sábado, 18 de enero de 2020

ENTRETELONES DE LAS RELACIONES IRÁN USA

Al ordenar el asesinato del general iraní Qassem Suleimani en Irak, el presidente ‎estadounidense Donald Trump estuvo a punto de provocar la Tercera Guerra Mundial. ‎Al menos esa es la versión de la oposición estadounidense y de la prensa internacional. ‎Thierry Meyssan estima que lo que sucede entre bastidores es muy diferente del show ‎mediático internacional. El autor estima que lo que se prepara en este momento es ‎una retirada coordinada de Estados Unidos y de Irán en el Medio Oriente.

Dos países divididos

Rohani: representa la burguesía
Entender las relaciones entre Estados Unidos e Irán se hace especialmente difícil, sobre todo por ‎tratarse de dos países profundamente divididos:‎
- Aunque Donald Trump es el presidente de Estados Unidos, todos los expertos son capaces de ver ‎que está tratando de gobernar a pesar de la oposición de casi toda la administración federal, la cual ‎no aplica sus instrucciones y participa activamente en el proceso parlamentario iniciado para sacarlo ‎de la Casa Blanca.
No se trata de una división política entre republicanos y demócratas ya que el presidente Trump ‎no es un republicano propiamente dicho, aunque obtuvo la investidura del Partido Republicano. ‎Se trata más bien de una diferencia heredada de las 3 guerras civiles anglosajonas –la guerra civil ‎británica, la guerra de independencia estadounidense y la Guerra de Secesión. Se enfrentan así la ‎cultura de los rednecks, herederos de la conquista del Far West (el Lejano Oeste) y la cultura de los ‎puritanos, herederos de los «Padres peregrinos» que llegaron a América a bordo del buque ‎‎Mayflower [1].‎
- En Irán existen dos poderes que compiten entre sí: el gobierno del jeque-presidente Hassan Rohani y ‎la estructura de poder que depende del Guía de la Revolución, el ayatola Alí Khamenei. Digan lo que ‎digan los medios occidentales, en Irán no hay un grupo que esté paralizando el pais. La causa de la ‎parálisis es la lucha a muerte entre esos dos grupos.
El presidente Rohani representa los intereses de la burguesía de Teherán y de Ispahán –‎comerciantes interesados en el intercambio internacional y duramente golpeados por las sanciones ‎estadounidenses. El jeque Rohani es un viejo amigo del Estado Profundo estadounidense: fue ‎el primer contacto iraní de la administración Reagan y de Israel en el momento del caso Irán-Contras, ‎en 1985. Fue a través de Rohani que el ayatola Hashemi Rafsanyani se puso en contacto con los ‎hombres del coronel estadounidense Oliver North, lo cual permitió Rafsanyani dedicarse a la compra ‎de armas, hacerse con el mando de los ejércitos iraníes y convertirse de paso en el hombre más rico ‎de Irán, para llegar después a ser presidente de la República Islámica. Más tarde, durante las ‎negociaciones secretas irano-estadounidenses en Omán, en 2013, el jeque Rohani fue seleccionado ‎por la administración Obama y por Alí Akbar Velayati para acabar con el nacionalismo laico del entonces ‎presidente Mahmud Ahmadineyad y restablecer las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
Por el contrario, la función del Guía de la Revolución fue creada por el imam Ruholla Khomeini ‎según el modelo del sabio de la República de Platón –modelo que nada tiene que ver con la religión ‎musulmana. El ayatola Khamenei supuestamente debe velar por que las decisiones políticas no violen ‎los preceptos del islam ni los principios de la Revolución antimperialista iraní de 1978. De él ‎dependen los Guardianes de la Revolución, el cuerpo armado al que pertenecía el general Qassem ‎Suleimani. El Guía de la Revolución dispone de un presupuesto extremadamente variable, determinado ‎por las fluctuaciones imprevistas de los ingresos provenientes del petróleo. Por consiguiente, la ‎estructura de poder más afectada por las sanciones estadounidenses no es la administración del presidente Rohani sino la que depende del Guía de la Revolución. Durante los últimos años, el ayatola ‎Alí Khamenei ha tratado de imponerse como referencia en el seno del islam en general, invitando a ‎todos los jefes políticos y religiosos del mundo musulmán a viajar a Teherán, incluso a sus más feroces ‎adversarios. ‎
Tanto en Estados Unidos como en Irán, la mayoría de las decisiones adoptadas por uno de los poderes ‎anteriormente descritos encuentra de inmediato la oposición de su adversario interno. ‎
Otro elemento que dificulta la comprensión de lo que sucede tiene que ver con las mentiras que ‎se han acumulado entre ambas potencias durante todos estos años, mentiras que a menudo siguen ‎muy presentes. Sólo citaremos aquí las que se han mencionado en los últimos días:
- Aunque se sigue hablando de la famosa «crisis de los rehenes» de 1979, lo cierto es que el ‎personal
Republicano atípico
diplomático estadounidense detenido entonces en Irán fue sorprendido en flagrante delito de ‎espionaje. La ambajada de Estados Unidos en Irán era el cuartel general de la CIA para todo el ‎Medio Oriente. No fueron los iraníes sino Estados Unidos quien violó las normas y obligaciones del ‎estatuto diplomático. Dos marines miembros del personal a cargo de la custodia de la embajada ‎denunciaron las actividades que realizaba la CIA en aquella sede diplomática, el equipamiento de ‎espionaje que allí existía todavía está expuesto al público hoy en día en los locales que ocupaba la ‎embajada de Estados Unidos en Teherán y los documentos ultrasecretos descubiertos allí fueron ‎publicados en más de 80 volúmenes.
- La República Islámica nunca ha reconocido el Estado de Israel, pero tampoco se ha planteado nunca la ‎liquidación de la populación judía sino que se pronuncia por el principio de «un hombre, un voto», ‎señalando que ese principio también se aplica a todos los palestinos que hayan emigrado y adquirido ‎otra nacionalidad. En 2019, la República Islámica presentó al Consejo de Seguridad de la ONU un ‎proyecto de referéndum de autodeterminación aplicable en la Palestina geográfica, que abarca todo ‎Israel y la Palestina política.
- Aunque los medios tratan de hacernos creer lo contrario, Irán e Israel no son enemigos ‎irreconciliables ya que están explotando juntos el oleoducto Eilat-Ascalón, cuya propiedad comparten ‎‎ [2]‎.
- Las potencias occidentales siguen fingiendo creer lo contrario, pero saben perfectamente que Irán ‎renunció a toda investigación sobre las armas nucleares en 1988, cuando el imam Khomeini declaró ‎las armas de destrucción masiva incompatibles con el islam. Los documentos robados por Israel y ‎revelados con bombo y platillo por el primer israelí Benyamin Netanyahu en 2018 demuestran que ‎las investigaciones posteriores a la decisión del imam Khomeini sólo tenían que ver con un generador ‎de onda de choque, elemento que puede formar parte de la fabricación de un detonador para bombas ‎atómicas [3]. O sea, ‎no era una pieza “nuclear” sino un componente mecánico que puede tener múltiples usos. ‎

