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| LOS INDIOS TRUCHOS: JUGO Y PLATA GRINGA |
jueves, 8 de marzo de 2012
MEGAMINERIA Y FALSO INDIGENISMO EN TUCUMAN
miércoles, 2 de noviembre de 2011
ABORTO, IZQUIERDA Y NUEVO ORDEN MUNDIAL
lunes, 8 de agosto de 2011
CACICA POSTMODERNA
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| CACICA TUCUMANA: MAS TRUCHERIO INDIGENISTA |
Notables e insalvables diferencias entre una legítima CACICA de la época colonial con todo el linaje que la avalaba, protagonista de la guerra de la independencia dentro de un contexto indígena quechua, y otra “cacica” de Casas Viejas, resultado de la coyuntura democrática y de la “avivada”.
En el caso de que en el Tucumán prehispano haya habido caciques del sexo femenino, éstas no fueron muchas, lo que hace que, institucionalizar el cacicazgo femenino sea bastante traído de los pelos. De igual modo, resultaría totalmente desgraciado valerse de precedentes como los de Micaela Bastidas Phuyuqhawa (esposa de Tupac Amaru II) y los de la esposa de Tupaq Katari, Bartolina Sisa, verdadera pesadilla para los realistas de La Paz, que terminaron haciéndola padecer todo tipo de vejaciones, para justificar el cacicazgo de Sequeiro. También, aunque algunas mujeres, en el origen de la civilización andina hayan tenido mando político, sea dentro de la mitología inca o en la realidad, formando parte de la élite gobernante, y aunque el mando entre ambos sexos haya estado medianamente compensado por el poder político alcanzado por algunas mujeres, éstas eran de sangre real, y no pertenecían al hatun runa. Esas mujeres gobernantes no eran mujeres del pueblo, sino de la realeza. ¿Se puede afirmar que la señora Sequeiro pertenezca a alguna realeza? o, para circunscribirnos a la cultura local, ¿puede probar la señora Sequeiro descender de algún cacique del Tucumán prehispano?
Idéntica situación refléjase en un artículo publicado por La Gaceta el Domingo 7 de Agosto de 2011 en que se contradice al de El Periódico de 2008, pues considera La Gaceta que la primera “cacica” de este Tucumán posmoderno es María Lilia Delgado. La autora del penoso artículo, Mirta Isabel Lazzaroni, Editora de Información General del diario de calle Mendoza, escribe: “es menuda, de rasgos delicados que denotan su ascendencia indígena, habla pausada y suavemente pero con decidida autoridad. Está orgullosa y no lo disimula. María Lilia Delgado es cacica de la comunidad Indio Colalao desde junio pasado, cuando fue electa por el voto de su pueblo”. La foto de la “cacica” es una clara evidencia del mestizaje. Son notables sus razgos nativos. Pero es mas evidente que no tiene la pureza racial que se debiera tener para autodenominarse “india”. Trátase de otra “cacica” surgida como resultado de la avivada democrática. Democracia que permite que cualquier persona, por tener cabello rígido y negro, piel oscura y ojos rasgados se autodenomine “indio”, sin que se tenga en cuenta la ascendencia hispana que los hace mestizos. Eso es así. La “cacica” Delgado, tiene los mismos rasgos mestizos de cientos de miles de tucumanos que a diario transitan por las calles de San Miguel de Tucumán, de ciudades y pueblos del interior y por parajes de zonas rurales a quienes jamás se les ocurriría ser “caciques”.
En las fotos que publicó La Gaceta, en poses muy “holliwoodenses”, esta mujer aparece con la Casa Histórica de la Independencia de fondo exhibiendo sus supuestos “atributos de mando”: “El cetro con la cabeza de jaguar fue tallado por el abuelo de María Lilia. El jaguar es el símbolo del fuego y tiene que ver con mi personalidad. Me identifico con el fuego y con el jaguar". Delgado es otra alteradora de la tradición indígena de llegar al curacazgo por linaje y no por medio de los votos. Recordemos que en nuestro pasado prehispano, si bien no existía la desigualdad social que se evidencia por culpa de este capitalismo salvaje que lleva a la desnutrición a miles de argentinos, tampoco existía ninguna práctica que se la pudiera relacionar con la “movilidad social”.
