personas que controlan los medios de manipulación de masas.
Vamos a ver: si cualquier persona normal de la calle puede crearse gratis uno, dos, tres, cuatro o hasta quinientos blogs y canales de Youtube si le da la gana, y usar las redes sociales para diseminar su contenido, ¿por qué razón no van a hacerlo grupos poderosos, que disponen de muchos más recursos para conseguir difusión que cualquiera de nosotros?
Con un grupo de personas relativamente pequeño y con una inversión mínima, se pueden inocular ideas en las redes y en el imaginario común, de forma más efectiva y duradera que a través de los grandes medios.
Por ejemplo, piensen en esto: ¿cuántas personas hacen falta para crear 1 minuto de noticias en la televisión?
Hacen falta uno o dos presentadores, varios operadores de cámara, tipos encargados del sonido, un regidor, un director, un editor, redactores de noticias, maquilladoras, encargados de vestuario, etc…
Supongamos que son hasta 20 personas. Y todo ello para una noticia que sale durante un minuto, en un solo medio de comunicación y que desaparece potencialmente una vez ha sido emitida.
Sin embargo, para crear un contenido que circule por la red, solo hace falta una persona, que encima, se puede encargar ella misma de la distribución del contenido en las redes sociales. Eso significa que las otras 19 personas que usábamos para crear ese minuto de televisión, también pueden generar contenidos y distribuirlos en las redes sociales, con la ventaja que, lo que encontramos en la red, va replicándose y tiene una vida mucho más larga que ese minuto de televisión, que muere al instante y difícilmente vuelve a ser visto por alguien. De hecho, esas 20 personas pueden coordinarse para difundir no solo el contenido propio, sino el que generen los otros 19.
Añadan a ello, que esa información llegará a los destinatarios, la mayoría de las veces, a través de personas de confianza cercanas a ellos, con lo que la credibilidad que le darán a tal contenido, será elevada, al actuar como algo parecido a un “boca-oreja”.
Así pues, ante este potencial de manipulación tan inmenso, ¿puede haber alguien tan rematadamente imbécil como para creer que los grupos de poder no están utilizando a toda potencia las redes para diseminar sus manipulaciones? ¿Alguien es tan memo como para creerse que solo usan los medios de masas?
De forma efectiva, es imposible establecer una frontera entre los medios de masas y los alternativos, cuando hablamos del uso de mecanismos de manipulación social; de hecho, controlar las redes, en estos momentos, es como controlar el inconsciente colectivo, pues en las redes, se refleja todo lo que llevamos dentro: desde nuestro amor por los gatitos, pasando por nuestros odios, rencores y fanatismos más exacerbados y culminando en nuestras perversiones más oscuras.