El asesinato del héroe

Habiendo establecido lo anterior, pasemos ahora al asesinato del general iraní Qassem Suleimani y a la ‎crisis provocada por ese hecho. ‎
El general Suleimani era un soldado excepcional. Luchó en la guerra iniciada por Irak contra Irán, ‎guerra que duró 8 largos años (de 1980 a 1988). Bajo su mando, la fuerza Al-Quds (el nombre ‎árabe y persa de Jerusalén) de los Guardianes de la Revolución aportaron su ayuda a todas las ‎poblaciones víctimas del imperialismo en el Medio Oriente. Durante la agresión israelí de 2006 contra ‎el Líbano, el general Suleimani estuvo en Beirut, dirigiendo la resistencia junto al general sirio Hassan ‎Turkmani y el jefe del Hezbollah, Hassan Nasrallah. Qassem Suleimani entendía la diferencia entre ‎‎Estados Unidos y el imperialismo y a menudo negoció con Washington, proponiéndole incluso ‎alianzas temporales –por ejemplo, en 2001, se alió con la administración de George W. Bush en la ‎lucha contra los talibanes afganos. Sin embargo, desde mayo de 2018, el general Suleimani recibió ‎orden de limitarse a la lucha junto a las comunidades chiitas. Violando el alto al fuego en vigor desde la ‎guerra israelo-siria de 1973, el general iraní lanzó algunos ataques contra Israel desde suelo sirio, ‎poniendo al gobierno de Siria en una situación embarazosa. ‎
El presidente estadounidense Donald Trump había comprendido ciertamente el papel militar que ‎desempeñaba el general Suleimani bajo las órdenes del ayatola Khamenei, pero no entendía que ‎Suleimani se había convertido en un héroe del mundo musulmán, en un verdadero icono, admirado ‎por demás en las academias militares del mundo entero. Al dar luz verde al asesinato del general ‎Suleimani, el presidente Trump actuó en contra de su propia reputación en el Medio Oriente. Desde ‎su llegada a la Casa Blanca, Trump había luchado constantemente contra el apoyo estadounidense a ‎al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh), pero al autorizar el asesinato de Suleimani se convirtió en ‎responsable de la muerte del hombre que encarnó esa lucha con su presencia física en numerosos ‎teatros de operaciones. Ni siquiera vale la pena recalcar aquí la naturaleza absolutamente ilegal del ‎asesinato, que además confirmó nuevamente el modus operandi habitual de Estados Unidos desde ‎su surgimiento como país.‎
El asesinato de Qassem Suleimani tiene lugar después de la decisión de Washington de clasificar a los ‎Guardianes de la Revolución iraní como «organización terrorista». Los iraníes comparten la fuerte ‎convicción de que constituyen un pueblo, una civilización. La muerte del general Suleimani ‎en realidad unificó temporalmente a los dos poderes políticos iraníes alrededor de un mismo ‎sentimiento. Millones de iraníes salieron a las calles durante los funerales de Suleimani. ‎
Sólo cuando se hizo evidente que la muerte de Suleimani no iba a desencadenar la Tercera Guerra ‎Mundial, Israel se dio el lujo de aclarar –a través de la CBS– que había confirmado al Pentágono la ‎localización del general iraní y admitió –a través del New York Times que fue informado previamente ‎de que Suleimani iba a ser asesinado. Se trata de informaciones actualmente inverificables. ‎

No Habrá conflagración

Todos los medios de difusión occidentales hablaron de los planes iraníes de respuesta, establecidos ‎desde hace años. Pero el Guía Khamenei y el presidente Rohani no reflexionaron en función de esos ‎planes. Los iraníes no son niños que se pelean en un patio de escuela. Los iraníes son una Nación. ‎Ambos responsables iraníes actuaron siguiendo el interés superior de la Nación, como ellos ‎lo conciben. A pesar de las declaraciones estruendosas llamando a la venganza, no habrá una ‎venganza iraní de tal magnitud, como no hubo una venganza del Hezbollah después del asesinato ‎ilegal de Imad Moughniyah, perpetrado en 2008, en Damasco.‎
Para el presidente Rohani, independientemente de la muerte del general Suleimani, es indispensable ‎reanudar el contacto con Washington. Rohani ha considerado hasta ahora que la administración ‎Obama, la que lo puso en la presidencia, siguiendo su interlocutor y que Donald Trump sólo era una ‎especie de accidente llamado a ser destituido rápidamente mediante el Rusiagate o con el flamante ‎‎Ucraniagate. Por esa razón, Rohani ha rechazado hasta ahora los numerosos llamados de Trump a la ‎negociación. Pero Trump sigue en la Casa Blanca y es muy probable que se mantenga allí durante los ‎próximos años. Mientras tanto, la economía iraní se derrumba, gravemente afectada por las sanciones ‎ilegales de Estados Unidos. La reacción internacional de empatía ante el ilegal asesinato del general ‎Suleimani permite actualmente a Rohani abrir la negociación con Washington desde una posición de ‎superioridad moral. ‎
Para el ayatola Khamenei, Estados Unidos es el país que ha saqueado Irán durante todo un siglo y ‎Donald Trump no es un hombre de palabra. No porque Trump no haya respetado sus propias ‎promesas sino porque rompió las de su predecesor. El acuerdo 5+1 (JCPOA) había sido aprobado por ‎el Consejo de Seguridad de la ONU. Irán lo consideraba nviolable. Pero Trump decidió simplemente ‎desecharlo, lo cual tenía derecho a hacer. Pero Irán y Estados Unidos habían firmado también un pacto secreto que establecía una nueva distribución de influencias en el Medio Oriente. Trump ‎también anuló ese otro pacto. Ese es el que ahora pretende renegociar de formar bilateral. ‎
A raíz del asesinato del general Suleimani, Irán anunció rápidamente que no seguiría respetando ‎el acuerdo 5+1 y los diputados chiitas iraquíes exigieron la retirada de las tropas estadounidenses de ‎su país. Los medios de prensa occidentales entendieron esos gestos como muestras de agravación del conflicto, pero ‎en realidad eran ofertas de paz. El acuerdo 5+1 dejó de existir cuando Estados Unidos lo abandonó ‎e Irán así lo reconoce ahora, después de haber tratado inútilmente de salvarlo. La retirada de las ‎tropas estadounidenses, no sólo de Irak sino de todo el Medio Oriente, es un compromiso que Trump ‎había contraído durante su campaña electoral, compromiso que no había logrado concretar debido a ‎la oposición de su propia administración. En otras palabras… Irán se pone del lado de Trump. ‎
Las manifestaciones contra Irán que se registraban en Líbano y en Irak cesaron como por arte ‎de magia. ‎