Estos pequeños grupos humanos que se hacen llamar “indios”, pretenden “hacer revivir” las culturas indígenas. Pero no en base a sus patrones culturales, sino a una forma de gobierno originada en la antigua Grecia. Al respecto, en una flagrante tomada de pelo para quienes alguna idea tienen sobre el tema, en el artículo de La Gaceta dice la nobel “cacica”: “"Antes el cacicazgo era hereditario, y el varón era el referente de las comunidades. Ahora, como ya no hay esa diferencia marcada entre el hombre y la mujer, nosotras también nos animamos a ser parte de una elección. El pueblo elige, de acuerdo con las capacidades por voto democrático", explica María Lilia”.
Toda esta tomada de pelo tiene una explicación. La educación en nuestro país siempre ha estado en manos de europeizados que educaron al pueblo de nuestro país con una mirada eurocéntrica y sin tener en cuenta la realidad social y cultural que hace a nuestra cotidianeidad regional.
Las elites en su generalidad, de tanto pretender ser europeas, al parecer creían que la gente de piel oscura y ojos rasgados habitaba en los límites con Bolivia y no en Tucumán, e ignoraron el notable mestizaje que hace a la identidad etnocultural de nuestra región.
Es así que de los centros educativos de nuestra provincia siempre egresaron profundos conocedores de Historia Universal que, con sólidos conocimientos, pueden hablar de temas como Egipto, Grecia, Roma, la Revolución Francesa y demás tópicos que en modo indirecto están relacionados con la historia e identidad cultural del Noroeste Argentino profundo.
Pero se olvidaron que vivían en un territorio que, antes de ser (hasta un cierto punto) lo que pretendieron Alberdi y Sarmiento, primero formó parte del Tawantinsuyu, luego del Virreynato del Perú y posteriormente del Virreynato del Río de la Plata.
Por esa mentalidad europeista que nuestras elites aplicaron e impusieron en nuestras escuelas, es que cientos de miles de tucumanos saben perfectamente qué significa “I love you” y un grupo reducido conoce el significado de la expresión “Je t’aime”. Pero casi nadie entenderá cuando alguien diga “munakuyki”. Ese cipayismo educativo llevó a que la mayoría de nuestros habitantes tenga una idea concreta de quien fue Napoleón Bonaparte, pero que no sepa quienes fueron Tupaq Amaru, Tupaq Katari, Qhanamikhoq, Chelemín, Juan Calchaquí. No solo eso. Ni siquiera saben quienes fueron Diego de Rojas ni Pedro Bohorquez. Y si muchos tucumanos escucharon hablar de Fernando Mate de Luna es solamente porque una de nuestras principales avenidas recibe tal denominación.
Toda esa colonización pedagógica generó tal ignorancia que, en su mayoría, nuestro pueblo no pueda entender con claridad qué es Milagro Salas. Tanta extranjerización cultural no permite a los tucumanos del Siglo XXI advertir la mentira de las comunidades supuestamente indígenas. Y como si todo esto no bastara, actualmente, cuando se toca temas prehispánicos en nuestro sistema educativo es “a la pasada”, y sin profundizar al respecto. Pero para mal, porque ahora se está comenzando a evidenciar en algunos docentes tucumanos posturas que van desde una marxistoide y anacrónica dialéctica, a otra posición negadora, no necesariamente de lo hispano, sino de lo mestizo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
LA PACHA MAMA ES EL OPIO DE LOS PUEBLOS
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| Rey de la falopa |
sábado, 15 de mayo de 2010
COMUNICADO DE AYOHUMA
¿MARCHA DE PUEBLOS INDIGENAS O MARCHA DE PIQUETEROS K?
San Miguel de Tucumán, 15 de Mayo de 2010
Como estaba anunciado, ayer pasó por San Miguel de Tucumán la marcha de los pueblos indígenas (en su mayoría eran mestizos mas que indígenas) quedando en claro que si bien, como es sabido, el Noroeste Argentino profundo no es un reflejo del país blanco como se imagina en otras latitudes a la Argentina, tampoco es afortunado decir que nuestra región es “incaica”, como de un modo totalmente erroneo la definió alguna vez Mariano Grondona. De hecho, muchos de los participantes de la marcha de ayer no eran indios, sino mestizos que no conservan rasgos tan autóctonos como los auténticos indios que habitan en países hermanos como Bolivia y Perú. Y podemos decir que tucumanos muy reconocidos y vinculados con el poder, como Mercedes Paz o Julio Miranda, poseen rasgos físicos mucho más indígenas que varios de los marchantes, incluso reforzados éstos en su fisonomía por ch’ullos y ponchos.
Del mismo modo, muchos tucumanos que salían de trabajar y que se desplazaban a pocos metros de la marcha no eran mucho mas europeos ni occidentales que los manifestantes, entre ellos la comunidad supuestamente indígena de Amaicha del Valle que, sostenemos, hay que ser muy generosos para llamarlos indígenas.
