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viernes, 5 de agosto de 2011

LA DEUDA PÚBLICA NO REGISTRADA

Por Héctor GIULIANO


 En varios artículos recientes del autor (1) se hizo referencia al problema de la Deuda Pública no Registrada por parte de la Administración Kirchner.
Entendemos por Deuda no Registrada aquélla que supone compromisos en firme para el Estado, esto es, obligaciones ya asumidas que deberán ser abonadas por el Fisco, aunque hoy no se tenga determinado su importe exacto.
El objeto de este trabajo es analizar el carácter y magnitud de este tipo de deuda que el Gobierno no muestra en sus informes contables ni estadísticos pero que pesan fuertemente en sus compromisos de pago.

DEUDA NO REGISTRADA.

Según la última información oficial disponible del Ministerio de Economía la Deuda Pública total en cabeza del Estado Central es de 184.400 MD (2) al 31.3.2011.
La cifra se integra por 173.100 MD de Deuda Performing o regularizada (por la que se pagan los Intereses en término) y 11.300 MD de Deuda no presentada a los Canjes 2005-2010 (Holdouts), que aproximadamente la mitad se encuentra en juicios contra el Estado.
Este total de Deuda Oficial no computa tres grandes rubros de Deuda no Registrada: 1. Intereses que se capitalizan por Anatocismo (Intereses devengados y no pagados que se suman al Capital y devengan nuevos intereses), 2. Indexación de Deudas en Pesos que se ajustan o actualizan por Inflación, y 3. Proyección de pagos de los Cupones vinculados al Crecimiento del Producto Bruto (ULPBI-Unidades Ligadas al PBI), que se abonan anualmente – a fin de cada año – cuando se cumplen determinadas condiciones de aumento del PBI (básicamente, aumento superior al 3 %).
Vamos a explicar brevemente de qué se trata cada uno de estos rubros:

1. CAPITALIZACION DE INTERESES.  

No todos los Intereses de la Deuda Pública que se le devengan al Estado se pagan como Gasto Público Corriente dentro del Presupuesto del Ejercicio.
La gran mayoría de estos servicios efectivamente se abona pero una parte se capitaliza.
Cuando se pactó el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005 la Tasa de Interés promedio de la operación fue del 8.28 % pero no se informó el monto de los Intereses a capitalizar durante los primeros 10 años, que daba entre 11 y 12.000 MD, de los que hoy 7.000 MD o más se habrían ya capitalizado, restando por lo tanto 4 ó 5.000 MD.
Economía no informa anticipadamente ni proyecta este saldo pendiente de capitalización.

2. AJUSTE POR INFLACIÓN.

Una gran parte de la Deuda en Pesos – hoy equivalente a cerca de 38.000 MD (son algo más de 150.000 M$) - se indexa aplicando el CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia, un índice que replica la Inflación Minorista o IPC-Índice Precios Consumidor.
El Gobierno computa oficialmente una Inflación del 10 % anual (la del INDEC, no la Inflación Real).
Aplicando este índice al monto de la Deuda indexable tendríamos un aumento en la base de Capital de casi 4.000 MD por año. Sin embargo, habida cuenta que hoy esa Tasa de Inflación es del 10 % pero la Devaluación del Peso contra Dólar es de un 5 % (Tipo de Cambio retrasado frente a la Inflación), la conversión o re-expresión de este importe en dólares da la mitad.
Suponiendo – con criterio muy benévolo – que se mantenga tal bajo ritmo de Inflación durante la Vida Promedio de la Deuda – que es de 11 años – y que la paridad cambiaria no varíe durante el mismo período (supuesto casi imposible), el aumento de este rubro de deuda indexada nos da un  importe acumulado de 22.000 MD.

3. UNIDADES LIGADAS AL PBI.

El Megacanje 2005 incorporó, entre otras innovaciones, el pago de un plus a los Acreedores en función del crecimiento de la economía argentina, esto es, un pago anual en función del aumento del Producto Bruto (PBI).
Se estableció así que si el país crece a una tasa superior al 3 % anual, el equivalente al 5 % del excedente sobre ese incremento, en valor absoluto, se abonará distribuyéndolo entre los tenedores de bonos que entraron en el canje.