El poderoso lobby petrolero estadounidense aportó su respaldo al presidente Trump al cuestionar la ‎‎«doctrina Carter». En 1980, el entonces presidente James Carter había planteado que el petróleo del ‎Golfo era indispensable para la economía de Estados Unidos. Su sucesor creó el CentCom y ‎el Pentágono garantizó el acceso de las compañías estadounidenses al petróleo del Golfo Pérsico. ‎Pero, Estados Unidos ha alcanzado la independencia en el sector energético. Ya no necesita ‎ese petróleo. Por consiguiente, tampoco necesita seguir desplegando sus tropas en esa región. Para ‎Estados Unidos, el objetivo del juego ya no es el de antes. Ya no se trata de apoderarse del petróleo ‎arabo-persa sino de controlar los intercambios petroleros a nivel mundial. ‎
Los dirigentes políticos no han sabido adaptarse al desarrollo de los medios de comunicación. ‎Hablan demasiado y demasiado pronto. Adoptan posturas y luego no saben cómo echarse atrás. ‎Después de haber lanzado increíbles llamados de venganza, los Guardianes de la Revolución tenían ‎que hacer algo. Y optaron por bombardear dos bases militares estadounidenses en Irak, sin causar ‎víctimas. Exactamente de la misma manera que Estados Unidos, el Reino Unido y Francia cuando ‎dijeron haber “castigado” a Siria, supuestamente por haber utilizado armas químicas. Esas ‎tres potencias occidentales acabaron bombardeando una base militar vacía –aunque el bombardeo ‎provocó en los alrededores de la base un incendio que dejó algunas víctimas. ‎
El Estado Profundo estadounidense, después de haber aconsejado mal a Trump, se las arregló para ‎que‎, en la televisión iraní,‎ una voz desconocida exhortara a asesinar al presidente estadounidense, prometiendo además una ‎recompensa de 80 millones de dólares. En lo adelante, si Trump muere asesinado no habrá que ‎investigar, automáticamente Irán será declarado culpable. Pero vale la pena recordar que cuando ‎el imam Khomeini emitió su fatwa contra la vida de Salman Rushdie, no prometió ninguna ‎recompensa. La promesa de recompensa en dinero corresponde más bien a las costumbres del ‎‎Far West. ‎
En plena crisis, la defensa antiaérea iraní derribó por error un avión de pasajeros ucraniano que ‎despegaba de Teherán. Así que el embajador del Reino Unido organizó en Teherán una pequeña ‎manifestación donde se exigió la renuncia del ayatola Khamenei. Estos hechos trastocan el juego, ‎privando a Irán de la ventajosa posición de víctima que mantenía desde el asesinato del general ‎Suleimani. ‎
Es evidente que Estados Unidos no cederá nada sin obtener algo a cambio. La retirada de ‎sus tropas se concretará sólo en coordinación con una retirada militar iraní. El general Qassem ‎Suleimani era precisamente el símbolo del despliegue militar iraní. Lo que hoy se negocia es la retirada ‎de ambas partes. Ya estamos asistiendo a una retirada estadounidense de Siria e Irak hacia Kuwait. ‎La historia de la carta enviada y luego anulada donde el general William Sheely III anunciaba la ‎retirada estadounidense de Irak demuestra que esas negociaciones están en marcha. ‎
Los principios de la paz no serán fijados desde ahora, y la llegada de esa paz no será inmediata.
- Durante el periodo de duelo por la muerte del general Suleimani, Irán no podrá admitir públicamente ‎haber llegado a un acuerdo con Estados Unidos.
- Un acuerdo sólo será válido si cuenta con la aprobación de Irak, Líbano, Siria, Turquía y, ‎por supuesto, de Rusia. A pesar de sus maniobras, el Reino Unido no podrá hacerlo fracasar y ‎tendrá que aceptar que salga a la luz en una conferencia regional. ‎
Qassem Suleimani estaría seguramente orgulloso de su vida si su muerte permitiera el regreso de ‎la paz en la región. ‎

Thierry Meyssan



NOTAS


[1] «Estados Unidos, ¿se reforma o se desgarra?», por Thierry ‎Meyssan, Red Voltaire, 26 de octubre de 2016.

[2] «Israel e Irán explotan juntos el oleoducto Eilat-Ascalón», Red Voltaire, ‎‎2 de enero de 2018.

[3] "Shock Wave Generator for Iran’sNuclear Weapons Program:More than a Feasibility Study", por David Albright y Olli Heinonen, FDD, 7 de mayo de 2019. (PDF - 4.3 Mo).

Fte: Red Voltaire

viernes, 20 de diciembre de 2019

CINE DE SUPER ACCIÓN


Por: Guillermo Rojas

Cuando era joven (o más joven) y la TV era un mundo si se quiere naif, en comparación con el chiquero actual de los Rial, Golfarb, Majul o Leuco, había un programa que se llamaba Cine de Super acción, que no era otra cosa que el festival de las películas repetidas, en realidad berretas y repetidas hasta el cansancio, para ser más explícitos. Lo mirábamos repetidamente y nos divertíamos inocentemente.