A continuación de la comunidad “indígena” de Amaicha, marchaba la facción más llamativa y numerosa, inclusive con rasgos mas aindiados que nuestros comprovincianos de Amaicha: la Organización Barrial Tupac Amaru de Jujuy, liderada por Milagro Salas, persona conocida en Jujuy por haber cometido distintos atropellos con total impunidad.
No deja de sorprendernos que esta organización, a la que no sabemos si calificarla como indigenista, izquierdista, o una mezcla de ambas, tome el nombre de un acaudalado empresario del Cusco colonial, de sangre real y profundamente católico. Y quedó demostrado que de indios a lo sumo tienen la piel y el cabello “quiscudo”, lo que no es suficiente para ser considerado indígena, puesto que para serlo no basta con la pigmentación, sino también ser herederos de un bagaje cultural que, a no dudarlo, la mayoría de lo integrantes de esta agrupación realmente multitudinaria, no posee.
Estos piqueteros, que para la ocasión iban vestidos de “paisanos” y como bloqueadores de rutas ni de extorsionadores profesionales, mostraron tener un importante nivel organizativo. De hecho, movilizaron 35 colectivos, lo que significa un gasto económico importante. Al haber una temperatura elevada en esos momentos en Tucumán, muchos de la Tupac Amaru marcharon poncho en mano, luciendo remeras de la organización y, un par de ellos, la camiseta de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, lo que les termina de quitar toda seriedad y los delata, porque muchos de ellos forman parte de un grupo autodenominado “La Banda de la Flaca” (en referencia a su líder Milagro Salas), que integra la barra brava de dicho club, estando enfrentado con otra facción: “Los Marginados – Lobo Sur”. Este antagonismo quedó evidenciado el año pasado en cancha de San Martín de Tucumán cuando, en el mismísimo y reducido sector reservado para los hinchas jujeños, la Policía debió hacer un cordón para separar a ambos grupos entre la hinchada visitante. Entonces, nos preguntamos si estos señores son indígenas qollas, piqueteros, o una barra brava. Entonaban ayer en su paso por calle 25 de Mayo cantos con muy poca convicción y ayudados por un megáfono, a diferencia de cómo lo hacen en los partidos de su club, y lo que es peor: cantaban en Castellano. Al tratarse de supuestos qollas, uno espera que sus cantos o arengas sean en Aymara o en Quechua. Pero no se pudo escuchar ni siquiera el tan conocido “Jallalla”.
Consideramos que esta marcha tuvo una fuerte impronta kirchnerista, toda vez que Milagro Salas, la verborrágica líder de la Tupac Amaru, maneja millones de pesos cedidos por el gobierno prosionista de los Kirchner a su entera discreción, con la complacencia de la Presidente de la Nación, y es muy probable que los gastos de la misma se hayan cubierto con el dinero de los impuestos de los argentinos.
Creemos que más allá de la justicia de algunos reclamos a causa de los atropellos que sufren muchos de estos compatriotas y comunidades del siempre postergado noroeste, como ser el desmonte, al estar liderada la protesta por una mujer aliada con el gobierno entreguista que paga la deuda externa con el hambre de muchos de nuestros compatriotas, esta manifestación carece de coherencia y seriedad.
Consideramos que en muchos sitios de nuestra región, nuestros compatriotas (muchos de ellos mestizos y criollos y en algunos casos indígenas) padecen los atropellos que el Capitalismo mas inhumano provoca, algo que no denuncia y de lo que es cómplice el stablishment que mira aterrorizado el peligroso crecimiento de la cuasi delincuente Milagro Salas, típico emergente de la crisis provocada por políticas antinacionales.
Pero también hay algo que sigue preocupándonos y que constantemente lo decimos: la fragmentación de la población argentina. Nos preocupa que habiéndonos dividido en descendientes de españoles, italianos, árabes, judíos, etc, ahora se quiera sumar a los indígenas…algo totalmente innecesario, puesto que lo indígena forma parte de nuestra identidad regional a través del mestizaje, ya sea en lo cultural como en lo racial, mal que a muchos les pese. Es harto peligroso seguir dividiendo a los argentinos, máxime cuando estas divisiones son fomentadas, en muchos casos, desde el exterior. De hecho, los intentos fragmentarios de los organizadores de la marcha quedan al desnudo en su lema: "Caminando por la verdad hacia un estado plurinacional". No solo eso. También, pudimos observar con dolor que portaban las wiphalas tan de moda y que hasta grupos folkloreros las usan sin saber de qué se trata ni qué representan, pero ninguna delegación llevaba la bandera argentina, que es la que nos cobija a todos, sin distingos raciales. Debemos evitar todo tipo de diversificación política, cultural y espiritual. Nuestra nación es culturalmente indohispana y el lo religioso católica.
