martes, 16 de julio de 2019

LA TRAMPA DEL NACIONALISMO ADAPTADO A ISRAEL



El Brexit, las reiteradas crisis económicas y políticas a que se enfrentan los países miembros de la Unión Europea y la elección de Donald Trump son síntomas anticipados del fallecimiento de la globalización que, de manera natural, están creando espacio para un resurgimiento con fuerza en Occidente de la idea de nación.
En un artículo del 14 de noviembre de 2016, titulado «La elección de Trump: ¿Muerte de la globalización y renacimiento de la nación?»1, anunciaba yo que la elección del proteccionista y aislacionista Donald Trump a la cabeza de Estados Unidos indicaba un giro ideológico de primer orden que acabaría afectando, de una manera u otra, a la realidad material, dada la interdependencia de las estructuras y de la ideología latente en ellas, y añadía que la ventana histórica de oportunidad que se acababa de abrir daba a Europa un margen de maniobra que podría permitir al continente emanciparse de la tutela estadounidense y reorientar su política.
Emití esta hipótesis partiendo del hecho de que los Estados Unidos son la vanguardia ideológica y política del mundo occidental contemporáneo, por estar en el centro de la producción «cultural» de Occidente.
Si el presidente de EE. UU., Donald Trump, es partidario del desmantelamiento de la Unión Europea (e incluso de la OTAN), no es sólo para favorecer su política relativamente aislacionista —Trump sugirió en abril de 2018 al presidente de Francia, Emmanuel Macron, abandonar la UE2—, sino sobre todo porque la oligarquía judía y angloestadounidense ha tomado nota del renacimiento en Europa de la idea de nación, en un contexto de descomposición de la Unión Europea.
Hoy en día, el peligro para Europa no es el ascenso del populismo y el nacionalismo, sino más bien que se haga Israel con el control de esas corrientes. En este análisis se expone cómo el Estado hebreo trata, a través de sus agentes en EE. UU. y Europa, de desviar la ola soberanista que se abate sobre el Viejo Continente y aprovecharse de ella.
¿Hacia el fin de la Unión Europea ?
Se cae de a poco
La primera grieta ideológica abierta en la construcción mundialista fue el Brexit, en junio de 2016. En un artículo mío del 26 de ese mismo mes3, se planteaba la cuestión: «¿Creará un efecto dominó la salida de Gran Bretaña de la Unión?».
La oligarquía parecía entonces comenzar a entrar en pánico. George Soros había declarado —por no decir amenazado con— que, en caso de Brexit, los británicos saldrían de él más pobres4 (hay que recordar que el financiero judeoestadounidense se enriqueció de modo notable en 1992 especulando contra la divisa británica). Además, la bolsa de Londres había caído con el anuncio del resultado de las urnas. Pero, en sí misma, la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea no tiene consecuencias directas, ya que Londres no estaba en la UE más que a medias: no se ha adherido ni al euro ni al espacio de Schengen. Sin embargo, como explicaba yo, el temor que mostraban los oligarcas y los europeístas al mando se debía a lo que podía inspirar el Brexit a los demás pueblos de Europa. Yo preveía un efecto dominó que se extendería por toda Europa, provocando en el futuro la salida del euro y de la Unión de un país importante de Europa, como Francia o Italia.