Además, hay un elemento psicológico adicional, que convierte las manipulaciones en Internet en especialmente efectivas y dañinas.
A diferencia de la televisión, donde ejercemos solo de espectadores pasivos hipnotizados, en la red nos convertimos en elementos activos y cuando recibimos o accedemos a una información, lo hacemos inmersos en la ilusión de que somos nosotros los que decidimos lo que leemos.
Creemos que somos nosotros los que buscamos la información y nos vemos a nosotros mismos como “descubridores” de datos. Incluso muchas de las personas que siguen determinados medios alternativos, se auto-califican a bombo y platillo como “los despiertos”, algo así como una casta superior de personas, con una visión superior a la de las “masas sucias y ciegas”.
Y es precisamente ese autoengaño, combinado con nuestro orgullo, el que nos hace bajar la guardia y nos vuelve vulnerables ante las mentiras que circulan en las redes y que están puestas ahí, para que nosotros “las descubramos”.
Son como un anzuelo para que piquemos como inocentes pececillos.
Por lo tanto, dejemos de dividir el mundo en “medios de masas que manipulan” y “medios alternativos que dicen la verdad”.
La realidad es que tenemos unos medios de masas que sabemos a ciencia cierta que nos manipulan y unos medios alternativos que no sabemos si manipulan, cuando manipulan ni con qué intención lo hacen; y eso, en el fondo, los convierte en aún más peligrosos y efectivos que los anticuados medios analógicos.
A la vista de lo que estamos diciendo, es muy fácil deducir que las grandes corrientes de opinión que vemos reflejadas en los medios alternativos, han sido generadas por el mismo tipo de grupos que generan las grandes corrientes de opinión en los medios masivos.
Es una conclusión a la que llegamos, no porque seamos unos conspiranoicos enloquecidos que sospechemos de todo, ¡sino por pura lógica!
Piensen un momento…
Internet no nació como una casualidad tecnológica; no es un “accidente histórico” que pilló desprevenidas a las “élites” y a los más poderosos, que dedicados a sus “trapicheos de altura”, se olvidaron de que las masas usaban la red para intercambiar ideas subversivas a sus espaldas, tejiendo una revolución.
No son tan tontos.
Si los que estan en la cúspide de la pirámide o los que se pelean por llegar a ella, fueran tan burros, no dominarían a su antojo a los millones de personas que estamos por debajo, ¿no?
La red nació para acabar siendo una mente global que lo contuviera todo y por lo tanto, su objetivo es controlar nuestros anhelos y pensamientos de forma sutil.
Internet nació de fuentes militares y académicas (la antigua DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa del Pentágono) y por lo tanto, desde sus primeros pasos, las mentes que fueron concibiendo el tinglado, sabían cuál era su potencial y adónde querían llegar.
Desde su nacimiento en el formato actual (que no fue hace 300 años, sino menos de 30), ha estado infiltrada por grupos dedicados a moldear la mente de las personas, especialmente aquellas que podríamos considerar como potencialmente peligrosas para el poder.
¿Y qué es una persona “potencialmente peligrosa” para el poder?
Pues una persona que busca explicaciones alternativas a las verdades oficiales y a las corrientes mayoritarias que los grandes medios de comunicación, generan desde hace décadas. Son esas personas que salen “rebotadas” de las grandes corrientes de pensamiento del sistema y que empiezan a buscar respuestas diferentes a sus propias preguntas.
Esas personas eran y son el gran peligro para los más poderosos. Por que son la disidencia potencial. Son los que no se conforman con los caminos establecidos y buscan vías nuevas de pensamiento.
Sus mentes son una bomba de relojería que en cualquier momento puede estallar en forma de idea rompedora y revolucionaria, abriendo un boquete en los muros mentales impuestos por el sistema.
Por lo tanto, desde el punto de vista de los más poderosos, es indispensable controlarlos. Porque controlar a estos grupos de individuos díscolos, representa controlar el último reducto de rebeldía psíquica que queda en una sociedad ya adormecida y controlada.
Son el tipo de personas que antes se reunían en sótanos o en los rincones oscuros de las tabernas y repartían pasquines subversivos. Ahora, “se reúnen” en Internet, desde sus casas, aprovechando algún wifi público o conectándose desde las bibliotecas municipales.
Bien, ahora que hemos expuesto estas ideas básicas y las tenemos claras, hagamos un ejercicio.
Imagínense ustedes por un momento, que son una de esas personas “de las élites” que intentan tener el máximo grado de control sobre la sociedad y que tratan de canalizar a las masas como un rebaño controlable.
Y ahora, háganse la siguiente pregunta:
¿Cuál es la mejor forma de canalizar o directamente, controlar, las acciones de una persona “x” que sabes que se hace preguntas incómodas y que está buscando respuestas, una persona que encima no sabes exactamente quién es, ni donde está?
La respuesta es más que obvia, ¿no?
La mejor manera de tomar control de esa persona, es acceder al lugar donde sabes que está buscando, y situar allí las respuestas que tú quieres que encuentre, para impedir que siga indagando y por lo tanto, para impedir que pueda llegar a alguna conclusión que acabe significando un problema para tus intereses.
¿Y cuál es ese lugar donde esta gente “descarriada” busca respuestas? Pues en la “mente global”: Internet.
Pues bien, es lógico deducir que Internet está sembrado de respuestas pre-fabricadas, de trampas, de anzuelos, destinados a obtener un control sobre estos individuos dispersos y potencialmente díscolos.
Es lo que haría cualquier persona poderosa con dos dedos de frente, que deseara mantener el control sobre la sociedad y orientarla hacia donde ella quisiera.