Los indígenas, mestizos y criollos del Noroeste Argentino tienen que comprender que la mejor forma de conservar su cultura y lograr ciertas reivindicaciones, es combatiendo al sistema de partidos políticos, desenmascarando a los vivos que los usan (entre ellos Milagro Salas), como también evitando ser funcionales a la Izquierda sirviente del Poder mundial y rechazando cualquier “ayuda” del extranjero. Para dejar en claro nuestra posición, reproducimos otro comunicado que difundimos a comienzos de año con el título de NO AL PSEUDO INDIGENISMO SECESIONISTA:
“No conformes con haber dividido a nuestro país religiosa y políticamente, en Tucumán ahora se pretende ahondar las diferencias entre compatriotas mediante las pretendidas comunidades indígenas. Esto tiene como objetivo separarnos, desde lo legal, entre quienes dicen ser indios y quienes no lo son, lo que puede generar consecuencias nefastas para la paz social en nuestra Provincia, ya de por sí empobrecida por el Capitalismo liberal.
En Tucumán, sí hay mestizos, pero no indios, mas allá de lo que diga nuestra nefasta Constitución. Y la ínfima cantidad de tucumanos que pudiera considerarse indios puros racialmente, en lo cultural no lo son, ya que evidencian niveles de occidentalización y criollismo irreversibles, mal que ahora les pese, porque décadas atrás, cuando ser indio no era negocio, sólo Raúl Uribio se hacía llamar “indio”.
Los falsos pueblos indígenas de Tucumán, están formadas por mestizos y criollos que, sabedores de los beneficios económicos que pueden generarse a partir del auge de un indigenismo bastante trucho, (nada que ver con el auténtico indigenismo de Bolivia, Perú y Ecuador) han creado todo este verso de las comunidades mal llamadas indígenas, cuya finalidad es, en un futuro no muy lejano, crear microestados dentro de nuestro país. Esto financiado con dinero del extranjero, como el caso de la comunidad supuestamente india de Quilmes (poco y nada que ver con los verdaderos quilmes que enfrentaron a Alonso de Mercado y Villacorta), que recibió dinero del Banco Mundial en 2002. De este modo, vemos como en la Patagonia argentina y chilena, tenemos grupos como los pretendidos mapuches, grotesco invento disociador convertido en una grave amenaza para la integridad territorial de ambos estados, al punto que muchos de ellos, no se consideran argentinos ni chilenos, llegando a diseñarse una propia bandera. Como si fuera poco, existen evidencias que los “mapuches” son financiados desde Inglaterra.
Las culturas indígenas, como la Incaica, a la que perteneció el antiguo Tucumán, pueden hacer grandes aportes en la reconstrucción de una provincia destruida en lo cultural por la Izquierda, arruinada en lo económico por el Liberalismo, y dominada políticamente por el Sionismo, mas esto no significa que debamos tolerar que se nos divida legalmente entre supuestos indios y no indios.
Toda familia tucumana, sin distinción de ningún tipo, merece vivir dignamente, a través del empleo genuino que nuestros gobernantes les niegan, y también tener acceso a una parcela de tierra para criar sus animales o realizar sus plantaciones, pero estamos en contra de que individuos o comunidades disfruten de prerrogativas por su pigmentación o supuesto origen racial.
Tucumano, no te dejes engañar… el Tucumán genuino no es ni indígena ni español. El auténtico Tucumán, el Tucumán enraizado en los mas profundo de nuestra tierra, es en lo cultural indohispano, y en lo religioso católico”.
Expresamos también nuestro repudio contra las autoridades del Poder Ejecutivo Provincial que, negándose a dialogar con los postergados profesionales de la salud, reciben con todos los honores a Milagro Salas, una apretadora profesional e impune, como testimonian nuestros compatriotas jujeños cada vez que se tiene oportunidad de hablar con ellos, y como ya se la conoce a nivel nacional.
miércoles, 20 de enero de 2010
INDIGENISMO

CARTA A UN INDIGENISTA
Yo, en cambio, como todos los argentinos de muchas generaciones, tengo parte de indio.
Mis antepasados eran carios del Guairá, algo agricultores y cazadores, que a la llegada de los españoles (1536…) estaban siendo exterminados por la invasión de los carios del litoral atlántico, feroces y caníbales, que marchaban hacia el oeste desde c. 1430, no se sabe bien porqué.