El caso italiano
Ya en 2012, en un artículo publicado en el Daily Telegraph5, el gran reportero británico Ambrose Evans-Pritchard explicaba en sustancia que el euro era la principal debilidad de Italia. Lo argumentaba con cifras que no mienten: en términos de ingresos per cápita, Italia es más rica que Alemania, con una riqueza privada que asciende a 9 billones de euros. Tiene además el mayor superávit primario presupuestario del G7, y su deuda pública y privada, del 265 % del PNB, es inferior a las de Francia, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y Japón.
Andrew Robert, del Royal Bank of Scotland, explicaba por su parte:
«Los italianos tienen un sector exportador muy dinámico y superávit primario. Si hay un país en la Unión Económica y Monetaria (UEM) que se beneficiaría de salir del euro es, evidentemente, Italia».
Una simulación del Bank of America ha concluido que Italia ganaría más que los demás miembros de la UEM liberándose y restaurando su control soberano sobre su política.
Evans-Pritchard apuntaba a Mario Monti, el hombre del banco judío estadounidense Goldman Sachs (del que ha sido consultor) y entonces presidente del Consejo de Ministros italiano (de 2011 a 2013). El reportero explicaba:
«Roma posee un puñado de bazas, pero el gran obstáculo es su primer ministro, Mario Monti, colocado a la cabeza de un equipo de tecnócratas en el golpe de Estado de noviembre de 2011 por la canciller alemana Angela Merkel y el Banco Central Europeo, entre aplausos de la clase mediática y política.
Monti es quizá un caballero europeo, pero es también un pope del proyecto de la Unión Europea y un actor clave de la pertenencia de Italia al euro. Cuanto antes se vaya, antes dejará Italia de deslizarse hacia la depresión crónica».
La política de austeridad que aplicó Monti estaba totalmente injustificada: una fiscalidad del 3,2 % del PNB en 2012 y del 4,9 % en 2013, lo que ha conducido a una contracción de la economía y a un aumento del tipo de interés de la deuda. ¿El resultado de esta política? Una tasa de desempleo que en 2015 ha alcanzado el 11,9 %.
Ambrose Evans-Pritchard predecía:
«Sería sorprendente que los electores italianos toleren esta debacle por mucho tiempo».
En fechas más recientes, el economista estadounidense (y antiguo economista jefe del Banco Mundial) Joseph Stigliz predecía al diario alemán Die Welt6, en una entrevista del 5 de octubre de 2016:
«A menos de dos meses del referendo constitucional, crucial tanto para Italia como para Matteo Renzi (presidente del Consejo de Ministros italiano de 2014 al 12 de diciembre de 2016), se multiplican las señales de alarma por un posible “Italexit” que podría ser el acontecimiento cataclísmico que pulverice la Unión Europea».
Y precisaba: «Hay que estar preparados para que, en los próximos años, Italia abandone la zona euro. Los principales factores económicos responsables de esa debacle son Alemania y su política de austeridad, así como la moneda única, el euro7».
Una etapa decisiva, probablemente conducente a esa esperada salida del euro, se franqueó en mayo de 2018 con la llegada al poder de la coalición de los dos partidos antisistema: el Movimiento 5 Estrellas y la Liga.
Aparte de las reacciones hostiles de la prensa europea occidental a ese gobierno de coalición, la agencia de calificación angloestadounidense Fitch Rating rebajó (al igual que sus congéneres Standard & Poor’s y Moody’s), el 31 de agosto de 2018, la nota BBB de la deuda soberana de largo plazo de Italia acompañándola de una perspectiva «negativa», frente a la «estable» que tenía antes8.
La calificadora dice esperar un relajamiento de la «disciplina presupuestaria» —concepto por el que hay que entender «austeridad económica conducente a un empobrecimiento de la población»—. Lo que se reprocha al nuevo Gobierno italiano es que quiera sacar adelante un programa de revitalización económica mediante una bajada de impuestos acompañada de aumentos de gastos sociales.
Las agencias de calificación no son otra cosa que un arma retorcida del sistema financiero internacional, que incrementa así los tipos de interés de los préstamos de los países a los que quieren castigar y poner de rodillas.
En la actualidad, en la zona euro sólo Grecia pide prestado a un tipo más caro que Italia, con préstamos a 10 años negociados al 4,29 % el 30 de agosto de 2018.
Un detalle interesante: el diario Corriere della Sera ha publicado que el presidente de EE. UU., Donald Trump, «parece haber ofrecido a Italia ayuda de los Estados Unidos para financiar la deuda del año que viene», oferta que se habría hecho durante la visita a Washington de principios de agosto del jefe del Gobierno italiano, Giuseppe Conte.
La visita a Pekín —de finales de agosto— del ministro italiano de Economía ha despertado por otra parte numerosas conjeturas sobre una posible petición a los chinos de ayuda financiera9. Si la información se confirma, esto apuntaría a una voluntad del Gobierno italiano de liberarse de la influencia geopolítica angloestadounidense.
Todo esto no puede sino conducir a Italia a una ineluctable salida del euro. En julio de 2018, otro economista, Charles Gave, afirmaba con seguridad:
«Italia va a salir del euro, y lo va a hacer porque (los dirigentes italianos) van a llegar rápidamente a la conclusión de que no pueden salir adelante si comparten tipos de interés fijos con Alemania. Así que, ¿qué va a pasar en Italia? Los dos partidos del poder van a pedir cosas que la Europa de Bruselas no puede aceptar. Vamos directos a un choque. En ese momento, el Gobierno italiano dimitirá y convocará nuevas elecciones y, entonces, es probable que haya un solo candidato por los dos partidos del poder… Y se harán con el 90 % del Parlamento»10.
Dese 2012, los analistas y observadores citados (entre otros) llegan a la misma conclusión: Italia saldrá del euro y la moneda única explotará.
Es por tanto inconcebible que las altas instancias del sistema oligárquico occidental no hayan previsto estos acontecimientos.
El plan b de la oligarquía euroatlantista
La cuestión que se plantea hoy día a propósito del porvenir de la Unión Europea con la salida italiana del euro se planteaba ya en el momento del Brexit, en junio de 2016.
Al día siguiente del Brexit se oyó a responsables políticos declarar, como Manuel Valls, que era «el momento de ser digno de los padres fundadores, de refundar una nueva Europa»11.
El mismo año, en noviembre de 2016, Hubert Védrine —ministro (francés) de Asuntos Exteriores de 1997 a 2002—, que goza de cierto crédito político y de una imagen de soberanista demócrata, publicó un libro de título explícito, ¡Salvar Europa!, en el que propone una renovación de la Unión Europea para «preservar la soberanía de las naciones».
Salvar la Unión Europea y preservar la soberanía de las naciones: una contradicción política irresoluble.
Vedrine interpreta el pánico oligárquico
«La nación renace, finjamos que lo hemos impulsado nosotros»; he aquí como podría resumirse la actitud de los defensores del sistema frente a la ineluctable descomposición de la Unión Europea y el renacimiento de la idea de nación.
La estrategia propuesta por Hubert Védrine a las élites, ya en 2016, a resultas del Brexit, es la siguiente: una reconciliación con los pueblos para salvar el proyecto europeo y protegerse frente a la cólera creciente.
En su libro ¡Salvar Europa!, publicado en noviembre de 2016 por la editorial Liana Lévi, Védrine proponía un plan, una estrategia consistente en reconciliarse con los pueblos para salvar el proyecto europeo y evitar inevitables represalias de la parte baja de la sociedad, por una cólera que se acumula y que se traduce por «insurrecciones electorales»12.
Hubert Védrine daba así la voz de alarma:
«El populismo es la reacción violenta de los pueblos que se sienten abandonados y despreciados (…). Hay que comprender las causas del populismo y tratar de desactivarlas, proporcionar una respuesta razonable para canalizar esas reivindicaciones, que de lo contrario adoptarán formas extremas. Pero si el sistema europeo mantiene su incapacidad de escuchar esas demandas y de reformarse consecuentemente, todo puede suceder.
El riesgo de divorcio viene de lejos. La toma de conciencia, para mí, fue la bajísima puntuación del sí en el resultado del plebiscito de Mastrique. Más adelante, hace ya quince años, en una reunión del Consejo Europeo en Laaken, ¡se reconocía ya que algunos ciudadanos europeos tenían la impresión de que su identidad se veía amenazada por la construcción europea!
Mi ensayo ¡Salvar Europa! es una llamada a reconciliar a los pueblos con Europa.
Para ello, hace falta una revolución mental de las élites que han querido hacer Europa desde arriba y a marchas forzadas. Reflexionemos sobre lo que ha dicho recientemente Wolfgang Schäuble: «Se está haciendo difícil no tener en cuenta nunca a los pueblos».
Los jefes de Estado deben por tanto lanzar una iniciativa espectacular. Hay que mostrar al pueblo que se le ha oído y, para eso, hacer una pausa; organizar una conferencia refundadora que empezaría sin las instituciones europeas (Comisión, Parlamento, Tribunal de Justicia), con una declaración solemne que afirmaría, en esencia, que vamos a dejar de ser una factoría burocrática y que nuestro objetivo principal va a ser garantizar la supervivencia del modo de vida europeo en el mundo. Se distinguiría mejor lo que debe tratarse a nivel europeo y lo que pertenece todavía —o pertenecerá de nuevo— a la soberanía de los Estados miembros. Estos preparativos permitirían organizar a continuación un nuevo referéndum, a la vez, en todos los países que aceptaran este proceso de relegitimación»13.
Jacques Attali, que se ve que ha recibido bien el mensaje de alerta enviado por Védrine, ha acabado corrigiendo su texto mundialista para adaptarlo al contexto actual.
Jacques Attali actualiza su estrategia
El 8 de julio de 2018, el Cercle des économistes organizó una conferencia titulada ¿Hacia un choque de nacionalismos?, a la que se invitó, entre otros, a Jacques Attali y a Mario Monti. La conferencia se organizó para responder a la inquietud de las élites, que ven «la construcción europea amenazada por el retorno del sentimiento de preferencia nacional»14.
Este pánico se reflejó en las declaraciones de Attali en la conferencia, que contrastaban con el ideal mundialista y de erradicación de las identidades que él preconiza desde hace décadas. Esto es lo que propuso:
Attali o la voz de la élite globalista
«No hay que dejar la nación a los nacionalistas (…) La nación es el corazón de las cosas (…) Creo que la francofonía debería ser un espacio tan integrado y tan potente políticamente como la Unión Europea. Se puede pertenecer a dos conjuntos estructurados».
Terminó su razonamiento talmúdico (su pilpul) con una contradicción en los propios términos:
«La nación no es un obstáculo a la globalización».
Pero es que la globalización tiene como principio la destrucción de las naciones o, al menos, la transferencia de su soberanía (política, jurídica, monetaria y militar) a instituciones supranacionales.
La globalización consiste, en definitiva, en hacer de la nación una cáscara vaciada de su substancia.
Israel y la Unión Europea en ruptura
El 11 de diciembre de 2017, la jefa de la política exterior de la UE, Federica Mogherini, recibió al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en la sede del Consejo Europeo, si bien rechazó en nombre de los Estados miembros el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado hebreo. En el mismo día, Netanyahu se reunió con los 28 ministros de Asuntos Extranjeros de la Unión Europea para una discusión en la que el premier israelí trató de ablandar la posición de la UE sobre el expansionismo de Israel en perjuicio de los palestinos. Pero se ve que a los europeos no los convenció el arrogante Bibi, que a causa de este revés anuló en el último momento una reunión programada con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker15.
Comentando este incidente, una fuente diplomática declaró al diario Times of Israel:
Con la UE el horno no está para bollos
«Netanyahu tiene la sensación de que es una causa perdida. Estamos en una crisis muy profunda. Es una crisis real, de verdad, y si las cosas no cambian vamos a estrellarnos muy rápidamente contra la pared».
La crisis alcanzó ya un pico en 2015, cuando la UE decidió etiquetar los productos procedentes de las implantaciones coloniales israelíes. A todo ello se ha añadido, en 2018, el rechazo de Bruselas a alinearse sobre la decisión estadounidense de retirarse del acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
Los ministros israelíes, furiosos, multiplican desde entonces los ataques a la UE, a la que acusan de financiar el boicot a Israel y a organizaciones vinculadas a grupos terroristas.
En relación con esto, el diplomático israelí citado anteriormente decía:
«La UE defiende aún con ahínco el acuerdo sobre el programa nuclear iraní, que nosotros consideramos una amenaza existencial. ¿Cómo se supone que debemos tratarla?»
La crisis que atraviesa la Unión Europea y las tensiones en las relaciones diplomáticas entre Tel Aviv y Bruselas llevan a los dirigentes israelíes a optar, obviamente, por preferir acuerdos bilaterales con Estados miembros de manera individual.
El reposicionamiento israelí ante el resurgimiento del nacionalismo europeo
En la fase histórica actual, que tiende hacia un regreso a las naciones, Israel se ha reposicionado para acompañar la ola populista en Estados Unidos y en Europa. Más aun, el Estado hebreo trata de lanzar una OPA sobre el soberanismo que renace en el Viejo Continente, que desafía a la Unión Europea.
La maniobra de apropiación comenzó ya en 2016, como veremos más adelante.
Este proceso de apropiación está hoy en un estadio avanzado, en particular con un libro escrito por el periodista israelí Anshel Pfeffer, corresponsal de The Economist y editorialista en el diario israelí Haaretz. El texto, titulado Bibi, es una biografía favorable a Netanyahu, a quien Pfeffer da en su retrato los rasgos de un hombre cultivado, visionario brillante, líder mundial y ejemplo al que seguirían dirigentes como Orbán, Trump y Putin16.
En una entrevista con el diario Libération —titulada «Para Trump, Putin, Orbán y demás, Netanyahu es como un patriarca»17—, el periodista israelí trata de hacernos creer que:
«Para Trump, Orbán, Salvini, Duterte, Abe e, incluso, Modi y Putin —toda una generación de líderes que ponen en entredicho el modelo progresista occidental basado en el respeto de los derechos humanos—, Netanyahu hace las veces de patriarca, de modelo. Ellos se dicen: «Este tipo está en el cargo desde hace muchísimo tiempo, ganando elecciones una tras otra y haciendo lo que siempre hemos querido hacer, decirle a la izquierda y a los medios de comunicación que se vayan a la mierda». La consecuencia es que, en el club de los grandes de este mundo, los dirigentes del tipo de Macron y Merkel quedan en minoría. Es más difícil que nunca ejercer influencia sobre Netanyahu…».
El objetivo de la maniobra es enganchar al vagón israelí a las naciones occidentales que tratan de emanciparse de las estructuras mundialistas (Unión Europea, OTAN…), en un momento en que Netanyahu y su país están cada vez más aislados diplomáticamente y en dificultades sobre el plano geopolítico, dada la derrota casi total de los grupos terroristas en Siria e Irak, y la presencia del Ejército iraní y de Hizbulah en la frontera israelí.
Biby y Bannon: Sionismo cristiano
Pero esta apropiación de la ola populista europea no puede hacerla Israel solo. El estudio de la historia de las comunidades judías muestra que, desde la Antigüedad, sus élites han utilizado a terceros, a intermediarios, para realizar su proyecto escatológico, y que esta estrategia se usa también en el corto plazo para tomar el poder político y económico18.