En Internet encontramos mil y un argumentos, mil y una teorías, mil y una respuestas y mil y una fantasías, para que “los buscadores de respuestas” se aferren a ellas como a un salvavidas y dejen de buscar desesperadamente una respuesta a todas sus incógnitas.
Todas estas informaciones hábilmente inyectadas en la red, han generado a su vez, corrientes alternativas mayoritarias, que han aglutinado lo que antaño fueran individuos dispersos buscando respuestas, integrándolos en algo parecido a un inmenso “rebaño alternativo”, conducido por pastores erigidos en “gurús de la verdad y el despertar”.
De esta manera, tenemos a dos grandes rebaños: el cada vez más envejecido rebaño de los “borregos mainstream”, que solo siguen las versiones oficiales que vomitan los grandes medios agonizantes; y el rebaño “alternativo”, conformado por las ovejas descarriadas que fueron abandonando el primer rebaño y que se han creído que son “ovejas negras”.
¿Y saben que es lo peor? Que ambos rebaños están dirigidos por pastores procedentes del mismo “ámbito cultural” donde se concibió Internet.
Piensen en lo siguiente…
Internet es un amplio espacio de acceso y expresión libre, donde cualquier persona del planeta, alejada de las corrientes mayoritarias del sistema, puede expresar sus pensamientos, sus puntos de vista e incluso sus investigaciones sobre la naturaleza del poder.
Eso significa que potencialmente, en Internet debería haber gran cantidad de teorías muy diferentes sobre la naturaleza de las élites que nos controlan; y esta gran cantidad de teorías, deberían ser diferentes entre sí por dos factores principales: PRIMERO, porque habrían sido concebidas por las mentes de gran cantidad de individuos díscolos e independientes, que habrían aprovechado la libertad de expresión y publicación de Internet, para exponer sus puntos de vista diferenciados; y SEGUNDO, porque estos individuos procederían de todos los rincones del planeta y por lo tanto, aportarían, no solo sus puntos de vista individuales, sino un reflejo de sus diferentes circunstancias socio-culturales.
Sin embargo, no es así.
Observen las teorías principales sobre la naturaleza de las élites y sus objetivos: apenas hay unas pocas corrientes, casi todas entrelazadas las unas con las otras, que canalizan a las masas de personas “alternativas” de todo el planeta.
Todas estas corrientes “alternativas” convergen en sus argumentos, aunque sea con pequeñas alteraciones o versiones diferentes. Todas nos hablan de lo mismo: Bilderbergs, Iluminatis, Sionistas, Mafia Kházara y en sus vertientes más fantasiosas, de reptilianos, razas extraterrestres de diferente pelaje y aspectos fantasioso-arqueológicos, relativos a nuestro pasado como especie creada por supuestas civilizaciones extraterrestres ancestrales.
¿Y de dónde surgen los principales portavoces y generadores de ideas y contenidos que alimentan todas estas corrientes alternativas?
Por pura estadística, deberían proceder de muy diferentes lugares del planeta…deberíamos ver a indios, chinos, japoneses, indonesios, árabes, persas, rusos, alemanes, hispanos o franceses, creando gran cantidad de teorías diversas…
Pero no es así: casi todas las fuentes de argumentos, tienen su origen en EEUU o el mundo anglosajón.
Ahí tenemos a los líderes del discurso del mundo alternativo, como David Icke, Alex Jones, Benjamin Fulford o el cutriferio salchichero de Sorcha Faal y sus gilipolleces para mentes low-cost, por poner unos pocos ejemplos actuales. Incluso los creadores de las teorías sobre los Anunaki y todos sus gili-derivados sobre Planetas X, Nibirus y otras estupideces, surgen del mundo anglosajón: Zacharia Sitchin es un buen ejemplo de ello.
Y evidentemente, no nos olvidaremos de toda la teoría ufológica y sus múltiples variantes y desarrollos, cuyo núcleo central también procede de EEUU tras la segunda guerra mundial, cuando literalmente se inventó el concepto “platillo volante” y se dio el pistoletazo de salida para una operación psicológica a gran escala que ya lleva décadas desarrollándose.
Y todos ello, rodeado de una pléyade de personajes secundarios y medios alternativos, de carácter ultra-conservador y/o ultra-cristiano, también de raíz anglo-norteamericana, que ejercen de principales altavoces amplificadores o replicantes primarios de todas estas fuentes de contenido “alternativo”.
¿Por qué razón los millones de fieles seguidores y creyentes en todas estas teorías, no se han preguntado jamás porque las corrientes alternativas mayoritarias, surgen del mismo mundo anglosajón que ha concebido, desarrollado e impuesto el modelo de Internet al resto del mundo?
Y es que más allá de este nucleo duro de raíz anglosajona, en el resto del mundo, solo tenemos a replicantes, unos pagados y otros de forma involuntaria, que simplemente se dedican a repetir en diferentes idiomas, las noticias que proceden de estas fuentes principales, a veces realizando pequeñas aportaciones propias, que a la hora de la verdad resultan irrelevantes.
¿No lo creen?
Paren un momento, bájense del carro y observen los medios alternativos españoles y sus principales gurús (que por cierto, se reúnen anualmente, todos juntitos, en los mismos congresos).
Mírenlos bien: unos les venden una Kawasaki, otros les venden una Honda y otros una Harley Davidson…parece que venden cosas diferentes, pero no se engañen: en realidad todos venden motos.
Podrían venderles miles de cosas diferentes: desde un caballo hasta un ladrillo…pero no, al final todos venden el mismo tipo de producto.
Todo este “mundillo alternativo” es como un río: contiene muchas corrientes internas, incluso vórtices y remolinos traicioneros; pero a la hora de la verdad, todas las aguas configuran un mismo gran flujo, que va en una misma dirección de forma perfectamente canalizada y previsible, arrastrando a millones de personas.
Lo más preocupante del asunto, es que esos millones de personas son conducidas mediante mecanismos de manipulación psicológica tan simples como tremendamente efectivos…