Como sabrás, estos antropófagos feroces llegaron hasta la selva boliviana y se instalaron para comerse a los charcas, que tenían asentamientos y cultivos: por eso los charcas les pusieron “chiri-guanos”, es decir “sucios de caca”, que era lo peor que decían. Los carios mansos y trabajadores, que se salvaron aliados con Irala, forman hoy el Paraguay y el noroeste argentino.
Entre los años 1536 y 1810, entraron y se afincaron por aquí no más de 3.000 españoles (TRES MIL en más de 270 años). Es que no había tantos nobles aventureros: estos segundones habían ganado nobleza y fortuna en las guerras de Alemania, Francia, Italia o Flandes, y venían a gastarse esas ganancias.
Mal negocio: aquí no había nada, absolutamente nada que compensara la inversión. Algunos se volvieron, pero es de creer que la mayoría se quedó: si no, sería inexplicable la presencia de sangre blanca en el mestizaje argentino. (Nuestra costumbre de llamar “don” a cualquiera, viene de que todos los que vinieron eran nobles: en España no se usa el “don” sino exclusivamente para los títulos, de nobleza o académicos y eclesiásticos).
Cuando quieras te muestro un montón de blasones de mis antepasados criollos, venidos entre 1536 y 1750. Lamentablemente, los yaganes amigos de mi bisabuelo Francisco Villarino, como pasó a tehuelches y pehuenches, fueron exterminados hace poco por los invasores ranqueles y araucanos que nos mandaba Chile, y que son tan extranjeros que hoy se denominan “mapuches” en vez de araucanos, cuando “mapuche” es un idioma, la lengua franca de los diversos pueblos del sur, y no un pueblo o raza con sede en Londres.
Y si no, ¿por qué te crees que la llamada “conquista del desierto” se hizo con un ejército compuesto en su enorme mayoría por indios locales, patagónicos, que se defendían del invasor transcordillerano? Todos nuestros ejércitos han tenido mayoría de indios y mestizos, con muy pocos negros o blancos puros (¿No les viste las caras a los Menéndez, por ejemplo?).
¿De dónde crees que Cortés sacó 40.000 guerreros (CUARENTA MIL) para derrotar a los aztecas de Moctezuma? Son los pueblos miztecas, zapotecas, etc. que hasta hoy lo llaman “el Libertador” porque los libró de la tiranía de los mexicas antropófagos, que ellos solos no se animaban a sacudir. (Yo me los encontré en congresos internacionales, y escuché sus tradiciones, casi siempre prohibidas por el gobierno de allí).
Como es fácil ver en el color de la piel y en las facciones, aún después del aluvión inmigratorio de los siglos XIX y XX, la mayoría de los argentinos somos medio indios, un cuarto indio o tres cuartos indios.
Desde el comienzo, muchos de los nobles capitanes de las tropas españoles, aquí y en Europa, eran mestizos, como el Inca García Lasso de la Vega, o mi tío Don Rui Díaz de Guzmán (el primer historiador, que escribió en 1613: “La Argentina Manuscrita”, así llamada porque recién se imprimió en tiempos de Rosas). Rivadavia era medio negro, pero muchos próceres, los Cabrera, los Cabanillas de Córdoba, como la Beata Madre Tránsito, y los grandes propietarios de campos, eran mestizos.
Es que era política de la Corona hacer casar a las niñas con indios: como la famosa heredera Doña Juanita Ortiz de Zárate y las de Torres de Vera y Aragón. (Si lo miras bien a mi amigo el Profesor homónimo, te darás cuenta por qué en Inglaterra le dirían “negro”). Y los varones españoles no necesitaban tanta política para casarse con indias o mestizas, sobre todo si eran nobles y ricas herederas.
Si no, ¿de dónde sacamos el sobrenombre “negro” o “negrita”, que se usa tanto y familiarmente entre nosotros? En la misma Buenos Aires, que tiene el mayor aporte de inmigración europea, todavía el mayor número de habitantes (dicen 53 %) tiene ADN indio. ¿Te acuerdas del presidente Castillo, bastante morocho? Perón debe haber tenido algo de blanco. Y Evita —la conocí— no era tan morocha como él, pero contrastaba mucho el pelo teñido de amarillo (entonces las tinturas no hacían rubio natural).