Soros/Bannon : oposición controlada
En un artículo del 7 de agosto de 2018 titulado «Los milmillonarios estadounidenses se enfrentan por el control político de Europa»19, Eric Zuesse señala:
«Se está preparando una competición por el control político de Europa entre dos campos estadounidenses: uno dirigido por Soros, establecido hace mucho tiempo, y otro creado por Steve Bannon, antiguo director de campaña de Donald Trump. Soros ha dirigido durante tiempo el control de Europa por los milmillonarios progresistas estadounidenses, y ahora Bannon está organizando un equipo de milmillonarios conservadores estadounidenses para arrancar ese control a los milmillonarios progresistas».
El 20 de julio de 2018, el portal estadounidense The Daily Beast se hizo eco de esta competición entre Soros y Bannon por el control de Europa, informándonos de que Soros había «donado 32.000 millones de dólares a causas progresistas», mientras que Bannon se instalaba en Europa para crear The Movement, una «fundación populista, para rivalizar con Georges Soros y desencadenar una revuelta de derechas por todo el continente».
Entrevistado por el Daily Beast, Bannon declaraba que estaba creando una fundación en Europa llamada The Movement, de la que espera que lleve a cabo una revuelta populista de derechas por todo el continente a partir de las elecciones al Parlamento europeo de la primavera de 201920.
Bannon estaría así en misión en el continente europeo para dirigir a los partidos políticos populistas y antisistema de Europa en una lucha final contra el mundialismo.
Desde el primer trimestre de 2018, Bannon estuvo dando la vuelta a Europa para coordinar a los partidos populistas de cara a las próximas elecciones europeas. En su gran gira, pasó por Italia, Suiza y Alemania (para encontrar a la derecha alternativa).
En marzo de 2018, acudió al congreso del Frente Nacional, donde se reunió con Marine Le Pen, ocasión en la que declaró sobre [su sobrina], Marion-Maréchal: «No es solo una estrella en ascenso en Francia, es una de las personas más impresionantes del mundo21» —una manera de explicar a su tía Marine que la oligarquía a la que él representa en Europa le ordena de hacer el favor de apartarse en beneficio de Marion—.
A Bannon se lo presenta como una suerte de filántropo de derechas, nacionalista, opuesto al filántropo liberal e internacionalista Soros, pero quien ha estudiado la historia de la relación dialéctica entre capitalismo y comunismo verá sin dificultad en esta lucha entre las redes de Soros y las representadas por Bannon una oposición controlada.

Bannon:la guerra a Soros
¿Quién es Steve Bannon?
Bannon es un antiguo oficial de inteligencia de la Marina de EE. UU. que desarrolló una gran carrera en las finanzas, en particular en el banco judío estadounidense Goldman Sachs, para después acabar en el cine y en la televisión22.
Ha sido presidente ejecutivo (de 2012 a 2016 y, luego, del 18 de agosto de 2017 al 9 de enero de 2018) del medio estadounidense Breitbart News, que aspira, al parecer, «a reemplazar a Fox News23».
Medio de la alt-right (derecha alternativa), Breitbart se fundó en 2007 en Israel. Sobre este punto, el asesor estratégico André Archimbaud explica:
«Bannon relanzó Breitbart, concebido en Israel para los Estados Unidos con la bendición de Netanyahu, a fin de utilizar, en la derecha, los métodos disruptivos de la extrema izquierda».
Por otra parte, Breitbart lanzó el 17 de noviembre de 2015 la web Breitbart Jerusalén, que trata la actualidad israelí y de Oriente Próximo.