Otra vez sopa
 El ajuste "de emergencia" será así...
Este gobierno iniciado el 10 de diciembre, es algo muy similar en lo que respecta a nuestro país: una repetición, de las tantas que van dentro de la democracia en cuarenta años, repetición de las políticas que ya han devastado a la Argentina reduciéndola a este guiñapo que mal vive ahora. Ver esta repetición de la repetición no nos divierte como el cine televisivo de la juventud,  nos amarga profundamente.
Tiene como componentes tres cosas: los personajes de la partidocracia, de un lado y otro de la grieta, oficialistas y opositores, fracasados e impresentables por corruptos, chupasangre de los que realmente trabajan.
Los que mencionamos aquí puntualmente son los propios del kirchnerismo y el aparato político y cultural de la socialdemocracia, al que se une, la tendencia económica del liberalismo light encarnado por los economistas que siguen al premio nobel Stiglitz. Algunos (los del otro lado de la grieta) los llaman “populistas”, esos algunos son los igualmente fracasados liberales “ortodoxos”, si es que un liberal puede denominarse así. Por ello no los llamo “populistas”. Con el enemigo no quiero parecerme ni en los giros idiomáticos
No nos vamos a explayar sobre la catadura moral de muchos de los funcionarios K incluida nuestra soberbia Reyna Batata multiprocesada refugiada junto con El Carlo en el aguantadero del Senado de la Nación. Hoy con ínfulas de justiciera y vengadora promete represalias contra los que la  “judicializaron”.
Sabemos lo que fue el kirchnerismo en función Hoy la gasta de víctima y perseguido político y le falta decir que los presos y condenados por chorros son patriotas. Me duele tener que sentarme en una mesa y explicar por qué robamos"(1) diría la hoy ministra Bielsa. A la mayoría de los kirchneristas señalados por delincuentes no les duele nada, sino que están orgullosos, creen y hasta se auto engañan de que “robaron por una causa Latinoamericana”(2) al decir de uno de sus más fervientes clepto-militantes, el parricida Schoklender. Hasta el multicondenado Jaime afirma que el tren siniestrado de Once, por el que recibieron el y varios funcionarios sendas condenas, fue “enviado a chocar”(3). Repugna escucharlos.
La Reina Batata y el cipayo
Lo más triste es la prole que los sigue por si  se les cae alguna migaja, o lo que es mucho más lamentable, que lo hace por convicción y que cree en las verdaderas boludeces que dicen para justificarse, o las elaboraciones ideológicas baratas que exhalan permanentemente. Cierto es el dicho que el destino ciega a quienes quiere perder. Así están muchos argentinos. Así van a terminar, guiados por otros ciegos y por bandidos. Lo curioso es que entre ellos hay gente que podría decirse instruida.
No dejamos afuera de esta enumeración al abortero primer mandatario, un funcionario de todos los gobiernos desde 1983, escalador de la pirámide o sea un funcionario del Sistema que siempre dice presente cuando hay un puesto que cubrir y eso ha hecho ahora también como parte del plan pergeñado por el Vaticano y la Internacional Socialdemócrata (4). Un funcionario muy apto para estas cosas y estas lides de baja política pues presencia todo tipo de corrupciones y trapisondas  pero nunca ve ni le consta nada.
Del lado de la calle hay una esperanza de mecha corta como lo diría el monaguillo Grabois. Mucha gente con escasas neuronas creen que con dos recitales de Sudor Marica, vino barato y destrucción de espacios públicos se ha recuperado la libertad conculcada y el estado de bienestar. La cosa no será tan fácil como eso, o esperar los tres meses con que emplazó el mencionado monaguillo al nuevo gobierno.

La economía
Así pasamos al ítem más acuciante de la economía destruida por los 12 años en que gobernaron los que suben hoy y por la cipayeria repugnante y servil del macrismo que nos endeudó para que no podamos jamás levantar el muerto. Otra vez la película repetida: Los liberales endeudan y crean inflación y los socialdemócratas emiten y crean inflación. Cine de  Super Acción in aeternum.
Es todo tan del Sistema que hasta el Mingo boy Daniel Marx, uno de los que colocó las piezas para que todo volara por el aire en 2002 se va a encargar de renegociar la deuda con el FMI. (5)
Así lo describe magistralmente mi estimado camarada Edgardo Moreno el tema económico:
“Por un lado el modelo  que propone el capitalismo liberal, que consiste en pocas palabras, en lo siguiente: reducción del gasto público (es decir achicamiento del Estado), rebaja de los impuestos, flexibilización laboral, estabilidad monetaria y financiamiento externo. Es lo que hicieron en nuestra historia reciente  –salvando detalles- los militares del Proceso, Carlos Saúl Menem y Mauricio Macri.
Por el otro lado, su contraparte, el populismo de izquierda, que propone: crecimiento del gasto público, expansión monetaria, reestructuración de la deuda externa, altos impuestos, retenciones al campo y planes sociales. Es lo que hizo –por ejemplo- el kirchnerismo.
El retorno de los "Mingo boys": estamos salvados...
Las diferencias entre ambos modelos son claras, pero también es claro algo, y es que ambos coinciden en seguir atados al poder financiero internacional, a la esclavitud de la deuda, eh ahí la cuestión. Por ende, cualquier sea el modelo que se aplique –más allá de algún éxito inicial- está condenado al fracaso.”(6)
Así veremos como con la expansión monetaria o sea emisión para “poner plata en el bolsillo de la gente” se observará una momentánea y tenue recuperación de la economía de corta duración para después recaer en la creciente inflación y deterioro de la moneda y el poder adquisitivo del salario. La hiper en ese caso no está lejos como no estuvo lejos cuando Macri. Sería otra película repetida desde Alfonsín en adelante.
¿Que se debería hacer?
Ir a un  modelo que ante todo rompa con la esclavitud de la deuda externa y del financiamiento en desmedro de los intereses nacionales; y que luego se establezca la primacía del bien común, reciprocidad en los cambios y subsidiaridad; más concretamente, que contemple un adecuado impuso estatal a la industria y un proteccionismo  a las actividades más competitivas; junto con la aplicación de la teoría cualitativa de la moneda del Dr. Walter Beveraggi Allende, es decir, crédito abundante y barato destinado a la actividad productiva. (7)
Para ello se requerirá el establecimiento de una moneda soberana no atada al Dólar, la estatización de la banca o cuanto menos la prohibición de la banca de reserva fraccional o para decirlo mejor prohibir que los bancos creen dinero de la nada como hacen ahora en base al multiplicador bancario creando más deuda y también inflación a pesar que los economistas de la tele nunca dicen nada al respecto. Eso sería un esbozo dicho en pocas palabras para recuperar nuestra independencia  económica.
Mientras escribo esto se está tramitando en el Congreso un paquete “de emergencia” mediante el cual se ajusta a los jubilados, a los productores y a la clase media. Los políticos, los bancos y las mineras incólumes. Más repeticiones.

