jueves, 30 de junio de 2011

LA REVOLUCIÓN INTERIOR

 Juan Pablo Vitali

La inteligencia es un bien escaso en el mundo. Un mundo que confunde cada vez más el éxito medido en dinero con la inteligencia. Pero la inteligencia se cultiva cuando se quiere actuar con realismo.

En muchas ocasiones a lo largo de mis intentos políticos, quise llamar la atención sobre el hecho de que el conocimiento profundo de los temas, no se logra de otro modo que estudiando disciplinadamente. No tuve ningún éxito en el empeño.
La mayoría de mis compañeros estaban ocupados en cosas más inmediatas, en sus intereses propios, en la bohemia militante que escondía y justificaba un tiempo perdido en borracheras, en noches hablando sobre cosas que mañana serían viejas, y en búsquedas evasivas de autoestima basadas en largos discursos patéticos.
El que estudiaba los temas para aferrarse a una base profunda de conocimientos, era el intelectual y secretamente el estúpido.
El tiempo pasó (demasiado rápido) y la mayoría de los jóvenes militantes de antaño pasaron a hacer dinero o al anonimato. Y el intelectual se quedó solo con su bagaje de conocimientos que nunca pudo conectar a aquellas personas ignorantes que entre alcohol y griterío cada tanto lo felicitaban por lo ingenioso de sus reflexiones, pero solamente cuando lo usaban para fortalecer sus propios dichos.
La verdad es que a nadie interesaban los planteos geopolíticos, filosóficos o del tipo que fueran. Pensar es un martirio más doloroso que una noche de gloria en una esquina, bajo el efecto del alcohol o de la estupidez.
Las ansias por saber no son algo corriente. Casi todo el mundo se cree que ya sabe suficiente y que se trata siempre de un elemental decir que no a todo lo que se defina fuera de nuestro círculo. Un círculo trazado más por la cerveza que por la consciencia de la complejidad de la situación.
Mucha gente no sabe porqué hace las cosas. Creo que para quienes cuestionan el sentido del mundo la obsesión por saber y comprender debería ser la base de toda acción. La acción es torpeza cuando no se tiene la profundidad de análisis necesaria para lo que se pretende enfrentar. Apretar los dientes y odiar lo que está mal también puede canalizarse mediante alguna pelea callejera y una dosis diaria y suficiente de alcohol. Pero de ese modo solo agregamos algo bastante triste a la mala situación general. La rebeldía sola no sirve de nada. Y la inteligencia se cultiva con disciplina y constancia. El que se queda en una lectura política elemental, seguramente pasará por la política como se pasa por la adolescencia, pero nada más. Aunque hay adolescencias que son eternas y terminan aburriendo. Una revolución es una forma de vida que debe producirse primero dentro de cada uno. Si somos igual que el resto sería mejor resolver nuestras contradicciones con un psicólogo y no perder tiempo en cosas que jamás vamos a entender.

5 comentarios:

Martín dijo...

Muy bueno!

Anónimo dijo...

Como siempre el camarada Juan Pablo nos deleita con su pluma esquisita y sus comentarios atinadisimos.
Es muy cierto que muchos nacionalistas carecen de contraccion al estudio, e inclusive del simple habito de la lectura, sobretodo los jovenes. Sin embargo me parece que la nota pone demasiado enfasis en el tema del vicio del alcohol, el cual no me parece que sea un problema generalizado en nuestros ambitos, tal vez sí en otros que en realidad no son estrictamente hablando nacionalistas.
Edgardo

sante_ dijo...

Magnifico. Felicitaciones. Es válido no solo para la acción política sino para la realización personal-.

Anónimo dijo...

"inteligente" comentario del sr Juan Pablo Vitali , "La verdad es que a nadie interesaban los planteos geopolíticos, filosóficos o del tipo que fueran" quizás los "intelectuales" se aeljan de la msas sufriente y se quedan en su selecto grupo y no intentan bajar al "llano" y utilizar un lenguaje mas accesible para el Argentino común en este caso , es una opinión saludos R.C rcb54@hotmail.com

Alan Christian dijo...

Me ha pasado lo mismo que a Vitali: Verme frustrado por el vicio de mis camaradas y su desidia a la hora de agarrar un libro. La mayoría de los jóvenes no leen y ese es un problema. Los marxistas son dueños de las universidades mientras que solo algunos de nosotros estamos en la facultad. A mí entender deberían haber más nacionalistas en las aulas en lugar de copar los bares y los blogs baratos (me refiero a espacios que no producen ni un solo texto de autor sino que se dedican a copiar y pegar).
Otra tendencia que noto en el nacionalismo es que nadie se atreve a esbozar una idea original. Noto algo muy mecánico en el habla de los militantes. Yo por mi parte me renové escribiendo literatura variada en mi página y algo de humor callejero. Lo bueno sería que en nuestras filas hubieran escritores, poetas, pintores, pensadores, músicos...
Creo que este texto debería ser difundido masivamente. Sirve para la reflexión de muchos. Quizás unos cuantos sacudan su modorra y se pongan las pilas por el bien de la Patria.