https://elrobotpescador.com/2016/12/29/la-verdad-que-nadie-quiere-oir-sobre-los-medios-alternativos-de-internet-i/

martes, 27 de diciembre de 2016

PROGRESISMO Y REALIDAD

 Carta de un ex militante de extrema izquierda española

 
“Vivo en un barrio obrero, el barrio más obrero de mi ciudad cuyo nombre no revelaré. Un barrio de esos en los que los edificios son casi todos iguales entre sí, donde las pintadas no se borran porque al día siguiente van a volver a aparecer y donde hay que tener mucho cuidado con salir a la calle a determinadas horas. Un barrio donde la policía pasa con mucha menos frecuencia que en los barrios de clase media del centro, un barrio donde tienes que tener cuidado al dejar el coche aparcado en la calle pero donde tampoco tienes más remedio porque los edificios no tienen garaje. Un barrio donde por pura estadística te van a atracar de vez en cuando, y donde la crisis ha golpeado con más fuerza que en ningún otro sitio porque aquí no ha habido mucha gente con la oportunidad de estudiar. Un barrio donde la inmensa mayoría, donde me incluyo, eramos votantes de Izquierda Unida. Yo mismo he perdido la cuenta de las veces que les he votado, incluyendo las locales de 2015. En las Generales de 2015 voté a Podemos, y en las últimas ni siquiera voté. Vamos: un barrio donde la gente sale en pijama a comprar el pan y donde todos nos conocemos y nos llamamos por el nombre.
Y, por supuesto, un barrio donde el porcentaje de inmigrantes ronda el 40% aproximadamente, en función de lo que veo cada día. Quizá si eliminamos la inmigración europea, pues hay italianos y portugueses, y a los chinos; nos pongamos en un 30 o 35% de moros, negros y sudamericanos.
¿Y sabeis que? Mi barrio no ha sido siempre así. Cuando yo era pequeño nos pasábamos horas en la calle sin temer absolutamente nada, más allá de los dos o tres yonkis pasados por la heroína a los que los propios adultos metían una hostia si se acercaban más de la cuenta a algún niño, aunque el adulto y el niño no se conocieran. Aquí había gente que dejaba las llaves puestas en el coche por la noche (sí, como lo escucháis) para asegurarse de no perderlas, y no se lo robaban. El dueño de la panadería la dejaba abierta todo el día aunque el no estuviera dentro, y tu cogías la barra que querías y dejabas el dinero en un cesto. Cuando se jodía algo y el Ayuntamiento tardaba en repararlo, eramos nosotros los que lo solventábamos. Eramos una familia. Y hoy en día, pasar por esas calles es desolador. Y claro, por entonces, los españoles eramos más del 99% del barrio.
De vez en cuando vienen partidos como Podemos a dar discursos. Partidos hechos para la gente de clase media que vive en los barrios del centro. Y todos nos vamos dando cuenta, poco a poco, de que no para nosotros. Están alejados de la realidad de los obreros, sin mencionan la lucha de clases en ninguna parte de su discurso.
Esos supuestos revolucionarios de izquierda giran su discurso alrededor de gilipolleces que a los cabezas de familia sin trabajo les suda tres cojones. Vienen hablando de la construcción de un carril bici, del ecologismo, de los autobuses eléctricos, de meter (aunque sea con calzador) a mujeres en puestos de responsabilidad para que sean el 50%. Vienen hablando del ecologismo, de visibilizar al colectivo LGTBI, de financiar los cambios de sexo. Vienen hablando de la importancia de integrar a los musulmanes en nuestra sociedad, de construir mezquitas; a la par que atacan a la Iglesia Católica, de la que la mayor parte del barrio es seguidora (yo no lo soy). Vienen a hablarnos de acoger refugiados, como si esos refugiados fueran a vivir a los barrios del centro donde viven el grueso de votantes de Podemos. ¡No, van a venir a nuestro puto barrio, y que nadie lo dude, joder!.
No es casualidad que en Francia mismamente, los socialistas arrasen en los barrios de clase media y alta, los conservadores anden en todos, y que Le Pen domine abrumadoramente en los barrios obreros. La gente de aquí quiere Paz, Trabajo y Pan. Quiere comer todos los días, un techo bajo el que dormir, y un nivel de vida digno para sus hijos. Los transexuales y los carriles bici nos sudan los huevos. Esos problemas son para vosotros, los de los barrios buenos, que podeis votar a Podemos para ser los más guays del grupo. Habría que ver que pasaría si fueran vuestros barrios lo que están así.
Los únicos que hablan por el pueblo son los partidos de extrema derecha. Son los únicos que están entendiendo lo que sucede y que atacan al daño moral que supone ver tu cultura invadida, poco a poco, por terceros que no hacen siquiera ademán de integrarse y que han hecho del barrio la escoria que es hoy en día. No es un asunto de pobreza. Hace 30 años eramos pobres, mucho más que ahora, y el barrio era otra cosa bien distinta. Cuando mis padres vivían aquí antes de que yo naciera eran aún más pobres, y seguía siendo otra cosa.
Al final, incluso yo, un ex-militante del PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España) estoy desencantado con esta izquierda pro-LGTBI, pro-inmigración y que ataca constantemente al hombre blanco. Parece ser que si un hombre blanco entre un millón viola a una mujer todos son iguales; pero si 600 musulmanes entre 2000 se dedican a delinquir y a vivir de la puta paga, “eh, no generalices tío”. (Paga que no dan ni a un pobre hombre que haya empezado a currar con 16 y que se haya quedado en paro a los 46, después de 30 años, teniendo mujer e hijos).
Y declaro: en cuanto aparezca en España un partido de extrema derecha serio, voy a votarlo. Y muchos en mi barrio pensamos igual. Ahora solo haya agrupaciones de rapados mononeuronales como España 2000 o casposos como los de Vox, pero tarde o temprano aparecerá uno. Vaya que si lo hará, igual que en toda Europa ha sucedido y solo faltamos nosotros.
¿Y sabeis qué? A los que vivimos aquí nos la suda que venga un pijo gafapasta a llamarnos racistas, xenófobos e intolerantes. Nos la va a sudar completamente. Y por lo que se habla en las calles, ese utópico partido no va a tener pocos votos precisamente. Estamos hartos”