El pantano cultural y político
Tenemos la versión político cultural que también suena a remedo y repetición. Digamos desde ya que es una versión un poco más radical de la misma basura que trataba de implementar Macri . No nos engañemos más en esto también ambos lados de la grieta anhelan lo mismo y defienden la misma enfermedad que nos está matando
Hasta los actores de esa película de cine bizarro son los mismos fracasados y perversos de siempre que reiterativamente se sacrifican como servidores públicos, hoy del kirchnerismo y poniendo en acto las más peregrinas teorías como las del garanto abolicionismo penal que ha costado miles de víctimas, sin que la sociedad haga nada efectivo al respecto o el disparate demencial de la ideología de género en lo que este gobierno se ha esmerado en colocar a la vanguardia a los delincuentes y los degenerados, para ello tendremos a una delegada de Verbitzky en el Ministerio de Seguridad y a la inefable Viki Donda en el INADI.
Se dedicaran a perseguir policías y a evitar a toda costa que ningún marica, traba, lesbi o miembro de cualquiera de los 200 sexos, sea agredido ni con el pétalo de una rosa y además  de legalizar la E y la X en las palabras “inclusivas”. El reino de inseguridad y el crimen y de  la boludez. Gritarán exultantes cuando la aberración del aborto sea ley.
Nuestra solución, la solución nacionalista no es otra que restaurar los valores de la familia y la Patria y poner las condiciones para que si alguna vez la Iglesia  se sacude de encima a los personajes infames que la están destruyendo pueda ejercer la misión que siempre ha tenido en Argentina.
El duo los sacapresos: la seguridad garantizada...

Lo primero y principal sería terminar con el progresismo en la cultura de la manera que sea necesario incluso reprimiendo lo que debe ser reprimido. 
La demencia, la delincuencia y la degeneración (y los negocios concatenados con esto) no deben tener espacio alguno dentro de una sociedad sana. La droga no se liberaría sino que se combatiría y se castigaría draconianamente a sus beneficiarios
No es lo mismo un policía que encarcela a un ladrón que un ladrón que ejerce su infame oficio. La única familia que conocemos está formada por varón, su mujer y sus hijos. Basta de garanto abolicionismo, aborto legal y estigmatización del orden en beneficio del malandraje.
Además tener en cuenta que sin una restauración de la educación y de la inteligencia Argentina cualquier tarea que se encare en la política, la cultura o la ciencia tendrá patas cortas.
 Las FFAA no deben ser reducidas como planeaba Macri, como quiere Verbitzky y anhelan los anglo yanquis. Sino refundadas con una doctrina patriótica ajena a los gorilas a los liberales y masones. Equipadas y con los cañones apuntando donde corresponda. O sea hay hipótesis de conflicto.

Mientras que no ocurra esto, seguiremos viendo películas repetidas y berretas, seguiremos vegetando en el mundo sin ningún poder propio, expoliados por la delincuencia política, asesinados por la común, esclavos económicos de la oligarquía financiera global. Nuestro espíritu y nuestras neuronas amasijados por la basura cultural del Nuevo Orden Mundial que destruye el orden natural y el sentido común, y tal vez con nuestra integridad territorial en peligro. Ya hay imbéciles liberales que teorizan sobre una Argentina dividida
Algunos afirman que esta tarea es muy difícil. Toda empresa humana que pretenda algo grande es difícil.  Lo cierto es que debe ser encarada sin perder un minuto. Bajo este sistema político, económico, social y cultural la Argentina como Nación soberana es inviable. Si no lo hacemos estamos condenados a un lento final, sentados inmóviles frente a una pantalla que repite permanentemente la misma película.

1.- https://sinmordaza.com/noticia/568717-a-maria-eugenia-bielsa-no-le-gusta-explicar-por-que-se-robo-durante-el-kirchnerismo.html
2.- https://www.perfil.com/noticias/politica/schoklender-nestor-tenia-un-plan-de-corrupcion-cristina-estaba-psicotica-0075.phtml
3.- https://www.perfil.com/noticias/politica/ricardo-jaime-pidio-prision-domiciliaria-dijo-que-el-tren-once-lo-mandaron-a-chocar.phtml
4.- https://redpatrioticargentina.blogspot.com/2018/11/santa-oposicion.html
5.- https://www.lanacion.com.ar/economia/deuda-daniel-marx-adrian-cosentino-se-suman-nid2315432
6.- http://redpatrioticargentina.blogspot.com/2019/12/cambiar-para-que-nada-cambie.html
7.- ibid

miércoles, 11 de diciembre de 2019

CAMBIAR PARA QUE NADA CAMBIE


Como era lógico y de esperar, la asunción de Alberto Fernandez y de Cristina Fernandez de Kirchner a la presidencia y vice de la nación, despertó una oleada de algarabía y desenfreno (en algunos casos pornográficos) entre sus votantes; los que inmunes a todo dato de la realidad esperan ilusionados que la nueva dupla gobernante traiga consigo la solución a los múltiples problemas económicos que padecemos los argentinos.

Lo que ni estos, ni los otros, ni casi nadie, tiene en cuenta es que, aquí y en la China, un cambio de gobierno no significa necesariamente que el Poder cambie de manos. Menos que menos en nuestra patria sometida desde hace décadas al imperialismo internacional de dinero.

En ese contexto, el regreso del kirchnerismo, luego del desastre macrista, representa simplemente el inicio de un momento que es la continuidad lógica de otro; es decir la continuidad de un proceso.

Esos dos momentos están dados por la vigencia de dos modelos económicos que se alternan en la política argentina desde el siglo pasado; como dos caras de la misma moneda.

Por un lado el modelo  que propone el capitalismo liberal, que consiste en pocas palabras, en lo siguiente: reducción del gasto público (es decir achicamiento del Estado), rebaja de los impuestos, flexibilización laboral, estabilidad monetaria y financiamiento externo. Es lo que hicieron en nuestra historia reciente  –salvando detalles- los militares del Proceso, Carlos Saul Menem y Mauricio Macri.

Por el otro lado, su contraparte, el populismo de izquierda, que propone: crecimiento del gasto público, expansión monetaria, reestructuración de la deuda externa, altos impuestos, retenciones al campo y planes sociales. Es lo que hizo –por ejemplo- el kirchnerismo.

Las diferencias entre ambos modelos son claras, pero también es claro algo, y es que ambos coinciden en seguir atados al poder financiero internacional, a la esclavitud de la deuda, eh ahí la cuestión. Por ende, cualquier sea el modelo que se aplique –más allá de algún éxito inicial- está condenado al fracaso.

Los resultados están a la vista. Periódicamente  la  Argentina debe enfrentarse a situaciones de crisis que la retrotraen a su real situación de postración económica y de sometimiento.

Dicho esto la pregunta que se impone es la siguiente: ¿Cuál es el modelo que proponen los nacionalistas para salir adelante?

Pues bien, la propuesta cae de maduro. En apretada síntesis lo que se necesita es un modelo que ante todo rompa con la esclavitud de la deuda externa y del financiamiento en desmedro de los intereses nacionales; y que luego aplique los principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia, (primacía del bien común, reciprocidad en los cambios y subsidiaridad); más concretamente, que contemple un adecuado impuso estatal a la industria y un proteccionismo selectivo a las actividades más competitivas; junto con la aplicación de la teoría cualitativa de la moneda del Dr. Walter Beveraggi Allende, es decir, crédito abundante y barato destinado a la actividad productiva.