Para el cómputo de estas Unidades ligadas al PBI (ULPBI) se considera como año base el 2005 y el cálculo tiene carácter acumulativo, de modo que los pagos se potencian con el transcurso del tiempo (30 años y/o tope del 48 % sobre el valor total de los cupones emitidos).
Bajo la Administración Kirchner se ha pagado así a los Acreedores que entraron en el Canje 2005 unos 4.600 MD: 380 MD en 2006, 820 en 2007, 1.420 en 2008 y 1.980 MD en 2008. En 2010 no hubo pagos por este concepto porque en el año anterior (que se toma como referencia) no se tuvo el crecimiento mínimo del 3 % fijado como piso pero este año 2011 se estima que los pagos – que se realizan en Diciembre – sumarían entre 2.500/2.800 y más de 3.000 MD.
En realidad, las erogaciones por este rubro son siempre mayores porque el Estado Argentino está obligado a pagar el servicio anual de las ULPBI a los Acreedores que aceptaron el Canje pero además está comprometido a rescatar otros títulos públicos con el importe no pagado a los Tenedores que no entraron en la operación (los Holdouts), de modo que las sumas totales erogadas fueron superiores a las consignadas: se estima 6.000 MD en lugar de 4.600.
Javier Llorens, que ha estudiado específicamente este tema (3) calcula que las ULPBI implicaban originariamente un monto de deuda total a pagar por concepto de ULPBI de 38.000 MD durante toda la vigencia de los cupones, de los que 6.000 se han abonado y falta pagar los 32.000 restantes. (4)

TOTAL DE DEUDA NO REGISTRADA.

En base a lo explicado tenemos entonces que por Deuda no Registrada existe un monto de aproximadamente 58.000 MD, producto de sumar 4.000 MD de Intereses pendientes de Capitalización más 22.000 MD de Indexación de Deudas en Pesos ajustadas por Inflación más 32.000 MD de Cupones PBI.
Son casi 60.000 MD – puesto en términos realistas - que no aparecen en los Informes Oficiales ni en el correspondiente Perfil de Vencimientos de la Deuda Pública.
Si a la actual Deuda declarada por el Gobierno Central - 184.400 MD - se le suma este total de la Deuda no Registrada – los 58.000 MD estimados – tenemos que el total real de la Deuda Pública ronda hoy aproximadamente los 242.400 MD.(5)


EL PROBLEMA DE LA DEUDA CONTINGENTE.

La cuestión de la Deuda no Registrada se oculta a la Opinión Pública con la excusa de tratarse de Deuda Contingente.
En condiciones normales, el concepto de Deuda Contingente hace referencia a los Juicios contra el Estado, donde se reclaman pasivos eventuales y difíciles de estimar por parte del Fisco.
Es el caso de la Argentina frente a las demandas internacionales presentadas en el CIADI – Tribunal Arbitral del Banco Mundial – y frente a los reclamos locales por mala liquidación de haberes jubilatorios en el campo; además de los adicionales por juicios externos de los Tenedores de Bonos que no entraron en los canjes 2005-2010 (los Holdouts).
Originariamente las demandas ante el CIADI se estimaban en unos 20.000 MD que, por medio de sucesivos arreglos bilaterales del Gobierno, hoy se habrían reducido a la mitad.
Los Juicios contra la ANSES, en cambio, son crecientes y totalizan hoy más de 450.000 causas, cuyo importe de reclamos básicos superaría ya el equivalente a 10.000 MD.
Este tipo de Deuda Contingente por Juicios contra el Estado no es informado por el Gobierno ni está contemplado bajo ninguna forma dentro del stock de Deuda Pública pese a que la Argentina tiene muy mala experiencia histórica con la “bola de nieve” de estos pasivos, que son eventuales aunque de cumplimiento casi seguro en el tiempo.
Pero hoy aparece además otro tipo de Deuda Contingente que tampoco es computada y que son los pasivos por Deuda no Registrada que acabamos de ver, esencialmente en lo que hace a los conceptos de indexaciones de Deuda y  pagos por ULPBI, porque la capitalización de intereses sí es cuantificable.
El Ministerio de Economía omite proyectar los importes de la Deuda en Pesos indexada e igualmente no muestra las previsiones de pago por los Cupones ligados al PBI porque considera estas obligaciones como Deuda Contingente (específicamente, a las ULPBI), lo que da la falsa idea que estamos frente a compromisos de pago eventuales y no en firme; pero esta calificación es engañosa porque la realidad es que estamos frente a obligaciones concretas aunque su monto no pueda determinarse hoy en forma exacta.
Son importes que, en algún momento, tienen inexorablemente que “blanquearse” y pagarse a medida que transcurre el tiempo y cuyas magnitudes aproximadas pueden ser estimadas, tal como se expone en el presente trabajo.
La omisión de tal información es grave en sí misma y lo es además porque los pagos por estos conceptos (especialmente las ULPBI) se están realizando hoy – Ejercicios 2010 y 2011 – con los denominados Fondos de Desendeudamiento Público integrados con Reservas Internacionales del Banco Central (BCRA).
Se trata, en todos los casos, de montos de deuda muy relevantes pero que no aparecen registrados, no se muestran en las estadísticas y no se contemplan dentro del Perfil de Vencimientos de la Deuda Pública. 