Bannon y el lobby proisraelí
Cuando, durante la campaña electoral de 2016, Steve Bannon (entonces director de campaña de Donald Trump) se vio acusado de antisemita, la Zionist Organization of America (ZOA) lo defendió.
En un comunicado publicado en su página en Internet, Morton A. Klein, presidente de la ZOA, declaró en respuesta a la Anti-Defamation League (ADL):

«Steve Bannon es un patriota estadounidense que defiende a Israel y que tiene una profunda empatía por el pueblo judío (…) El portal Breitbart News del Sr. Bannon lucha con valentía contra el odio al judío y a Israel (…).
¿Acaso los extraordinarios asesores proisraelíes de Trump, como Newt Gringrich, Rudy Giuliani, Mike Pence, Mike Huckabee, Sheldon Adelson y el yerno judío del Sr. Trump, Jared Kushner, o David Friedman y Jason Greenblatt permitirían a un antisemita y antiisraelí trabajar con ellos? ¿Acaso Ivanka Trump, convertida al judaísmo y cuyos hijos van a una escuela judía ortodoxa, permitiría a un antisemita trabajar con su padre?24».
La Anti-Defamation League, que acusó a Bannon de ser antisemita, es una organización judía americana fundada por la logia masónica judía B’nai B’rith (Hijos de la Alianza). Esta organización, equivalente estadounidense de la Liga Contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA) [francesa], tiene por misión «apoyar a los judíos frente a toda forma de antisemitismo y discriminación». En Francia se clasificaría a la ADL, que lucha contra la «extrema derecha», en la izquierda del espectro político.
En este juego de oposición controlada, los judíos liberales (de izquierda) demonizan a Bannon, mientras que los judíos conservadores (de derecha) lo apoyan y lo defienden. Es así como se marcan los bordes del camino y se mantiene bajo control a un peón que podría tener veleidades de independencia. Si a Steve Bannon se le ocurriese emanciparse, sus apoyos judíos de derecha lo echarían como pasto a la ADL y a los grandes medios de comunicación estadounidenses.
Bannon participó en noviembre de 2017 en la conferencia de la ZOA, en la que declaró:
«Yo no soy un moderado, soy un combatiente. Es por eso que estoy orgulloso de apoyar al Estado de Israel. Es por eso que estoy orgulloso de ser un sionista cristiano»25.
También aprovechó la ocasión para dar las gracias a Sheldon Adelson, quien «aconsejó y guió a Trump para superar el escándalo sexual» que lo afectó en plena campaña electoral. Adelson resulta ser también el principal financiador de la ZOA26.
Sheldon Adelson es un milmillonario judío de origen ucraniano. Es el rey de los casinos, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos. Es muy amigo de Benjamín Netanyahu y uno de los principales donadores del Partido Republicano y de la campaña de Trump: en 2016 dio 80 millones de dólares al partido y 25 millones a la campaña de Trump27.
Es una de las razones por las que Bannon se muestra tan agradecido:
«La victoria de Trump en la elección no se habría producido sin Sheldon Adelson».
Igualmente, en la conferencia de la organización judía sionista, Bannon habló contra el establishment y la «global class» (la hiperclase mundial):
«Estamos dirigiendo un movimiento de insurrección contra el establishment republicano, contra la clase mundial permanente de Washington».
Bannon se opone de palabra a la hiperclase… en una organización de la hiperclase; un poco como si un comisario político soviético hiciera declaraciones anticomunistas delante del Politburó.
Lógicamente, como informó el Times of Israel, «esa frase no fue recibida con aplausos por la mayoría de la asamblea judía»28, que debía de sentir que se estaba hablando de ella.
Sheldon Adelson no estaba presente en aquella conferencia en la que Bannon le rindió ese vibrante homenaje. Su ausencia se explica sin duda por una voluntad de no aparecer como apoyo de Bannon en el combate que este libra contra cargos electos republicanos.
Adelson: consejero y financista de Trump
El portal estadounidense Politico informó el 13 de noviembre de 2017 de que Sheldon Adelson no apoyaría a Bannon contra los republicanos en las elecciones de mitad de mandato (elecciones a las dos cámaras del Congreso) de 2018, que se celebrarán el 6 de noviembre29.
Desde entonces, Steve Bannon anda concentrado en el proyecto de coordinación de los partidos populistas europeos.
Israel, detrás de The Movement de Steve Bannon
The Movement fue fundado en Bruselas el 9 de enero de 201730 —poco antes de ocupar Bannon el cargo de consejero de presidente de Estados Unidos a partir del 20 de enero de 2017—por Steve Bannon y Mischaël Modrikamen, que hace de director ejecutivo31.
Modrikamen es un abogado y político belga que en noviembre de 2009 creó un partido político, el Partido Popular, situado a la derecha del sistema político, más bien proseguridad y antiinmigración, pero ultraliberal en el plano socioeconómico.
El vicepresidente del Partido Popular es Joël Rubinfeld, antiguo secretario general de las Amistades Belgoisraelíes y antiguo presidente (de 2007 a 2010) del Comité de Coordinación de las Organizaciones Judías de Bélgica (CCOJB)32. Es también miembro fundador y presidente de la Liga Belga contra el Antisemitismo, vicepresidente del Congreso Judío Europeo (EJC) en 2009 y 2010, y copresidente del Parlamento Judío Europeo (EJP) de 2012 a 201433. Existe por otra parte una foto de Joël Rubinfeld, con una gran sonrisa, al lado de Avigdor Liberman (actual ministro israelí de Defensa)34.
Pero volvamos al socio de Steve Bannon, el auténtico fundador de The Movement: Mischaël Modrikamen. De 2000 a 2003, presidió la Comunidad Israelita Liberal de Bélgica. En ese periodo, fue el abogado de la comunidad judía en las negociaciones sobre los bienes expoliados durante la ocupación (alemana de 1940 a 1945)35. Finalizadas las negociaciones, los bancos, las aseguradoras y el Estado belga abonaron más de 100 millones de euros a los supervivientes judíos de las deportaciones nazis36.
Un dato que señalo de pasada: el Sr. Modrikamen fue inculpado el 25 de marzo por falsificación y blanqueo37, en relación con la quiebra de la sociedad Donaldson, cuyo consejo de administración presidía.
Mischaël Modrikamen es un agente de Israel en Europa y un transmisor de la propaganda sionista.
En diciembre de 2016, participó en el International Leaders Summit de Jerusalén, donde fue recibido como presidente del Partido Popular, con su delegación, por el jefe del Consejo de Shomron (Samaria) y en la Kneset (el Parlamento israelí)38.
En esa ocasión, Modrikamen pronunció un discurso que atestigua bien de la estrategia sionista de apropiación de la ola populista europea:
«Se me trata de populista. No me molesta. El populismo es expresar lo que la gente ordinaria desea (…). Las élites no se dan cuenta de lo que está tomando forma a nivel mundial. El Brexit y Trump han señalado el camino. ¡Lo que hay en marcha es una verdadera revolución!
Somos ciudadanos del mundo y no rechazamos a nadie, pero vemos que a menudo no se nos respeta en nuestros países ni en el mundo. Esto nos da algo en común con Israel, a menudo criticado por gente que jamás han puesto los pies aquí y que se deja intoxicar por los medios occidentales. No, no es un país en guerra perpetua. Mucha gente vive y trabaja aquí con normalidad, tanto israelíes como palestinos. No se resume todo a la situación de Gaza. Tenemos mucho que aprender de este país, en la lucha contra el terrorismo, pero también en materia económica».
En esa cumbre, coorganizada y dirigida por Yasmine Dehaen —que casualmente es la esposa de Mischaël Modrikamen—, hubo participantes estadounidenses, belgas, indios, israelíes e ingleses. También estuvieron presentes partidos euroescépticos como el UKIP de Nigel Farage.
Recuerdo en este punto que el principal financiador del partido UKIP de Nigel Farage es Richard Desmond, un millonario judío inglés, propietario entre otros del diario Daily Express, de OK Magaziney de cadenas de televisión pornográficas. Señalemos también que daba apoyo financiero al Partido Laborista y, después, al Partido Conservador, antes de volverse hacia el partido de Farage, a fin de tomar el control de esa corriente de oposición. Nótese que Richard Desmond se mantuvo ambiguo en 2015 declarando que era partidario del referéndum, pero que no sabía si votaría a favor o en contra39.
La cumbre de Jerusalén fue la ocasión, para los participantes, de expresar su suspicacia respecto a la Unión Europea —en conformidad con el reposicionamiento israelí que he descrito antes—, según informó Didier Swysen (enviado especial a Jerusalén), que añadía: «Llamaron a respetar el Estado de derecho, demasiado maltratado a juicio de los oradores, inquietándose por la lucha contra el terrorismo y los flujos migratorios incontrolados, caballos de batalla del Partido Popular y de sus aliados europeos».
La cumbre terminó con la firma de la Declaración de Jerusalén, documento que, en palabras del Sr. Modrikamen:
«Reafirma el Estado de derecho, la libre empresa, los impuestos controlados, la defensa de los valores de la sociedad occidental y la lucha contra el islam radical».
Es por tanto en Jerusalén donde se ha elaborado oficialmente la nueva estrategia atribuida a Bannon; y esto, el mes anterior a la creación de The Movement: una estrategia que no busca emancipar a los pueblos de Europa, sino meterlos en el bolsillo de Israel.
Esta es la trampa tendida a los pueblos de Europa.
Youssef Hindi, 19 diciembre 2018