Demás está decir que para llevar adelante esto es indispensable dos cosas, en lo interno, una clase dirigente patriota y honesta; y en lo internacional, la unidad con los demás países de nuestra América en torno a un proyecto de construcción de un poder autónomo de los centros de poder mundial que permita el desarrollo nacional.

No hay otra alternativa, o retomamos el control de nuestra economía o perecemos.



                                                                                                              Edgardo Atilio Moreno

miércoles, 13 de noviembre de 2019

CHILE vs BOLIVIA: SEGÚN DENES MARTOS

En cierta oportunidad pude ver un movimiento popular en Londres.
Las personas corrían muy excitadas por la calle.
Todos los que las veían se unían a la corrida.
Corrían simplemente porque todo el mundo lo hacía.
Fue tremendamente impresionante ver a miles de
personas disparadas así a toda velocidad.
Sin duda alguna era, literalmente, un movimiento popular.
Más tarde pude averiguar que todo empezó con una vaca espantada.

Esa vaca tuvo una participación importante
en mi educación como filósofo de la política.
Puedo asegurarles que si, en lugar de leer libros
o los artículos del diario, estudian multitudes,
o animales perdidos y aterrorizados, o cosas por el estilo,
podrán aprender muchas cosas sobre la política.
Por ejemplo, muchas elecciones no son más que estampidas.
Entre nosotros, la anteúltima que tuvimos
fue un conspicuo ejemplo de ello.

La vaca era rusa.
George Bernard Shaw
Prefacio a "El Carro de las Manzanas", 1929. 


El 6 de Octubre de 2019 nos sorprendimos todos al enterarnos de que en Chile se había producido un pandemonio de los mil demonios después de que el gobierno aumentara en 30$ el precio del viaje en subte. Los disturbios siguieron durante todo Octubre y recién a principios de Noviembre los medios dejaron (por un tiempo [**]) de publicar las consabidas imágenes de saqueos, incendios, represiones y desastres varios.  Todos, naturalmente, caratulados de "demostraciones pacíficas" con los eternos "grupos marginales" de siempre, responsables de los destrozos más notorios y, en algunos casos, hasta abominables.

No nos habíamos curado de espanto cuando el 21 de Octubre estallaron disturbios en Bolivia originados por una elección con un bastante dudoso recuento de votos pero principalmente por la decisión de un Evo Morales de imponerse como candidato luego de 14 años de ejercicio de la presidencia, esquivando la cláusula de reelección (inserta en una Constitución que él mismo había diseñado) con un truco calcado de la famosa "re-re" de nuestro Carlitos Menem. Por supuesto, otra vez los medios nos llenaron de imágenes de protestas, incendios y desórdenes varios. Cuando nos enteramos, un amigo mío me comentó sacudiendo la cabeza: "Pero a este muchacho ¿justo la del turco tuvo que intentar? Está bien que por ahí no tuvo a mano una esposa adecuada para hacer la del Néstor, pero ¿no se le ocurrió hacer al menos la de Putin?" En fin, hay cosas que no se entienden demasiado. Aunque seamos sinceros: también nos faltan datos. Todavía.

De cualquier modo, lo curioso del caso es que, si las imágenes no hubieran sido provistas de títulos aclaratorios, en varios casos no hubiéramos podido saber si la fotografía o el video correspondía a Santiago o a La Paz. O a una manifestación en Venezuela. O a los saqueos del 2001 en la Argentina. O, quitando los chalecos amarillos, a alguna de las baraúndas de Francia de otro Octubre pero del 2018 que después, a lo largo de Noviembre, repercutieron en Bélgica, Holanda, Alemania, Italia y España. [1]  Los mismos saqueos, los mismos incendios, las mismas pedradas, las mismas caras de odio, las mismas puteadas, los muertos, los gases, las caras tapadas, las mismas represiones, los mismos garrotazos. Salvo los gases y las balas de goma, nada nuevo desde que un 14 de Julio de 1789 el populacho de París salió a romper todo para bajar a una monarquía obsoleta y suplantarla por una democracia liberal que tan solo 15 años después les pondría un emperador en el mismo lugar del rey derrocado. [2]




Uno se podría poner ahora a analizar por qué un gobierno liberal de "derecha" como el chileno genera prácticamente la misma clase de reacción que el gobierno liberal de "izquierda" boliviano. Cuando uno analiza fríamente los números y, si no tiene la mente envenenada por ideologías, partidismos o revanchismos estúpidos, tiene que reconocer que ni el gobierno chileno ni el boliviano han sido tan fantásticamente buenos pero tampoco tan desastrosamente malos como algunos quieren presentarlos. Es cierto: ninguno de los dos fue tan bueno como para aplaudirlo de pié. Como dicen los chicos: tampoco la pavada. Pero si me pongo a comparar los liberales chilenos con los liberales de Macri o al "populista" Evo con el no menos "populista" Maduro, honestamente no sé quiénes podrían llevarse el laurel al menos malo.

Me dirán ustedes: esa comparación es discutible. Por supuesto que lo es. Es mi opinión subjetiva. Basada en la consideración de algunos hechos concretos pero, expuesta en definitiva a un montón de "pero"-s  y "sin embargo"-s perfectamente válidos. Además confieso que tampoco me interesan demasiado los pormenores de estos procesos. En parte porque, en lo esencial, son casi siempre los mismos y en parte también porque analizar la causa real de estas explosiones multitudinarias nos lleva también casi siempre a la misma cuestión.

De cualquier manera que sea, ponerse ahora a discutir si lo de Bolivia es – o no – un golpe de estado promovido por el imperialismo y si lo de Chile es – o no – un levantamiento popular ante una opresión capitalista, significa quedarse en la superficie de los hechos y perder de vista lo esencial.

Porque lo esencial es el fracaso del Estado liberal – sea de "derecha" o de "izquierda" – en cumplir con las funciones esenciales que en absoluto justifican su existencia. Como ya he reiterado hasta el hartazgo en otros escritos, más allá y antes de sus funciones administrativas, el Estado tiene funciones políticas esenciales y las mismas son tres:

  • Función de Síntesis para construir consensos sintetizando las fuerzas divergentes que siempre existen en toda sociedad amenazando desgarrarla en clases o bandos contrapuestos si no son debidamente controladas y sintetizadas.
  • Función de Planificación: para construir una planificación estratégica que permita establecer políticas de Estado tendientes a la construcción de un futuro necesariamente positivo.
  • Función de Conducción: para ejecutar las políticas de Estado con continuidad y coherencia, en un ámbito de paz social, basada en el orden y el consenso.