LA TRAMPA DEL MEGACANJE 2005.

Una característica común a los tres rubros de la Deuda no Registrada que hemos visto - y que resulta muy importante destacar - es que no son producto de una “herencia recibida” sino una “creación” de la Administración Kirchner.
El Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005 fue presentado como un “éxito” de negociación que permitió al país reducir sustancialmente el monto de su Deuda Pública; pero esto no es correcto.
En base a la Propuesta de Dubai del 2003, el gobierno argentino ofreció para el canje bonos elegibles por valor de 81.800 MD, de los que los Acreedores aceptaron 62.300, esto es, el 76 %.
Contra este rescate de bonos (62.300) el Gobierno emitió nuevos títulos por valor de 35.300: 15.000 MD en Bonos Par, 12.000 MD en Bonos con Descuento y 8.300 en Bonos Cuasi-Par.
Es decir, que la quita en valor absoluto que obtuvo el gobierno fue de 27.000 MD (62.300 – 35.300): un 43.3 % (no el 65.6 % que adujo el Ministerio de Economía).
Estos importes tuvieron luego algunos ajustes menores de cifras pero ello no cambia las relaciones de base.
En síntesis: el Gobierno ofreció canjear 82.000 MD, aceptaron 62.000 y emitió nueva deuda por 35.000, obteniendo así una quita aparente de 27.000 MD.
Decimos que esta disminución es aparente porque el Gobierno, con el Megacanje 2005, omitió informar que a la vez que colocaba los nuevos bonos por 35.300 MD, estaba comprometiendo además esos otros tres rubros de Deuda que no eran mostrados pero pesaban también como obligaciones ciertas: 11.000 MD de Intereses a capitalizar en el decenio 2005-2014 (7.000 ya capitalizados y 4.000 restantes),  41.000 MD de Deuda en Pesos ajustada por Inflación (19.000 millones ya incorporados por indexación al stock de Deuda y 22.000 proyectados como ajustes futuros pendientes) y 38.000 MD por Unidades ligadas al PBI (de los que – como dijimos – 6.000 millones ya pagados y 32.000 faltantes a pagar). En total: unos  90.000 MD más de Deuda a esa fecha (Junio de 2005), que fueron directamente soslayados en la información oficial.
De modo que las cifras completas, tomadas a valores constantes, daban en realidad que contra el ahorro de 27.000 MD exhibido con el Megacanje 2005 la Administración Kirchner estaba aceptando pagar a futuro – además de los 35.300 de Nuevos Bonos (más sus Servicios de Intereses) - todo un paquete adicional por este consolidado de Deuda no Registrada, que entonces representaba estimativamente esos 90.000 MD citados (63.000 MD por encima de la quita obtenida) y que hoy, habiendo incorporado gran parte de las actualizaciones pactadas, implica todavía pagos estimados por unos 58.000 MD, derivados siempre de dicha reestructuración de Deuda del 2005.
Aunque las cifras, por lógica, no puedan determinarse en forma exacta, sí pueden serlo estimativamente, con el objeto de tener una idea tentativa del monto de las operaciones financieras realizadas por la actual Administración en materia de Deuda y de la consiguiente magnitud de su impacto en la Hacienda Pública. 
Con el agravante que de esta manera, cuando el Gobierno Kirchner oculta mostrar y/o informar la Deuda no Registrada, a la vez que soslaya la verdadera gravedad del cuadro de situación del endeudamiento público, está escondiendo “su propia Deuda”.
Buenos Aires, 31.7.2011

NOTAS:

(1) Ver H. Giuliano: El aumento de la Deuda Pública (4.7.11), La Deuda Pública Nacional de la Argentina (16.4.11) y Alerta Amarilla sobre la Deuda Pública (9.2.11).