Entre los amigos militares, a más de uno le dicen “mor-nueve” (“más que mor-ocho”). En Buenos Aires muchos les dicen “provincianos”, por el color. Te dije los Cabanillas: si vas al santuario de la Beata Tránsito Cabanillas en San Vicente (López y Planes 2936), verás sus blasones y el color oscurito y las facciones aborígenes. Y si no lo crees, mira a mi consuegro el Dr., cuando venga a visitarme: no es gratis que le digan “Negro”. ¿Y los Paz? Desde el José María, hijo de padre europeo, creo, ya vienen mixturados.
¿No conociste al famoso “Inca Paz”, tan conocido por su fealdad y negrura como por sus “dotes” de magistrado cordobés? Date una vuelta por los Tribunales y comprenderás por qué los juicios de antaño contaban con asesores letrados que tradujeran al español todo el proceso, que se instruía en la lengua de las partes: el idioma español recién se extiende con los gobiernos liberales, después de la independencia.
Nuestros archivos son bastante sorprendentes, para los no argentinos, como los catecismos o la liturgia trilingüe de las celebraciones religiosas latín-castellano y guaraní, o quechua, etc.
En fin: no conviene dejarse llevar por las cifras espectaculares de las leyendas gringas: eso sirve para los que no saben o no tienen ojos para ver. Es suficiente subir al colectivo o ir a la cancha, para averiguar qué fue de los indios. Un abrazo.
Edmundo Gelonch Villarino
http://elblogdecabildo.blogspot.com/
jueves, 13 de agosto de 2009
IDENTIDAD
SOBRE LA IDENTIDAD DE LOS JUDIOS ARGENTINOS
Gustavo Cangiano
En Clarín del martes 28 de julio, escribe el ex presidente de la AMIA, Luis Grynwald, una nota titulada “¿Cómo es realmente un buen judío?”. Es una nota en respuesta a las críticas del actual presidente de la AMIA a los judíos que fueron al acto del sábado 18 de julio , violando las prescripciones religiosas sobre el sabath. Pero lo que nos importa a nosotros es algo que Grynwald dice en un párrafo, recordándole al actual presidente de la AMIA que “él representa a todos los miembros de la comunidad: a laicos, conservadores, ateos, seculares y ortodoxos por igual”.
Que haya judíos laicos, conservadores, seculares y ortodoxos resulta comprensible. Pero… ¿judíos ateos? ¿Qué clase de judío es un judío que no cree en Dios? No cabe duda que considerar que hay judíos ateos supone una caracterización del judaísmo como algo diferente de una entidad religiosa. Grynwald expresa a los sectores de la comunidad judía más o menos “progresistas” que en las últimas elecciones fueron desplazados por la actual conducción conservadora y religiosa encabezada por el presidente Guillermo Borger. Los “conservadores” objetan a los “progresistas” algo elemental: si alguien se considera judío, debe cumplir con las prescripciones impuestas a los judíos por la religión judía. Podrá discutirse en particular la pertinencia de cada una de las prescripciones (como el respeto del sabath). Pero una de esas prescripciones es indiscutible: un judío debe creer en Dios. En este punto, sucede a los judíos lo mismo que a los católicos o a los musulmanes. ¿Dónde se ha visto un musulmán ateo? ¿Dónde se ha visto un católico no creyente?
A no ser, cabe reiterar, que los judíos sean algo diferente que una comunidad religiosa. Pero si el judaísmo no es una religión? ¿Qué es? Los “alosemitas” han tenido siempre a mano una respuesta: los judíos constituyen una raza diferente de otras razas, o una etnia diferente de otras etnias, o un pueblo diferente de otros pueblos, o una nación diferente de otras naciones. Si esto fuera cierto, entonces un judío argentino no sería enteramente argentino. Sería un individuo que aunque haya nacido en Argentina y aunque viva en Argentina pertenecería a otro pueblo u otra nación. No hace falta ser antisemita para proponer, a partir de este supuesto, que ciertos derechos políticos deberían ser recortados a los judíos, dada su condición de extranjeros.
Quienes rechazamos el “alosemitismo” (tanto en su versión antisemita como en su versión filosemita), debemos sostener, en cambio, que una persona judía es una persona que profesa la religión judía. La “judeidad” interpela a un individuo en la dimensión religiosa de su identidad, y no en la dimensión nacional o étnica. En consecuencia, un judío puede perfectamente ser argentino, pero no puede ser católico, musulmán o… ateo.
El “derechista” Borger tiene razón contra el “progresista” Grynwald. Pero en lo que respecta a los argentinos, el debate es importante porque en su trasfondo aparece la política identitaria con la que el imperialismo pretende erosionar la unidad nacional-popular con la que los países oprimidos se defienden de sus opresores.