Estas tres funciones son, por supuesto, complementarias entre sí y, mediante su poder, un Estado bien organizado y administrado las ejecuta en forma simultánea. [3] Pero no vamos a hablar de eso ahora. Lo que en este caso específico interesa en forma especial es la primera de las funciones: la de síntesis. [4]

No es necesaria una larga demostración para probar que en toda agrupación social humana, desde un club de ajedrez, pasando por una orquesta filarmónica hasta un partido político de masas, siempre existen diferentes opiniones, diferentes tendencias, diferentes visiones, diferentes deseos, diferentes convicciones y, sobre todo, diferentes intereses, a veces explícitos, a veces implícitos y a veces hasta ocultos.

En los Pueblos sucede exactamente lo mismo. A veces mitigado – pero no superado – por condiciones etnoculturales arraigadas en, por ejemplo, un mismo idioma, una misma religión, una misma escala de valores, una misma tradición y un fuerte y amplio sentido de solidaridad y de pertenencia. En unos cuantos casos sin embargo, el fenómeno se encuentra exacerbado por exactamente lo contrario: condiciones etnoculturales diversas, distintos idiomas, distintas escalas de valores, distintas creencias, distintas actitudes frente a la vida, diferentes tradiciones y solidaridades básicamente reducidas al grupo, clase o tribu de pertenencia. Y podríamos citar docenas de otros factores que hacen a lo que se denomina técnicamente como la homogeneidad relativa de una sociedad determinada.

Es evidente – y esto tampoco necesita largas explicaciones – que estas fuerzas divergentes, libradas a la suerte de un desarrollo incontrolado, a la corta o a la larga terminan entrando en conflicto. Cualquiera de estos conflictos, si también carece de un control adecuado, degenera muy fácilmente en la formación de grupos compactos contrapuestos cada uno de los cuales considera al otro, no como un adversario al cual hay que vencer, sino como un enemigo al que hay que eliminar. En ese punto, el conflicto se ha vuelto político y, si sigue fuera de control, a largo plazo el resultado prácticamente inevitable es la guerra civil. [5] 

Las explosiones sociales tanto en Chile, en Bolivia como en varios otros países responden todas básicamente a las tensiones sin resolver descriptas. Un grupo, clase, casta o clan se adueña del poder y no solo trata de gobernar A la comunidad en lugar de gobernar en nombre de la comunidad, sino que trata de hacerlo en beneficio de solo un sector de esa comunidad.

Cuando, por ejemplo, quienes acceden al poder pertenecen a la casta empresarial y financiera las decisiones políticas empiezan a justificarse con teorías como las del "efecto derrame" que en lo esencial significan "si nos va bien a nosotros también les irá bien a todos ustedes"; o bien, como decía un insigne norteamericano "lo que es bueno para General Motors es bueno para los Estados Unidos de América". [6]

Y cuando quienes acceden al poder pertenecen a la casta de la baja burguesía o a una casta situada apenas algo por encima de la marginación total, resurgen las viejas teorías social-marxistas de la lucha de clases en dónde todas las supuestas soluciones pasan por terminar con los ricos y repartirse los despojos del saqueo en forma igualitaria.

Por supuesto, en ninguno de los dos casos se soluciona nada. Con suerte se evita una guerra civil mediante la famosa "alternancia" en el poder como la que podremos gozar el próximo 10 de Diciembre. Pero si el próximo gobierno de los Fernández se propone seguir aplicando los criterios utilizados durante los 12 años previos del kirchnerato, pues volverá a fracasar y, con su fracaso, volverá a abrirle las puertas de la Rosada a los empresarios locales y a los empleados de la plutocracia tal como lo tuvieron que hacer en Diciembre de 2015.

Y, con suerte, otra vez sopa. Nuevo giro de la calesita y empezamos de nuevo.

Uno de los problemas más graves de la política argentina es que todos hablan de "la grieta" pero nadie sabe qué hacer para superarla más que haciendo hipócritas llamados al eterno "diálogo". En estos casos el diálogo democrático es tan efectivo como la actitud de una profesora en una clase de adolescentes inmanejables, que trata establecer el orden y la disciplina con el ruego casi desesperado de "chicos, pórtense bien".

En algún momento todos – políticos y ciudadanos de a pié – tendrán que tener en claro que, si nadie consigue consensuar los intereses y las divergencias en una síntesis puesta al servicio de un objetivo planificado, esos mismos intereses y divergencias formarán grupos antagónicos que se considerarán enemigos entre sí. Cuando eso ocurra el antagonismo se habrá vuelto político y la única forma de resolver un antagonismo político descontrolado es la guerra que deja vencedores y vencidos.

Por eso, en la antesala de una guerra todas las palabras de un diálogo son palabras al viento porque solo se "dialoga" para sacar alguna ventaja antes de las batallas. Y, cuando la guerra finalmente estalla, no se dialoga; se combate.


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En la Argentina, el liberalismo de izquierda organiza una gran manifestación, pone decenas de miles de personas en la plaza y todos saltan enfervorizados al grito de "si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está" salpicado hace poco con frecuentes "Macri, basura, sos la dictadura" o lindezas por el estilo. Una semana más tarde, el liberalismo de derecha pone decenas de miles de personas en una avenida, la llenan de banderas azules y blancas, gritan "Argentina, Argentina" salpicado con no tan frecuentes "¡Sí, se puede!" y se van luego a sus casas. 

Un par de días después todos van y votan.

¿Resultado? Macri 40,38% (10.470.607 votos) - Alberto  Fernández 48.10% (12.473.709 votos). Diferencia a favor del Alberto: 2.003.102 votos. [7] En un país de 45 millones de habitantes el liberalismo de izquierda aventajó esta vez al liberalismo de derecha por el 4.45% de la población total. Además, con esos porcentajes queda clarísimo que el 59,62% de los votantes argentinos está en contra del liberalismo de derecha y el 51,9% está en contra del liberalismo de izquierda.

Seamos concretos y realistas: a los efectos prácticos tenemos a la mitad del país de un lado y a la otra mitad en la vereda de enfrente. Y las dos mitades se miran con bronca. Hasta se putean a cada rato.

Pues en Chile, en Bolivia, en Brasil y en varios otros lados, incluso en Europa, la situación es muy similar y en algunas partes es casi la misma: un Estado que no cumple con su función esencial de sintetizar divergencias y construir consensos está condenado a tener "grietas" y a soportar periódicamente el estallido de alguno de los dos lados de esas grietas.

Mientras tanto, en las esferas de una plutocracia cuyas instituciones y asociaciones constituyen de facto el verdadero poder detrás del poder, se siguen planificando los pasos para lograr el Nuevo Orden Mundial. 