(2) MD significa Millones de Dólares, así como M$ Millones de Pesos. En ambos casos las cifras se muestran siempre con redondeo, de modo que puede haber algunas diferencias mínimas entre totales y sumatoria de importes.

(3) Ver J. Llorens: Al César lo que es del César o las formas proteicas de la Deuda (Diciembre del 2011).

(4) A Precio de Cotización en Bolsa las ULPBI tienen hoy un Valor de Mercado de aproximadamente 11.000 MD.

(5) Esto es Deuda sólo en cabeza del Estado Central: no están comprendidos en este total la Deuda Cuasi-Fiscal del Banco Central (BCRA), la Deuda consolidada de Provincias y Municipios, ni la deuda de Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios. Ni mucho menos las Deudas Contingentes por Juicios contra el Estado.

martes, 17 de mayo de 2011

DEBILITAMIENTO DEL BANCO CENTRAL

 
La debilidad financiera de una entidad se caracteriza por la baja del valor de sus activos, el aumento del peso de sus pasivos y/o la distribución de utilidades superiores a las reales.
 El objeto de este breve trabajo es analizar si un proceso de este tipo se está dando hoy en día - de hecho - con respecto al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a través de la Deuda Intra-Estado creciente del Banco con la Tesorería Nacional.
  
LA CALIDAD DE LOS ACTIVOS.

Actualmente el BCRA tiene en su Activo Reservas Internacionales por unos 52.000 Millones de Dólares (MD) y Títulos Públicos en cartera por 31.000 MD que, si le sumamos los Adelantos Transitorios al Gobierno Nacional - por otros 11.000 MD - nos da unos 42.000 MD puestos en papeles del Estado.
 Todas las cifras están aquí expresadas con redondeo y tomadas o estimadas a mediados de Abril del corriente año (2011).
 La mayoría de los Títulos Públicos que tiene el BCRA están constituidos por Letras Intransferibles emitidas por la Tesorería a cambio del préstamo de Reservas Internacionales que se usan para pagar Deuda Externa.
 Estas letras suman unos 25.700 MD: 9.530 MD tienen fecha de vencimiento en el 2016 y el importe corresponde al pago efectuado al FMI a principios de Enero de 2006; mientras que el resto – 16.200 MD - son letras emitidas para integrar los denominados Fondos de Desendeudamiento Público creados en 2010 y 2011, que tienen vencimiento también a 10 años (2020 y 2021 respectivamente).
 Las letras devengan un rendimiento equivalente a la colocación de las Reservas Internacionales en el exterior – rendimiento que se dice estaría actualmente entre el 0.5 y menos del 1.0 % anual – con tope Tasa LIBO menos un punto porcentual.
 Como la LIBOR (Tasa Interbancaria mayorista de Londres) está hoy a 0.74 %, esto quiere decir que las Letras Intransferibles tendrían hoy una rentabilidad negativa para el BCRA.
 Sin considerar aquí que – como se verá enseguida – las reservas que el BCRA presta al Tesoro en la práctica son compradas con deuda (Lebac/Nobac) por la que se paga en promedio un 13 %. Es un 13 % en moneda local que, dada la estabilidad del tipo de cambio, equivale a una misma tasa en dólares.
 Pero, volviendo al tema de la cartera de títulos, lo cierto es que el BCRA tiene una importante masa de créditos a su favor contra la Tesorería Nacional que conlleva un riesgo de cobrabilidad porque la capacidad de repago de estos títulos no está demostrada en ninguna parte y se trata de obligaciones que deberá cubrir no la actual sino futuras administraciones de Gobierno.
 Una reflexión análoga vale para el caso de los Adelantos Transitorios al Tesoro.
 Estos instrumentos de financiación al Gobierno son actualmente del orden de los 11.000 MD. Aunque se trata, por definición, de préstamos a corto plazo (un año) el Ministerio de Economía los renueva continuamente a su vencimiento, de manera que han devenido así un monto de deuda permanente y no cancelado porque está sujeto a una constante novación de deuda.
 La Carta Orgánica del BCRA – Ley 24.144 – en su Artículo 20 fija un tope o máximo para estos anticipos del equivalente al 12 % de la Base Monetaria – que hoy es de unos 170.000 M$ (algo menos de 42.000 MD) - pero a los efectos de este tope legal no se computan los anticipos dados al gobierno para el pago a Organismos Multilaterales de Crédito (7.000 MD), de modo que el parámetro no está formalmente excedido (3.700 MD, que son el 9 %). El importe completo de deuda del Gobierno con el Banco Central por este concepto, sin embargo, es muy alto.
 Cabe recordar, por otra parte, que el Artículo 19 (Inciso a) de la Ley 24.144 prohíbe al BCRA conceder préstamos al Gobierno Nacional – salvo los Adelantos citados y por el tope establecido – de modo que toda la cartera de títulos acumulada en el Activo del BCRA (que ha sido autorizada por Decretos del Poder Ejecutivo y no por Leyes del Congreso) se encuentra así en transgresión con la Carta Orgánica del Banco.
 Entonces, al problema cuantitativo se suma el problema normativo en la Deuda intra-Estado del Tesoro con el Banco Central. Además del aspecto técnico financiero-contable, ya que cuando el BCRA presta Reservas al Gobierno efectúa operaciones permutativas del Activo, porque baja sus disponibilidades de divisas y aumenta los créditos con el Tesoro.
 Ésta es la razón central por la que puede afirmarse que la calidad de los Activos que tiene hoy el BCRA es más baja debido a la existencia de una masa creciente de Títulos Públicos en cartera.