Con la bandera de los “derechos humanos” y de las “políticas de la diversidad”, debidamente manipuladas, los imperialistas quieren que los argentinos y los latinoamericanos no nos reconozcamos como argentinos y como latinoamericanos sino como judíos, como aymarás o como mapuches. Es decir, quieren que la identidad nacional que se nutre de un pasado en común, estalle dejando al descubierto todos sus componentes parciales y multidimensionales, para que de ese modo no haya un futuro en común. Porque si uno pertenece a la “nación judía” (o a la “nación mapuche” o a la “nación aymará"), entonces Argentina o Latinoamérica no son el “nosotros” sino que son el “otro”. Y cuando nosotros (los argentinos o los latinoamericanos) nos convertimos en el “otro”, entonces el auténtico otro (el imperialismo) empieza a convertirse en parte de “nosotros”.
Info: Carta Argentina y Socialismo Latinoamericano
Envio de Daniel Rocca
domingo, 21 de junio de 2009
INDIGENISMO
I am Mapuche, of course
Por:Guillermo Rojas
Ya nos hemos referido en este blog de la nueva temática que embelesa a la izquierda latinoamericana como lo es el indigenismo. Ya hemos dicho lo que pensamos sobre esa izquierda y sobre su nueva tendencia etnicista.
Ilusiones zurdas
Sabemos que ésta no es más que el nuevo ropaje que hoy y aquí viste, por haber quedado en pelotas luego del fin de
Nos hemos explayado con respecto a cual es la función principal de los grupos de izquierda actualmente, la que quedó evidente en los hechos del 2001, cuando pervirtieron la protesta social justa y lícita del pueblo contra este sistema putrefacto. Hasta la misma Bonafini se dio cuenta del efecto disolvente de esos grupos sobre las acciones de resistencia popular, que amenazaban terminar con el régimen.
Lo hemos dicho mil veces, pero repitámoslo: La misión de la izquierda (incluido el ubicuo progresismo) no es la toma del poder político para establecer el comunismo- como muchos de sus miembros enuncian grotesca y falazmente, mientras la derecha acepta en forma tosca, simplista, acritica y como reflejo condicionado- sino la preservación en lo fundamental de este sistema corrompido basado en la democracia de masas el terrorismo del capitalismo financiero internacional y la cultura marxistizada (rubro del que se ocupan a tiempo completo).
El dicho y los hechos
No importa mucho lo que dicen, lo que declaman, sino lo que hacen o lo que justamente no hacen por que no tienen capacidad ni marco estratégico para ejecutar. Les pasó por encima el carro de la historia de la que tanto hablaron
Esto no surge de ninguna teoría, sino de la observación de la realidad actual, de lo ocurrido en el mundo en los últimos 30 años. No es realidad virtual de las campañas de
El norte actual de la izquierda es
a.- La disolución de cualquier conato de resistencia real contra el Régimen de Dominación, incluso independientemente de lo que crean sus mismos adherentes y militantes, pensando que actúan oponiéndose al Sistema Ocupan el lugar de la resistencia para que éste no quede vació y comience a ser ocupado por resistencia real
b.- Mantener viva una dialéctica perversora de la unión de los argentinos. Unión que permitiría, tarde o temprano, terminar con este desquicio.
c.- Fomentar artificialmente la lucha de clases o las divisiones de todo tipo, económicas, territoriales, étnicas, etc.
d.- La destrucción de los valores y la cultura tradicional. En especial de la cultura católica de la que es tributaria nuestra Patria
Disolución, perversión, divisiones y destrucción que en última instancia favorecen a la globalización en tanto debilitan y anarquizan el “Estado Nación” volviendo consecuentemente a la sociedad, una masa gelatinosa fácilmente manejable. Esa es la función que les es propia en la actualidad.
A eso apunta también la utilización del indigenismo.
Los “mapuches”
Hemos tomado para este artículo la denominada cuestión “mapuche”, una mentira que parte desde el nombre mismo de la etnia[1] a la que se refiere y que consigue sembrar la división artificial de tipo racial y clasista que culmina en el reclamo territorial y que incluso amenaza con problemas internacionales con nuestros “hermanos” chilenos.