En 1930 – hace ya ochenta y nueve años – un madrileño muy inteligente y que quería bien a los argentinos les dio un buen consejo que, como todos los buenos consejos, nadie se preocupó demasiado por seguir. Sin embargo, lo que dijo fue muy apropiado.

En lugar de discutir si lo de Bolivia es – o no – un golpe de Estado y si lo de Chile es – o no – un levantamiento popular, dejen las discusiones estériles para otro momento y ocúpense de solucionar los problemas que padece este hermoso y bendito país.

Y para eso, convoquen a todo el mundo bajo una sola consigna:





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NOTAS
[**] Al momento de escribir estas líneas (12/11/2019) la embajada argentina en Chile está siendo sitiada y atacada por manifestantes.

1)- https://aristeguinoticias.com/2411/mundo/espana-y-belgica-se-unen-a-protestas-de-chalecos-amarillos-franceses/
2)- El 28 de mayo 1804 Napoleón Bonaparte se proclamó emperador.
4)- Que obviamente no existe ni debe existir sola y por sí misma, siendo en la política real siempre necesariamente acompañada también por el cumplimiento de las otras dos funciones.
5)- " Cuando dentro de un Estado las contraposiciones partidarias se han vuelto las contraposiciones políticas por excelencia, hemos arribado al punto extremo de la secuencia posible en materia de "política interna"; esto es: los agrupamientos del tipo amigo-enemigo relativos a la política interna, y no a la política exterior, son los que se vuelven relevantes para el enfrentamiento armado. En el caso de semejante "primacía de la política interna", la posibilidad real del combate, que siempre tiene que estar presente para que se pueda hablar de política, se refiere por lo tanto a la guerra civil y ya no a la guerra entre unidades organizadas de pueblos (Estados o Imperios)"
6)- Charles Wilson, propuesto por Dwight Eisenhower como Secretario de Defensa de los EE.UU.
7)- https://www.lanacion.com.ar/politica/mapa-resultados-elecciones-generales-2019-nid2300184#/presidente

domingo, 3 de noviembre de 2019

LA IZQUIERDA CANICHE DE LA PLUTOCRACIA



Ya hemos explicado en diversas ocasiones que los negociados de derechas e izquierdas se han repartido los papeles, en su apoyo conjunto a la revolución del capitalismo global que destruye a los pueblos. Mientras la derecha apoya orgullosa esta destrucción (metiendo miedo a sus adeptos), la izquierda apacienta a los trabajadores hacia el redil de la rendición, convertida en el perro caniche de la plutocracia. Y es que, como nos enseña Pier Paolo Pasolini (a quien ya hemos citado en alguna ocasión anterior), «el neocapitalismo se presenta taimadamente en compañía de las fuerzas del mundo que van hacia la izquierda».
Para desactivar la protesta de los trabajadores, la izquierda traidora se sirve de los mismos métodos que el Estado empleaba en Un mundo feliz, la distopía de Aldous Huxley: la libertad sexual y el reparto de ‘soma’ (droga). «En la medida en que la libertad política y económica disminuyen –escribe Huxley–, la libertad sexual tiende a aumentar». Así se explica que la izquierda traidora ponga tanto empeño en las ‘políticas de identidad’ financiadas por la plutocracia, que desactivan por completo la vieja ‘lucha de clases’, atomizándola en un enjambre de egoístas luchas sectoriales que dejan al trabajador más solo y desvinculado que nunca, absorto en  el desciframiento de su sexualidad polimorfa.
 Pero la izquierda traidora no se conforma con desactivar la protesta de los trabajadores; necesita también asegurarse de que no se reactive. Y así se declara también partidaria del reparto de ‘soma’; o sea, de la legalización de las drogas.
Resulta, en verdad, lastimoso que la izquierda, que empezó denunciando la ‘alienación’ del trabajador en la sociedad capitalista, haya acabado reivindicando «el consumo de marihuana con fines recreativos». Resulta, en verdad, patético que una ideología que execró la religión, tildándola de ‘opio del pueblo’, postule ahora que el pueblo se drogue, para habitar pasajeramente realidades menos crudas. 
Pero ¿no era la religión una salida mágica que impedía al trabajador tomar conciencia de su situación oprobiosa? ¿Es que fumar porros, en cambio, lo ayuda a recuperar esa conciencia? Que la izquierda, después de haber combatido la religión, promueva la legalización de la marihuana tiene muchísima miga. En primer lugar, nos vuelve a confirmar que cuando alguien deja de creer en Dios puede empezar a creer en cualquier paparrucha. Pero también nos muestra que la droga ejerce de modo indubitable los efectos adormecedores que la izquierda atribuía falsamente a la religión. En la novela de Huxley, de hecho, se presenta el ‘soma’ con el que el Estado embrutece a los trabajadores como una sustancia que «tiene todas las ventajas de la religión, sin ninguno de sus efectos secundarios»; de ahí que, para controlar las emociones de los trabajadores alienados y mantenerlos contentos, el Estado se encargue directamente de su reparto.
Esto mismo pretende hacer la izquierda traidora con la marihuana. Para defender su legalización, utiliza las consignas más burdamente mercantilistas, asegurando que así se proporcionarán «ingentes beneficios» al Estado. Naturalmente, todas estas pamplinas delicuescentes no hacen sino ocultar la connivencia de la izquierda con la plutocracia, que necesita trabajadores dóciles y manipulables que, a la vez que se empobrecen y aceptan condiciones de trabajo cada vez más oprobiosas, encuentren consuelos vicarios y paraísos artificiales. Así se explica, por ejemplo, que el plutócrata y especulador globalista George Soros esté impulsando la legalización de la marihuana, con la disculpa propagandista de acabar con las mafias del narcotráfico (que tal vez encubra su propósito de sustituirlas en posición monopolística). 
Pero este plutócrata protervo, como otros de su cuerda, anhela crear sociedades pasivas y devastadas por el hedonismo que acepten lo mismo la destrucción de su identidad que los más clamorosos abusos laborales; pues su fin último no es otro sino asegurar el acopio de mano de obra barata y mansurrona. Y para lograr culminar sus desmanes, necesita tanto las avalanchas migratorias como la legalización de la marihuana. En lo que demuestra actuar con irreprochable (aunque maligna) lógica.
La estrategia de la plutocracia, en su desactivación de la resistencia de los pueblos, es cristalina: primero les ofrece un supermercado de identidades de bragueta, para que abandonen la lucha por la dignidad de su trabajo; luego los adormece y convierte en guiñapos con el reparto de ‘soma’. Mucho más turbia y abyecta es la posición de cierta izquierda, convertida en un perro caniche de la plutocracia.

JUAN MANUEL de PRADA