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REFERENCIAS
4 Valeurs Actuelles, Brexit : Georges Soros prédit l’appauvrissement « de la plupart des électeurs », 21/06/2016.
5 Ambrose Evans-Pritchard, « Mario Monti’s exit is only way to save Italy », 10/12/2012, Daily Telegraph.
11 Europe 1, Brexit : « révélateur d’un malaise trop longtemps ignoré au sein de l’UE », por Manuel Valls.
12 Le Monde, « Hubert Védrine : ‘‘L’ère des insurrections électorales’’ », 11/11/2016.
13 Le Figaro, « Hubert Védrine : ‘‘Après le coup de gong, que faire ?’’ », 12/13 novembre 2016.
18 Cf. Youssef Hindi, Occident & Islam – Tome II : Le paradoxe théologique du judaïsmeComment Yahvé usurpa la place de Dieu, 2018, Sigest, capítulo IV.
22 Cf. André Archimbaud, « Présent au congrès du Front national, Steve Bannon construit patiemment son International populiste », Boulevard Voltaire, 10/03/2018.
23 L’Observatoire du journalisme (OJIM), 15/09/2017.
39 Henry Mance, Ukip donor Richard Desmond unsure over EU exit, FT.com, 12/06/2016.

jueves, 11 de julio de 2019

EL PORNO CIPAYISMO DE FEDERICO ANDAHAZI


I. AGRAVIO ABSURDO A
JUAN MANUEL DE ROSAS


Cuando parecía agotado el repertorio de embustes y de maledicencias contra Juan Manuel de Rosas, elaborados por los cultores de una historia falsa, ya liberal o roja, pero contestes todos en el tributo a la mentira oficialmente subsidiada.

Cuando el paso largo y arduo de casi un siglo y medio después de la muerte del Caudillo, permitía abrigar la esperanza de que recayeran sobre él juicios más acordes con el decoro de las pasiones sofrenadas que con el oportunismo audaz de los iletrados.

Cuando se preveía, al fin, que las obscenidades rentadas de Rivera Indarte no hallarían discípulos sino tajantes críticos y racionales objetores, emerge de la nada, continuando a aquel unitario ladino y procaz, un sujeto indocto que lleva por nombre Federico Andahazi.

El figurón, siguiendo una línea escatológica que le ha dado buenos dividendos y mundanal prestigio, acaba de editar el volumen segundo de una “Historia sexual de los argentinos”, titulada impiadosamente “Argentina con pecado concebida”,para poner en evidencia, ab initio, que su pluma meteca conserva intacta la capacidad sacrílega.

Promoviendo aquí y acullá su novísimo panfleto, merced al beneplácito de los medios masivos con la lucrativa hojarasca de esta catadura, el Andahazi ha comparado a Juan Manuel de Rosas con el execrable Josef Fritzl, aquel degenerado incestuoso y homicida de Austria, condenado recientemente tras conocerse los pormenores de sus inenarrables perversiones. “Nos espantamos al conocer la noticia de este austríaco que tenía secuestrada a su hija” —dice el bestsellerista— “y nosotros tuvimos uno igual pero en el poder, en el gobierno” (Cfr. Alejandra Rey, Entrevista a Federico Andahazi, ADN Cultura, La Nación, 25-4-09, pág. 20). “Un tipo mantiene cautiva a una hija adoptiva, la viola y tiene seis hijos. Uno inmediatamente piensa en este personaje austríaco, pero estamos hablando de Juan Manuel de Rosas” (Cfr. Juan Manuel Bordón, Entrevista a Federico Andahazi, Clarín, 29-3-09).

La causa de tan inicua comparanza cree poder fundarla el antojadizo escriba en el mentado caso de Eugenia Castro, a quien describe como “hija adoptiva” de Rosas, “recluida y violada sistemáticamente”, sometida a destratos y humillaciones, y mantenida en la pobreza y sin educación. (Cfr. Alejandra Rey, Entrevista… etc, ibidem).



II. LA VERDAD SOBRE
EUGENIA CASTRO


La verdad histórica guarda austera distancia de este culebrón hediondo, y será bueno recordarla en prietas líneas. Eugenia Castro y su hermano Vicente fueron dados en tutoría a Rosas tras la muerte de su padre, el Coronel Juan Gregorio Castro, y la orfandad de madre en que ambos se hallaban. Ningún vínculo sanguíneo, familiar o parental unía al Restaurador con la joven. Los hermanos vivieron libremente alojados en el enorme predio de San Benito de Palermo, y con posterioridad a la muerte de Encarnación Ezcurra, hacia 1839, todo indica que el dueño de casa la tuvo a Eugenia por “querida”, engendrándole seis hijos según una versión, y siete según otras.