 LA DEUDA CUASI-FISCAL.

Después de la Base Monetaria (circulación monetaria más cuentas corrientes en pesos), que suma unos 170.000 Millones de Pesos (M$) - equivalentes a 41.400 MD – y a la que debiera agregarse las cuentas corrientes en moneda extranjera (por otros 9.000 MD), el pasivo más importante del BCRA es el stock de Letras y Notas que el Banco coloca para absorber o esterilizar la gran mayoría de los pesos que emite para comprar divisas que pasan a formar parte de las Reservas Internacionales.
 El monto de estas Lebac y Nobac está hoy en el orden de los 100.000 M$ - equivalente a unos 25.000 MD – y su tendencia es creciente.
 Estos títulos del BCRA son pasivos de corto y/o muy mediano plazo – van desde los 70 hasta los 1.000 días según los casos – y se licitan todas las semanas siendo que, a medida que van venciendo, se renuevan en su totalidad e incorporan nuevos importes de deuda.
 Las Lebac pagan una tasa de interés promedio implícita del 13 % (porque se toma por diferencia de precios) mientras que las Nobac abonan tasa Badlar Bancos Privados (que es más alta que la Badlar Total). Esta Badlar está hoy en algo más del 11 % anual y el BCRA paga además un spread o sobretasa sobre la misma que va entre 0.75 y 3.0 puntos porcentuales según los plazos, es decir, una tasa de interés total que puede estar entre un 12 y un 14 % anual.
 Tal es el costo financiero de la Política de Acumulación de Reservas del BCRA y de sus préstamos al Gobierno Central, dado el pago de servicios de la Deuda cuasi-fiscal constituido por letras y notas del Banco; a lo que debiera sumarse también el Lucro Cesante derivado del préstamo de reservas al Tesoro que, como vimos, se da a tasa cero o negativa para el Banco Central.
 Con el agravante que la exposición financiera del BCRA va en aumento en la medida que existe un fuerte descalce entre estos pasivos de corto plazo por Lebac/Nobac (25.000 MD) y los activos por Títulos Públicos en cartera, que son de largo plazo (31.000 MD).
 Esto hace, por otra parte, que el BCRA se encuentre además en una posición muy vulnerable frente al oligopolio de bancos locales tomadores de letras, que todas las semanas lo tienen en vilo por la opción de pasar por el “escritorio” a renovar los vencimientos o pasar por “ventanilla” a retirarlas en efectivo.

 LAS UTILIDADES DEL BCRA.