Ana Pavón

http://www.despiertainfo.com/2016/12/24/carta-de-un-ex-militante-de-extrema-izquierda/

viernes, 23 de diciembre de 2016

NACIONALISMO EN SALTA

Información del CIRCULO NACIONALISTA DE LA PROVINCIA DE SALTA, debido a razones de fuerza mayor, la reunión programada para el 16-12-16, quedo programada para el 20-12-16 a hs. 20, en la misma se resolvió finalmente dejar constituido una Junta Promotora que tendrá la responsabilidad de conducir provisoriamente dicho Circulo, cuya Declaración de Principios ya fue expuesto en este mismo sitio (muro) lo podrán encontrar más abajo; de los miembros resultaron electos como Presidente Honorario: el Pbro. R.P. Carlos Escobar Saravia, Presidente Ejecutivo: Prof. Jorge Camacho Ruiz, Secretario: Dr. Carlos Botteri, Tesorero: Luís Gonzalez, Vocales: Luís Peñaranda, Marcelo Barea, Víctor Ribero, Gustavo del Campo, Enrique Camacho Ruiz, Omar Torres, Agustín Camacho, Alejandro Yala, Gloria Torres, Jorge Ríos, Alfredo Aparicio, Laura Peñaranda, Rosario Camacho, Daniel Soruco, Juan Camacho, Estefanía Rodriguez. Luego se resolvió que el Circulo Nacionalista de la Provincia de Salta se adhiere al CAN (Confederación de Agrupaciones Nacionalistas) seguidamente se resolvió organizar un cronograma de actividades para el próximo año. Finalmente se sirvió un copetín y se realizó el tradicional brindis de fin de año.