El ilegítimo amorío era un secreto a voces —desparramado adrede por la propaganda opositora— de modo que de oculto y prisionero tenía muy poco. Eugenia y sus hijos naturales eran vistos por los innúmeros y calificados visitantes del predio palermitano, compartía mesa, eventuales paseos y festejos, y así como fue consciente, voluntaria y consentida su relación con Rosas, podrá calificársela con todo derecho de pecaminosa, pero no de macabra, incestuosa, sanguinaria y sepulta bajo la tierra. Manuel Gálvez, por ejemplo, menciona la carta de salutación dirigida a Eugenia por un canónigo porteño. Algo difícil de llevar a cabo si la mujer hubiese estado sometida a un hermético y ruin cautiverio, como la desdichada hija de Fritzl.

Hay otros detalles de esta relación que impiden cualquier analogía indecente como la que ha trazado Andahazi con afán denigratorio. Rosas se ocupó de mantener, mejorar, administrar y ampliar la casa de Eugenia en el barrio de Concepción –operaciones todas de pública realización- y hasta cinco días después de la derrota de Caseros, con la meticulosidad ordenancista que le era proverbial, le entregó a Juan Nepomuceno Terrero los títulos de propiedad de la vivienda de la muchacha, $ 41.000 que le correspondían de los alquileres cobrados y $ 20.000 más pertenecientes a su hermano Vicente. La tragedia irrevocable se cernía sobre su futuro y sobre la patria entera, pero este hombre de singular capacidad reguladora se hizo de un tiempo para que todo aquello que le correspondiera a los Castro llegara a sus manos. Nada de cierto hay entonces en aquella calumnia —ahora remozada— que urdiera Antonio Dellepiane en 1955, cuando desde los antros de la Editorial Claridad pergeñara un suelto negando todo sentimiento paternal y protector en la conducta de Juan Manuel de Rosas.

Unas pocas cartas se intercambiaron Eugenia y Don Juan Manuel tras la caída de 1852. Rafael Calzada, en el tomo IV, capítulo XXVII de sus Cincuenta años de América. Notas Autobiográficas, de 1926, nos permite informarnos sobre su contendido. Obras posteriores, como la de María Sáenz Quesada, Las mujeres de Rosas, han sido más explícitas al respecto, aún sin tener intenciones laudatorias hacia el Dictador.

Sabemos así que Eugenia le manifiesta su lealtad, recuerdo y afecto al antiguo amante, la desazón en que se encontraba, las graves penurias por las que atravesaba, el destrato que padecía de parte de algunos, y “lo siempre bien recibida” que era “en la casa de la señora Ezcurra”. Sabemos asimismo que le obsequia al Restaurador con pañuelos bordados por alguna de las hijas naturales y un escapulario de la Virgen de las Mercedes. Sabemos, al fin, que se interesa “por su importante salud” y le desea “mil felicidades”, a la par que le solicita no ser olvidada y que le remita un retrato. El único regaño que le formula es por unos comentarios “quejosos” que le llegaron de parte de Doña Ignacia Cáneva.

Qué relación guarda todo esto con una mujer presuntamente esclavizada y violada incestuosamente, como quiere Andahazi, nunca se sabrá. Eugenia amaba a Rosas, y no se ha dicho nunca que éste fuera mujeriego, por lo que en la órbita inmoral del concubinato cabe deducir que él le guardó una excluyente correspondencia afectiva. Susana Bilbao, en su novela Amadísimo Patrón, que tampoco es una apología del Jefe de la Confederación, hace bien en sospechar que Eugenia no fue “una hembra destinada a parir, obedecer y servir”, porque no hubiera podido “alguien tan insignificante mantener durante doce años la atención de un hombre que por su riqueza, prestigio y belleza física hubiese podido elegir entre las mujeres más encumbradas de la nación sobre la cual ejercía un dominio absoluto”. Si no fue la Castro —ni debía serlo— la varona paradigmática de Encarnación Ezcurra, tampoco admite la lógica reducirla al papel de un lampazo, como la presenta Andahazi para acentuar la crueldad de su amante.

Rosas, por su parte, durante el doliente destierro, le remitió a Eugenia un puñado de cartas “muy expresivas y tiernas”,según él mismo las calificara. Le pide que lo acompañe en el exilio, junto con su prole, para mitigar entre ambos las comunes peripecias. Se disculpa por no haberle podido responder con antelación, “obligado por las circunstancias”, le aclara que dada la pobreza no puede remitirle dinero alguno, pero que si “la justicia del gobierno” le restituyera sus bienes, “entonces podría disponer tu venida con todos tus hijos”, como se lo solicitó después de aquel aciago 3 de febrero. También hay cartas cariñosas y unos menguados pesos para la hija Ángela, a la par que una lamentación por no poder remitir “algo bueno porque sigo pobre”. Entre “bendiciones”, “abrazos”, palabras cordiales y la aclaración de que “no me he casado”, las epístolas de Rosas cesan un día. Eugenia muere en 1876, y Ángela, su hija natural, apodada “El Soldadito”,recibe una larga misiva de pésame. En el Testamento, Don Juan Manuel dispone el dinero que ha de acordarse a todos los Castro, si alguna vez se le restituyeran los bienes que injustamente le fueron despojados.

La pregunta retórica es la misma que nos hacíamos antes. Qué tiene que ver todo esto con un depravado incestuoso, criminal y esclavista como Josef Fritzl , es algo que únicamente puede pasar por la calenturienta testa de Andahazi, probando una vez más el acierto de Croce: “en materia de historia cada uno prefiere lo que lleva adentro”. Acertaba Fermín Chávez cuando a propósito de este delicado tema denunciaba las “misturas que confunden al lector; misturas que pueden llegar a la infamia […] aprovechadas por apícaras y picarones”, devenidos en “nuevos José Mármol, quien después de todo se está quedando cortito y pusilánime” (Cfr. Fermín Chávez, Los hijos naturales de Rosas, en Revista del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, nº 35, Buenos Aires, 1994, pág. 82).



III. HÉROE PERO NO SANTO


Digamos las cosas como son. No hay dos morales, con una de las cuales habría que juzgar a los hombres corrientes y con otra a los próceres. En todo caso, más obligado está el egregio a dar constante ejemplo virtuoso ante la grey confiada. El sexto mandamiento nos alcanza a todos, y Rosas pecó grave y persistentemente contra él. Ni justificaciones ni atenuantes nos importa hilvanar aquí. Mucho menos retruécanos ingeniosos, como aquel de Anzoátegui, según el cual, “el héroe es el que puede sacarse cien hombres de encima; el santo, el que puede sacarse una mujer de abajo”. Si esto es cierto, y puede serlo, lamentamos que Rosas no haya sido santo, y en nada nos alegra su reiterada incontinencia. Tampoco es encomiable que aquellos hijos naturales no hayan sido reconocidos por su padre. Casi como una parábola trágica de la patria misma, hundida tras la derrota de Caseros, la tradición oral que se ha colado en el tema cuenta que de los varones que le dio Eugenia, uno murió en la Guerra del Paraguay, otro acabó pocero en Lomas de Zamora, y otro peón de estancia por los pagos de Tres Arroyos. La herencia de uno de nuestros mayores y mejores patricios, concluyó tumbada sobre la tierra, entre el anonimato y la orfandad. Con pena inmensa lo pensamos y lo escribimos.