Durante el Ejercicio 2010 el Banco Central distribuyó ganancias muy altas como producto de sus resultados del año 2009: 23.500 M$ en total.
 De este importe, el Directorio decidió girar al Tesoro 19.500 M$ y capitalizar los 4.000 M$ restantes.
 Para el corriente año (2011) los márgenes resultantes del 2010 no serían tan elevados porque se estiman utilidades menores del BCRA - que pueden incluso reducirse a la mitad - pero la estructura o composición de Activos y Pasivos del Banco no presentaría cambios sustanciales a los fines de análisis.
 Por lo tanto, la probabilidad cierta que el BCRA siga girando altas ganancias al Tesoro se mantiene vigente y es parte relevante de los fondos de la Deuda Intra-Estado que sirven para sostener el Superávit Fiscal del Gobierno Central.
 En función de las explicaciones precedentes, sin embargo, se abre un serio interrogante acerca de estos elevados niveles de ganancia que el Banco Central está girando actualmente a la Tesorería ya que aquí se presentan por lo menos tres puntos muy discutibles:

1.     Gran parte de las utilidades del Banco – como ya se viene señalando desde hace tiempo - no son genuinas, estrictamente hablando, porque no derivan de su operatoria sino son producto coyuntural de diferencias positivas de cambio y de valorización de Bonos del Estado.

2.     Los Títulos Públicos en cartera, que son de largo plazo, tienen un rendimiento casi nulo y conllevan un riesgo cierto de cobrabilidad, conforman una alta proporción del Activo.

3.     Las Lebac/Nobac, que son pasivos de corto plazo renovados en forma continua y creciente, y que pagan tasas de interés muy caras,  configuran una parte cada vez más elevada del Pasivo.

En consecuencia, la transferencia de utilidades en gran escala que el BCRA está efectuando hoy en día a la Tesorería Nacional es pasible de una grave pregunta: está el Banco distribuyendo ganancias contables que son superiores a las reales? (**)
 Y, consecuentemente: una situación de este tipo – tal como está en curso - no implica, de hecho, un peligro cierto de exposición financiera para el BCRA?
 La combinación de una baja en la calidad de parte del Activo (los Títulos Públicos en cartera) con un rápido acrecentamiento de letras y notas del Pasivo, que son – como hemos dicho - obligaciones de corto plazo y pagan altos servicios de deuda, estaría mostrando que el Patrimonio Neto del BCRA efectivo o real es menor que su saldo contable.
 Y estaría indicando, además, que las bases de cálculo sobre las que luego se determina la distribución de utilidades son artificialmente altas.
 De esto se deriva que las ganancias del BCRA que se giran al Tesoro serían así desproporcionadamente más altas que las que debieran remitirse. 
 Con el detalle no menor que este giro de utilidades constituye uno de los rubros de ingresos relevantes que el Gobierno utiliza para cubrir con recursos extra-ordinarios su Déficit Fiscal.
 Se trata de una parte importante dentro del capítulo clave de las transferencias y deudas intra-sector público que se está dando hoy en la Argentina como método de cobertura de las finanzas oficiales pero también como riesgo cierto de desfinanciamiento del Estado.


Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 11.5.2011.

(*) El presente artículo del autor es el mismo que fue distribuido con fecha 10.5.11 pero con tres modificaciones puntuales de redacción:

1.     La palabra vaciamiento del título, usada como símil gráfico o figurativo, ha sido reemplazada por debilitamiento, que refleja en forma más técnica u objetiva lo que se desea expresar.

2.     El primer párrafo fue modificado entonces en consonancia con el nuevo título.

3.     Se agregó una Nota Aclaratoria – que se transcribe a continuación – en línea con la observación sobre la distribución de utilidades.


(**) NOTA ACLARATORIA:

La idea de ganancias reales contrapuesta a la de ganancias contables constituye una diferenciación personal hecha para resaltar la diferencia existente con el real estado de situación financiera del BCRA, dado el carácter coyuntural de las mismas y su verdadero cuadro de Liquidez y Solvencia.
 Las utilidades que distribuye el BCRA formalmente son legales: el Banco está autorizado a realizarlas. Sin embargo aquí pudiera presentarse un problema según el concepto de Utilidades liquidas y realizadas ya que se trataría de utilidades realizadas pero no liquidas, en el sentido que son producto de utilidades contables y no físicas (por ingreso de dinero), dado que son resultados por tenencia. Ese dinero no pre-existe como Disponibilidades del BCRA sino que el Banco lo va a emitir para transferírselo al Tesoro.
 Técnicamente, por ende, para referirnos al cuadro financiero del BCRA habría que hablar de peligro de desfinanciamiento o debilitamiento del BCRA, a los efectos de advertir el peligro de una situación que se está dando en los hechos.