La dialéctica disolvente es entonces: indios pobres y despojados de la tierra versus Argentinos usurpadores ricos y discriminadores. Nación Mapuche (los dueños de la tierra) versus Nación Argentina (usurpadora)2
Es absolutamente cierta la destrucción que operó el liberalismo sobre las culturas indígenas al punto que en lugar de evangelizar a los aborígenes e integrarlos, como bien había hecho Rosas en su momento, se dedicó a despojarlos y abandonarlos o en su caso usar en ellos la estricnina y el Winchester, convirtiendo a los sobrevivientes en pobres estructurales un siglo antes de que se instalara la primer villa miseria
Pero lo que no hicieron las autoridades y la oligarquía, fue hecho igual por el pueblo apoyado por
Digamos, para aclarar, que es absolutamente lícito que los aborígenes, como argentinos, se identifiquen con sus orígenes étnicos y estudien su cultura y su idioma.
Otra cosa es el indigenismo que, de la forma en que lo hemos descrito, se trata de una invención ideológicamente marxista, pero que entra en el típico modelo de la dialéctica de la disolución instrumentada por el Imperio para dividirnos, inclusive territorialmente, y poder dominarnos mejor.
Indios rubios
“Patacones” del Primer Mundo
Otra curiosidad que deja al desnudo esta trama es la obtención de financiamiento, por que estos “conas”3 incursionan a miles de kilómetros de aquí en las tierras europeas, buscando apoyos y solidaridades y para eso hay que tener buenos morlacos del hombre blanco. Los viajes y los hoteles no se van a financiar mediante matras, quillangos o plumas de ñandú y justamente allí encontramos a nuestros conocidos del Banco Mundial siempre prestos a poner plata para las causas más loables y con mas razón cuando sirven a nuestra esclavitud o a la disolución del poder del Estado. Así como presionan para que se implemente el control de la natalidad, aborto incluido. Entregan dinero para la ecología que saben se van a malversar o créditos de beneficencia con los que se van a financiar la protesta y el caos social. También financian a nuestros “indios” mediante sus oportunos créditos.
El flujo de dinero del BM para estos supuestos pueblos originarios quedo al descubierto por un escándalo de malversación como siempre. Se trataba del dirigente araucano Jorge Nahuel que manejaba esos fondos entregados por la entidad crediticia, quien fuera denunciado por estafa y mal manejo de una suma de cinco millones de dólares entre el 2002 y el 2007. Así es seguro que se puede viajar y hacer relaciones con la finalidad de balcanizar
También las dichosas fundaciones libres de impuestos norteamericanas como la Rockefeller4, siempre orientada a captar y financiar izquierdistas, se ha hecho eco y financiado la causa “mapuche”, como financia el control de la natalidad, los planes educativos y de seguridad publica desquiciantes de los que hemos cosechado gente cada vez mas ignorante y miles de muertos por la delincuencia.
Aprendiendo a dividir
Ya establecidos y reconocidos por la mafia progresista transnacional, como un pueblo sojuzgado que reclama su independencia y su territorio y habiendo recibido jugosas subvenciones, premios y honores internacionales, los dizque mapuches (algunos solamente son mestizos o descendientes de indios) han trasladado masivamente al escenario internacional sus reivindicaciones, integrando la denominada Carta de
Uno de estos dirigentes “indígenas” nos dice que: la voz mapuche es demandada en el concierto internacional y eso debe provocarnos un gran orgullo como pueblo. A escala internacional muchos pueblos no tienen la posibilidad de darse a conocer. Sin embargo, nuestro pueblo puede exhibir que cada año muchos dirigentes, militantes del movimiento mapuche, líderes de comunidades, profesionales, estudiantes, artistas y artesanos viajan aquí y allá. No somo cualquier pueblo y el tejido que estamos urdiendo en el exterior será muy importante en nuestro futuro nacional…y si ya sabemos el imperio avanza…resistir ese avance es lo nuestro.
[1] La real designación de la etnia es andidos araucanos. El termino araucano surge del lugar de donde provienen estos indios que justamente es
2 El término mapuche significa justamente gente del país, designación impropia dado que jamás ningún cacique, capitanejo o indio cona se autodenomino mapuche (mapu: país, territorio o valle. Che: gente u hombre). Ninguna fracción aborigen se designo mediante ese nombre hubo huiliches, peuenches, puelches, manzaneros etc. Pero ningún trabajo de estudio del siglo XIX menciona esa designación como propia al menos de alguna fracción de los araucanos. Esta designación fue introducida por los ingleses a principios del siglo pasado con el evidente propósito de promover la división entre los que son gente del país y los que no lo son o sea nosotros habitantes descendientes de españoles o europeos o productos del mestizaje. En realidad a esta altura de los acontecimientos todos somos “gente del país”.
3 Se denominaba de esta forma a los indios de pelea, los soldados digamos, los guerreros.
4 Véase al respecto http://www.raicesargentinas.com.ar/Notas/biografias/pmalen.htm