Pero Rosas, el pecador, el de la carne débil y el instinto irrefragable, el de la falta sempiterna contra la castidad que asoló por igual en la historia a príncipes y mendigos, pontífices y súbditos, no es el monstruo incestuoso y homicida que irresponsablemente ha retratado Andahazi, propinándole un agravio cobarde, impropio de un caballero, y antes bien semejante en sustancia al que Don Quijote —en el capítulo LXVIII de la Segunda Parte— describe como connatural en “la extendida y gruñidora piara”.

Tampoco es Rosas un hombre que pueda ser acusado de mantener cautiva a esta mujer, que a su modo amó y fue amado por ella. Si Eugenia pasaba el grueso de las jornadas en las verdes extensiones de San Benito, no era ello señal de que el predio fuera su cárcel, o de que el sigilo del romance espurio la obligaba al encierro. Es que el mismo Rosas, después de la muerte de su esposa —esto es, cuando comienza su relación con Eugenia— se aisló totalmente en Palermo, apareciendo muy rara vez en público, y abandonando hasta esa costumbre de recorrer de madrugada la ciudad para tomarle el pulso. Así nos lo narra Lucio V. Mansilla en el capítulo XI de su difundido Rozas. Ensayo histórico-psicológico. Distinto hubiera sido si el Restaurador, no por hábitos de misantropía sino por principios ideológicos, hubiera sostenido, como lo hace Alberdi en el capítulo XIII de Las Bases, que la mujer no debe tener una instrucción destacada sino “hermosear la soledad fecunda del hogar… desde su rincón”. O si hubiera justificado, como lo hace Sarmiento en el Diario del Merrimac, que las mujeres que conoció estaban para que él se aprovechara de ellas.



IV. EL LIBERTADOR
DE CAUTIVAS


A Rosas no le debe la patria el reproche de haber tenido en cautiverio a una mujer, ultrajándola, sino la gratitud por haber liberado del cautiverio a centenares de mujeres que habían sido raptadas por los malones y que llevaban la vida miserable que conoce cualquier argentino que haya leído los cantos octavo y noveno de la segunda parte del Martín Fierro.

Amplísima es la bibliografía al respecto, precisas y detalladas las informaciones que se conservan, abultadas las fuentes documentales y pormenorizados los registros de casos concretos, múltiples y desoladores, de explotadas mujeres, que merced a la Conquista al Desierto encabezada por Don Juan Manuel, recuperaron su libertad y su dignidad, y la posibilidad de reinsertarse, junto con sus hijos, a la tierra de la que habían sido arrancadas furiosamente. Hasta la misma Academia Nacional de Historia, en un trabajo editado en 1979, con la firma de Ernesto Fitte y Julio Benencia, titulado Juan Manuel de Rosas y la redención de cautivos en su campaña al desierto 1833-1834, ante la calidad y cantidad de evidencias, tuvo que elogiar “la labor humanitaria y misericordiosa” de Rosas, agregando, casi premonitoriamente, que muchas veces “los historiadores pasan por alto”. Otrosí podría agregarse si nos refiriéramos no ya a la liberación de cautivas blancas, sino a la legislación antiesclavista de la época de la Confederación, que permitió disfrutar a enormes grupos de mujeres negras de una libertad que hasta entonces no habían conocido. Está el testimonio vivo del Cancionero Popular de la Federación si Andahazi no quiere recorrer las fatigosas páginas del Registro Oficial.

Le leímos una vez a Octavio Paz que todos tenemos en nuestras casas un tacho de basura, pero que sólo el enfermo mental y moral lo pone como centro de mesa.

Esto es lo que ha hecho Federico Andahazi, fiel a las predilecciones que manifiesta en toda su literatura. Como lo igual busca lo igual, según enseñanza platónica, podría haber demorado su vista en el caso de La cautiva o Rayhuemy, aquella mujer objeto de las atrocidades indígenas, que rescatada un día —junto a tantísimas otras— por las tropas de Rosas, le agradeció al Jefe la patriada y recibió de su persona y de su política el sostén necesario para recomponer su existencia. Para eso tendría que haber tenido la magnanimidad del Padre Lino Carbajal, que investigó documentalmente el suceso, o la fina percepción de María Elena Ginobilli de Tumminello que trazó un acertado ensayo al respecto (cfr. su La política de Rosas y las mujeres cautivas, en Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, nº 64, Buenos Aires, 2002, pág. 120-133).

Podría, claro, Andahazi, con un alma semejante a la grandeza, haber contemplado este tipo de episodios en la biografía del Restaurador, y comunicárnoslos con elevadas miras pedagógicas, sin mengua de señalar y de reprobar, por contraste, cuantas miserias fueran apareciendo. Que para eso Aristóteles acuñó el género epidíctico. En lugar de este camino, eligió buscar el tacho de basura, preñarlo de escorias nuevas y ponerlo como centro de mesa. Buen catador de bahorrinas, tal vez tenga junto a los inspectores municipales del macrismo su próximo futuro asegurado.



V. ENTRE MENTIRAS Y VAMPIROS


Hasta aquí la objetiva refutación del inverosímil argumento de Federico Andahazi, con el que ha decidido sumarse a las ingloriosas bandas del antirrosismo, que tanto daño han hecho a la memoria nacional. Pero se nos permitirá entonces un argumento ad hominem. Porque el hombre que dice escandalizarse del amancebamiento de Rosas, gusta presentarse con atributos éticos que no lo convierten precisamente en un dechado. Si la sordidez, la promiscuidad, el sadismo, la sexolatría y la blasfemia campean en su obra, monotemáticamente preñada de un odio al Catolicismo, el porte jactancioso, narcisista, frívolo y hedonista campea en su talante. Por consiguiente, no se sobresalta su supuesta defensa de la dignidad humana —ésa que Rosas habría vulnerado— cuando confiesa su admiración por Drácula y por el vampirismo, “porque el género gótico en general tiene esa relación carnal” (Cfr. Cfr. Alejandra Rey, Entrevista… etc, ibidem). Está clarísimo. Quedarse viudo y tener una amante en el siglo XIX, convierten a Rosas “en un personaje deleznable” (ibidem). Admirar las relaciones carnales de Drácula, en el siglo XXI, convierten a quien así se expresa en un respetable hombre de letras.


Es en el sitio oficial de internet autoconsagrado a su apoteosis (http://www.andahazi.com/fotos.html), no en algún suelto contra su persona, que transcribe orondo una respuesta dada a Rodrigo Arias en una entrevista aparecida en Uolsinectis.Leámosla: “No soy un escritor al que le interese la historia en relación con la verdad. Mis novelas no son históricas. Trato de apuntalar mi literatura en la ficción y si tengo que deformar la historia para apuntalar mi literatura, lo hago. Tanto «El Anatomista» como «Las Piadosas» están plagadas de inexactitudes deliberadas. Las construcciones de mis novelas son ficticias. Por otro lado, es curioso porque la literatura no tiene ningún nexo en relación con la verdad. La literatura está fundada por la ficción. No es más que una mentira más o menos bien contada”.


Lo grave e imperdonable de esta patética confesión no es el divorcio intencional entre los trascendentales del ser, segregando la belleza de la verdad y del bien, sino que esa historia que deliberadamente deforma y falsifica para apuntalar su literatura tiene a la Fe Católica y a la Cristiandad como objetos centrales de sus “inexactitudes deliberadas”. Tales, verbigracia, los espantosos casos de “La ciudad de los herejes” y “El Conquistador”, dos de sus engendros oportunamente festejados por la intelligentzia.

Lo grave, asimismo, es que ese criterio que lo guía, y según el cual es legítimo confundir y engañar al lector desprevenido con una novelística histórica sin verdad alguna, no lo circunscribe Andahazi exclusivamente al ámbito de la hipotética literatura de ficción, sino que lo lleva ahora al terreno de la historia propiamente dicha, en el que pretende ubicar sus dos tomos sobre La historia sexual de los argentinos.

Extraño destino el de nuestra historiografía, y aún el de “nuestro mayor varón”, como lo llamara Borges a Rosas. Ha tenido que soportar los embates del mitrismo, del academicismo masónico, de las izquierdas apátridas, de los periodistas ramplones, de los psicoanalistas advenedizos y de los egresados de la UBA. Ahora parece ser el turno de los pornógrafos. Del pornocipayismo de los mercaderes de morbo y de lujuria.

“Me siento libre”, escribía Don Juan Manuel de Rosas en su destierro. Y explicaba por qué. Porque “la justicia de Dios está más alta que la soberbia de los hombres”.

Esa justicia divina, en el más allá, ya habrá medido y pesado, con misericordia y rigor, el alma de aquel hombre singular por quien la Argentina conoció los días de su mayor honor y señorío. Pero aquí, en esta desangelada tierra que habitamos, la honra de los héroes genuinos, precisamente por ser tales, también les da a su memoria una libertad que está más alta que la soberbia humana.

Más alta que las páginas lúbricas de un patán, que las bajaduras de un inspector de bragas, está la verdadera historia que inclina su respeto y presenta sus armas y sus banderas invictas ante los gloriosos custodios de la soberanía material y espiritual de la patria, como lo fuera en vida Don Juan Manuel de Rosas.


Antonio Caponnetto

viernes, 5 de julio de 2019

LAS REBAJAS DEL HOLOCAUSTO



EL MUSEO DE AUSCHWITZ PIDE A LOS VISITANTES QUE NO SE HAGAN FOTOS FRÍVOLAS EN UN LUGAR DONDE FUERON ASESINADAS MÁS DE UN MILLÓN DE PERSONAS

A tenor de que Auschwitz es un fenómeno religioso, se exige a los peregrinos que adopten las actitudes litúrgicas correspondientes.
La gente empieza a tomárselo con cierta ironía ---por decirlo suavemente--- y resulta comprensible. Las razones son conocidas; voy sólo a resumirlas para quienes todavía no se hayan enterado de "las rebajas del Holocausto". Pasen y vean.
Antes de la caída del Telón de Acero había fijada en la entrada del campo una placa que recordaba a las 4 millones de víctimas en Auschwitz. Pero se hundió el comunismo, ese sistema político tan veraz, y ahora, según la nueva y flamante placa, nos enteramos de que en realidad eran 1,5 millones. ¿Qué ha pasado con los otros 2,5 millones? ¿Se han volatilizado? Misterio.
En todo caso, ¿no habría que restarlos del total de víctimas del Holocausto? Se nos dice que no todas las víctimas de Auschwitz eran judías y, por tanto, la cifra global del Holocausto debe permanecer intacta. Curioso. Parece que, cuando se trata de recortar los salarios a los trabajadores gentiles, la oligarquía sabe restar muy bien, pero en otros temas se le olvidan las matemáticas. Así, aunque a los 6 millones de víctimas judías del Holocausto le restes 3 millones de no-víctimas de Auschwitz, el resultado es 6; y si le restas 2 millones o 1 millón, el resultado ---¿cabalístico?--- también sigue siendo 6.

Saber restar aunque les duela a los Rothschild

Sin embargo, nosotros sí sabemos restar. De los 1,1 millones de víctimas aceptado en la actualidad para Auschwitz ---¿hasta la próxima rebaja?---, 800.000, se dice, eran judíos. O sea, más o menos el 75%. Así que, por lo que respecta a los 3 millones del recorte, hemos de suponer que el 75% continuará siendo un porcentaje válido. Conclusión: hay alrededor de 2,5 millones de supuestas víctimas judías que restar al total.
Si además tenemos en cuenta que los <<6 millones="">> es ya una cifra periodística y que los especialistas hablan de 4,5 a 5,1 millones de judíos víctimas del "horror nazi" ---Hiroshima/Nagasaki y el gulag  comunista, como sabemos, fueron muy divertidos---, podemos recortar esos 2,5 millones a los 5 millones del total y nos quedan... 2,5 millones de víctimas judías del Holocausto.

Más rebajas: ya es primavera en Auschwitz

A esto hay que añadir otras consideraciones. Desde los años sesenta del siglo pasado, los historiadores del sistema oligárquico han tenido que reconocer, a regañadientes, que no hubo cámaras de gas genocidas en Dachau, Mauthausen, Bergen-Belsen, Buchenwald y, en general, en todos los campos de trabajo ---que no de exterminio--- situados dentro de las fronteras oficiales del Tercer Reich. Porque sucede que, milagrosamente, las "fábricas de la muerte" estaban situadas todas justo en la Polonia ocupada, es decir, al otro lado del Telón de Acero en el momento de celebrarse el juicio de Nuremberg y allí donde el humanitario Stalin podía hacer y deshacer a su antojo.
Las víctimas en los campos objeto de prueba científica, a saber, los campos de trabajo, fallecieron mayoritariamente por tifus al final de la guerra, cuando una Alemania completamente descoyuntada por los criminales bombardeos terroristas aliados no podía suministrar ya alimentos, medicamentos o cualquier tipo de productos de primera necesidad a los campos. Los cuerpos que ves en las famosas fotos, sin incinerar por falta de combustible (se incineraban los cuerpos de víctimas del tifus para evitar la propagación de la epidemia), son presentadas como una prueba del Holocausto, pero, en realidad... dan mucho que pensar (dejémoslo así).
Si lo mismo, y con mayor razón, sucedió en los campos de Polonia, la pregunta es: ¿cuántos judíos murieron por tifus en Auschwitz al final de la guerra? De esos 2,5 millones que hemos aceptado en calidad de víctimas judías ¿qué cantidad queda por restar todavía en cuanto estrictas víctimas de un genocidio intencionado y planificado por los alemanes?
En mi opinión, dichas muertes, como las de los restantes campos, forman quizá parte de un genocidio, pero, más bien, del genocidio aliado.
¿No hubo pues genocidio alemán de los judíos? Sí lo hubo: el de los Einsatzgruppen en el frente del Este, con un millón de víctimas aproximadamente. Pero incluso este hecho hay que ponerlo entre paréntesis porque la negación de la versión judicial de Nuremberg está penada con cárcel. No se puede investigar con imparcialidad y, dadas las circunstancias expuestas, semejante restricción antidemocrática sólo puede levantar nuevas e inagotables sospechas. Conviene, pues, omitir pronunciarse y esperar a que sean los propios historiadores quienes se dediquen a cambiar las placas.

Hasta la próxima rebaja, amigos.